Resumen para apurados
- Glorias históricas de Atlético Tucumán fueron ovacionadas el sábado en el estadio José Fierro durante la emotiva despedida futbolística a Luis Miguel "Pulga" Rodríguez.
- El homenaje reunió a figuras de los ascensos de 1987, 2008 y 2015, con destacados reconocimientos para Javier "Satanás" Páez, Juan Pablo Pereyra y César Montiglio.
- La jornada consolidó la memoria colectiva del club al conectar distintas generaciones de ídolos con la hinchada, reafirmando la identidad y la mística "decana".
Claro está que el gran protagonista de la noche gloriosa del sábado fue Luis Miguel Rodríguez. La mayoría de los aplausos, las banderas y las miradas estuvieron dedicadas al “Pulga”, en un reconocimiento a su enorme trayectoria. Pero detrás de las luces que se llevó el ídolo también hubo espacio para otra emoción: la de reencontrarse con tantas glorias de Atlético que volvieron a pisar el José Fierro. Para el hincha más memorioso, fue un verdadero mimo a la nostalgia.
Abrieron la jornada varias de las glorias que fueron campeonas del Torneo del Interior de 1986 y lograron el ascenso al Nacional B en 1987. Estuvieron Antonio Apud, Fabián García, Jorge Albornoz, Miguel Ángel Diamante y Héctor Cáceres., entre muchos otros. También participaron como invitados especiales Francisco Castro, Víctor Hugo Palomba y Ángel Guerrero. Fueron los primeros nombres históricos en aparecer en una noche que todavía guardaba muchos reencuentros.
Los de 2008
Después empezaron a aparecer algunos de los nombres más reconocibles de la historia reciente. Los dos que recibieron las ovaciones más fuertes fueron Javier “Satanás” Páez y Juan Pablo Pereyra. Cada intervención de ambos despertó una reacción especial en las tribunas, como si por unos minutos el Monumental hubiera vuelto a conectarse con aquel equipo de 2008.
“Es una emoción muy grande. Es una alegría inmensa entrar al estadio y que la gente me ovacione así. Para mí es un orgullo muy grande. Es un cariño inmenso que hoy no se los puedo devolver, pero me voy muy feliz. Ojalá pueda volver pronto”, contó Páez, oriundo de Merlo, Buenos Aires.
El defensor incluso se preparó especialmente para la ocasión: volvió a teñirse el pelo de platinado, como en aquellos años en los que se convirtió en uno de los personajes más queridos del equipo. Y no perdió la oportunidad de dar espectáculo. Se tiró a barrer, simuló algún encontronazo con Leandro González y volvió a interpretar, por unos minutos, a aquel “Satanás” que el hincha todavía recuerda.
“Me teñí especialmente para este partido. Quería estar como me vieron por primera vez y que la gente me reconociera como ‘Satanás’, el platinado. Siempre tiene que haber una patadita. Es un espectáculo para que la gente disfrute”, explicó entre risas.
Pereyra, por su parte, demostró que la zurda todavía conserva buena parte de aquella calidad. “Me duele todo. Es terrible lo de los hinchas. Con este grupo es algo especial, no se puede describir con palabras. Siempre en mi corazón el ‘Deca’”, le contó a LA GACETA. Hoy, lejos de las canchas, se desempeña como representante de futbolistas como Leonel Vega y Rodrigo Granillo.
Martín Granero también volvió a sentir el cariño de 25 de Mayo y Chile. “Estoy muy contento. Fue un momento muy lindo. Cada vez que vengo a Tucumán siento el cariño de la gente. Por unos minutos sentí que volvía a vivir esos momentos de antes. El reconocimiento y la ovación me hacen muy bien porque hice un esfuerzo enorme para defender la camiseta de Atlético”, expresó el “Vikingo”, otro de los que siempre recuerda con afecto su paso por Tucumán.
Y si hubo alguien que pareció desafiar al paso del tiempo fue César Montiglio. A los 42 años, el volante continúa jugando en La Florida, en el ascenso de la Liga Tucumana, y físicamente sacó ventaja respecto de varios de sus ex compañeros ya retirados. Él, sin embargo, prefirió quedarse con la emoción del regreso. “Estoy contento, hacía mucho que no venía. Me trae muchos recuerdos, la pasé hermoso. Pasamos cosas muy lindas en el club, otras no tanto, pero esto es parte del fútbol y de la historia de Atlético”, resumió.
También volvieron Claudio “Cape” Sarría, otro de los más aplaudidos, Diego Erroz, Esteban Dei Rossi, Martín Martos y Sebastián Longo, entre otros. Entre las ausencias más sentidas estuvieron Lucas Ischuk y Juan Manuel Azconzábal.
Los recuerdos de 2015
La generación del ascenso de 2015 también tuvo su lugar. Leandro González fue uno de los más activos: corrió, pidió la pelota constantemente y vivió el partido con una sonrisa permanente. “Fue un reencuentro muy lindo. Estoy cansado, pero estaba la motivación de estar con la gente. El reencuentro hace bien al corazón y también era volver a verlos después de mucho tiempo”, contó.
Nery Leyes, quien se incorporó a aquel equipo para disputar la temporada siguiente en Primera, también volvió a emocionarse. “Nosotros acompañamos. Tengo sensaciones encontradas con esta cancha y esta ciudad. Fue emocionante todo lo que viví acá, fue una etapa divina en el club”, señaló.
De aquella camada también participaron Bruno Bianchi, Emanuel “Mago” Molina y Pablo Cáceres. Guillermo “Bebe” Acosta y Cristian “Laucha” Lucchetti, dos nombres profundamente identificados con ese ciclo, fueron quizás las ausencias más importantes.
Así, aunque la noche había sido pensada para despedir al “Pulga”, terminó abrazando a muchas de las figuras que también escribieron la historia reciente de Atlético. El José Fierro volvió a ovacionar a viejos conocidos, a reconocer gestos que parecían olvidados y a conectar, aunque fuera por unos minutos, distintas generaciones del club.








