Cartas de lectores: la dignidad no tiene partido

Agradezco al señor Luis Ovidio Pérez Cleip que, en su nueva carta, coincida conmigo en lo esencial: el Estado debe garantizar las prestaciones médicas y sociales de las personas con discapacidad. Esa coincidencia vale más que cualquier diferencia política. También comparto que se investiguen las irregularidades, se individualicen responsabilidades y se sancionen los fraudes comprobados. Pero una cosa es perseguir el fraude y otra, muy distinta, convertir la sospecha en una condena colectiva. El fraude debe probarse; la dignidad no necesita demostrar su inocencia. El lector vuelve a mencionar mi condición de asesor legislativo y pretende vincular mis convicciones con responsabilidades partidarias. Le respondo serenamente: mi pensamiento no pertenece a ningún partido. Mi conciencia no tiene dueño y mi compromiso con la discapacidad no comenzó con un cargo público. Hace muchos años aprendí, caminando con muletas, que las heridas más profundas no siempre son las que se ven. Y que una sociedad comienza a extraviarse cuando discute números y olvida personas. Borges nos invita a pensar en los laberintos; Machado, en los caminos. Yo prefiero recordar que, detrás de cada pensión, puede haber una vida que necesita ser protegida. Que se investigue todo fraude, sin encubrimientos. Pero que ninguna persona inocente pague con su salud las culpas ajenas. Porque la corrupción tiene responsables. La discapacidad tiene derechos. Y la dignidad humana no tiene partido político.

Jorge Bernabé Lobo Aragón 

jorgeloboaragon@gmail.com

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