Qué crimen cometió Christa Pike, la mujer que sobrevivió a dos dosis de la inyección letal en Tennessee

La estadounidense, de 50 años, fue condenada a muerte por un asesinato cometido cuando tenía 18.

Christa Gail Pike durante una audiencia en Knoxville, el 23 de enero de 1996. Fue declarada culpable dos meses después.
Christa Gail Pike durante una audiencia en Knoxville, el 23 de enero de 1996. Fue declarada culpable dos meses después.
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • La presa Christa Pike sobrevivió este miércoles a dos inyecciones letales en Tennessee, EE.UU., donde fue condenada a muerte por asesinar a Colleen Slemmer en 1995.
  • En 1995, Pike torturó a la víctima por celos. Su defensa denunció traumas infantiles y fallas legales, pero la Justicia ratificó la condena pese a pedidos de clemencia.
  • El fallido procedimiento reabre el debate sobre la pena capital y los métodos de ejecución en EE.UU., donde Pike iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en dos siglos.
Resumen generado con IA

Christa Pike estaba preparada para morir. Desde su celda en el corredor de la muerte de Tennessee, le envió un mensaje a su amiga Ashlee Sellars para decirle que no quería que sus seres queridos estuvieran presentes durante la ejecución.

La pena capital estaba prevista para la mañana del miércoles, pero un tribunal de apelaciones suspendió inicialmente el procedimiento. Más tarde, la Corte Suprema de Estados Unidos autorizó la ejecución. Pike, de 50 años, recibió dos dosis de la inyección letal. Sin embargo, sobrevivió.

Sus abogados informaron que había quedado con vida después del procedimiento y, posteriormente, el Departamento Correccional de Tennessee confirmó que la mujer había sido trasladada a un hospital. El episodio abrió nuevamente el debate sobre su condena y sobre las circunstancias que rodearon el crimen por el que fue sentenciada a muerte.

El asesinato de Colleen Slemmer

Pike tenía 18 años cuando, en 1995, asesinó a Colleen Slemmer, una joven de 19 años que había conocido en un campamento de formación laboral para adolescentes con problemas de conducta.

Según la acusación, Pike y su entonces novio, Tadaryl Shipp, golpearon y torturaron a Slemmer hasta provocarle la muerte. El crimen conmocionó a Knoxville, Tennessee, donde fue hallado el cuerpo de la joven con un pentagrama grabado en el pecho.

Pike había acusado a Slemmer de insultarla e intentar acercarse a su pareja. Durante el juicio, dos residentes del campamento declararon que Pike se había jactado del asesinato antes y después de cometerlo. También dijeron que les había mostrado un fragmento del cráneo de la víctima.

En 1996, Pike fue condenada a muerte. Shipp, que tenía 17 años al momento del crimen, recibió una condena de cadena perpetua con posibilidad de obtener la libertad condicional. Después de años de apelaciones, la ejecución de Pike quedó fijada para este miércoles.

De haberse concretado, habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de dos siglos. Desde la reanudación de las ejecuciones en Estados Unidos en la década de 1970, 18 mujeres fueron ejecutadas frente a 1.663 hombres.

Una infancia marcada por abusos

La defensa de Pike sostiene desde hace años que durante el juicio no se expusieron de manera adecuada los abusos que sufrió durante su infancia y adolescencia.

En 1995, la psicóloga forense Diana McCoy fue contratada por sus abogados y documentó una historia de grave negligencia familiar. Su informe señaló que Pike había sufrido abusos físicos y sexuales por parte de distintas parejas de su madre y que había sido violada en reiteradas ocasiones.

Posteriormente, otras investigaciones establecieron que también había sido víctima de abusos sexuales por parte de la pareja de su abuela cuando era niña. Según McCoy, la madre de Pike no le creyó cuando la joven relató las violaciones.

Sin embargo, la abogada que la representó durante el juicio no llamó a declarar a McCoy ni a varios de los testigos que la especialista había recomendado.

