Después de 206 años, Tennessee volverá a ejecutar a una mujer. Christa Pike, de 50 años, será sometida hoy a una inyección letal por el asesinato de Colleen Slemmer, cometido en enero de1995. Si el procedimiento se concreta, será la primera mujer ejecutada por el estado desde 1820, cuando Martin Eve murió en la horca por su participación como cómplice en un homicidio. El caso de Pike volvió a poner en debate la pena de muerte, pero también la edad que tenía al momento del crimen, su historia de abusos y los problemas de salud mental alegados por su defensa.
Pike fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Slemmer, de 19 años, en terrenos del campus agrícola de la Universidad de Tennessee, en Knoxville. Según los registros judiciales, Pike, su novio Tadaryl Shipp, de 17 años, y Shadolla Peterson atrajeron a Slemmer hasta una zona boscosa. Las cuatro jóvenes se conocían del programa Job Corps y, según los fiscales, el móvil fueron los celos de Pike, quien creía que Slemmer intentaba acercarse a Shipp.
El ataque duró entre 30 minutos y una hora. Pike hirió reiteradamente a Slemmer con un cortador de cajas, la golpeó con fragmentos de asfalto y utilizó una pequeña hacha. Shipp declaró que fue él quien grabó un pentagrama en el cuerpo de la víctima. El jurado consideró como agravantes que el homicidio hubiera incluido tortura y que hubiera sido cometido para evitar una detención. Pike nunca negó su participación y llegó a conservar un fragmento del cráneo de Slemmer.
La diferencia entre las condenas de los involucrados constituye uno de los puntos centrales del debate. Pike recibió la pena capital, mientras que Shipp fue condenado a cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional, en parte porque tenía 17 años cuando ocurrió el crimen. Peterson, que actuó como vigía y colaboró con la Justicia, obtuvo libertad condicional.
Historia de abusos
La defensa de Pike sostiene que durante el juicio el jurado no conoció adecuadamente su historia de abusos sexuales, violencia, abandono y problemas de salud mental. Una evaluación realizada en 2023 describió la gravedad del trauma sufrido por la condenada. Pike fue diagnosticada con trastorno bipolar después de ingresar en prisión y sus abogados también alegan que padece estrés postraumático.
La defensa cuestionó además el método de ejecución debido a una condición médica que podría dificultar la administración de los fármacos. Sin embargo, la Corte Suprema de Tennessee rechazó ese argumento el 23 de septiembre.
La madre de Slemmer, May Martínez, respalda la ejecución y anunció que asistirá al procedimiento. Si se concreta, Pike será la primera mujer ejecutada en Tennessee desde 1820. A nivel nacional, las mujeres representan alrededor del 2% de las personas condenadas a muerte y sólo 18 fueron ejecutadas desde 1976, frente a más de 1.600 hombres.