Esos elementos aparecieron más de una década después, durante una audiencia en la que el nuevo equipo de abogados de Pike alegó que había recibido una asistencia letrada deficiente. El planteo fue rechazado por un juez.

El diagnóstico de trastorno bipolar

En 2021, mientras estaba en prisión, Pike fue diagnosticada con trastorno bipolar y comenzó a recibir medicación.

Dos años después, la psicóloga forense Bethany Brand la evaluó para la defensa y describió su caso como excepcional debido a la cantidad y duración de los abusos que había sufrido durante su infancia.

Brand sostuvo que Pike padeció abusos físicos, sexuales y emocionales desde una edad muy temprana y que atravesó episodios maníacos sin tratamiento, además de un trastorno de estrés postraumático.

Según la especialista, esas condiciones influyeron en la manera en que Pike percibió la situación que terminó con el asesinato de Slemmer y en su capacidad para controlar sus emociones.

Sandra Babcock, especialista en género y pena de muerte de la Facultad de Derecho de Cornell y miembro del equipo que trabajó en la defensa de Pike, cuestionó que esos antecedentes no hubieran sido presentados de manera adecuada ante el jurado.

Los abogados sostienen además que, si el caso hubiera sido juzgado bajo los estándares actuales y Pike hubiera sido declarada culpable por el mismo crimen cuando era adolescente, no habría recibido una condena a muerte. 

Los tribunales rechazaron los pedidos de clemencia

Los planteos de la defensa no lograron modificar la sentencia. La Corte Suprema de Tennessee determinó el año pasado que Pike no había demostrado circunstancias suficientes para justificar la conmutación de su condena. Antes, un tribunal federal de apelaciones había concluido que el jurado ya había conocido parte de la difícil infancia de la acusada a través de los testimonios de su madre, su padre y su tía.

Ese tribunal también consideró que las nuevas pruebas relacionadas con el trastorno bipolar, el estrés postraumático y posibles daños cerebrales eran, en buena medida, reiterativas de información que ya había sido presentada durante el juicio y que no habrían modificado el veredicto.

Antes de la ejecución, los abogados de Pike plantearon además un nuevo argumento. Señalaron que durante años el estado de Tennessee había sostenido ante los tribunales que ella mentía cuando relataba los abusos sexuales sufridos durante su infancia.

En una audiencia más reciente sobre el método de ejecución, sin embargo, representantes del estado reconocieron que no cuestionaban que Pike hubiera sido víctima de abusos sexuales y violaciones.

La defensa utilizó esa modificación de la posición estatal para pedir que su caso volviera a ser revisado por un tribunal federal. El planteo se produjo poco antes de que la ejecución fuera finalmente autorizada.

Pike también había solicitado que la ejecución estuviera a cargo de un equipo integrado exclusivamente por mujeres. Argumentó que ser inmovilizada por un grupo de hombres podía agravar el trauma derivado de los abusos que sufrió.

El reclamo de la familia de la víctima

La familia de Colleen Slemmer respaldó durante años la ejecución de Pike. May Martínez, madre de la joven asesinada, sostuvo que la condenada debía responder por el crimen cometido. “Ella cometió el crimen. Creo que debería pagar por ello”, había dicho Martínez en 2021 a la cadena WBIR de Knoxville. Esta semana, en declaraciones a la BBC, ratificó aquella posición.

La madre de Slemmer también manifestó que quería que Pike experimentara sufrimiento antes de morir y que eso la haría sentir que se había hecho justicia por el dolor que padeció su hija.

El caso quedó así atravesado por dos historias contrapuestas: la de una joven asesinada en 1995 y la de la mujer condenada por ese crimen, cuya defensa sostiene que llegó a la adultez después de una infancia marcada por abusos y que esos antecedentes no fueron considerados adecuadamente cuando un jurado decidió condenarla a muerte.

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