Narcomenudeo: “El Gordo Rogelio”, el hombre sin rostro que acumuló cinco detenciones, pero ninguna condena

Rogelio Villalba mantuvo siempre un perfil bajo y casi no existen fotos suyas. Desde 2009 fue arrestado en varias oportunidades, pero en su prontuario no figura ninguna condena

UN BARRIO COPADO. Los vecinos de La Costanera aplaudieron la presencia de los policías en el lugar.
UN BARRIO COPADO. Los vecinos de La Costanera aplaudieron la presencia de los policías en el lugar.

Resumen para apurados

  • Rogelio Villalba, presunto líder narco de La Costanera en Tucumán, acumuló cinco arrestos desde 2009 por comercialización de drogas sin haber recibido condenas.
  • Heredó la red tras el crimen de 'El Rengo Tévez' y mantuvo un bajo perfil, acopiando sustancias en casas de vecinos para evitar ser incriminado durante los allanamientos.
  • El caso evidencia las dificultades del sistema judicial frente a líderes del narcomenudeo, mientras afronta una nueva causa penal abierta en la Justicia ordinaria.
Resumen generado con IA

En su documento figura como Rogelio Osvaldo Villalba, nacido el 5 de abril de 1971. Pero desde muy pequeño le decían “El Gordo”. A diferencia de otros procesados por comercialización de drogas, el también conocido como “El Rey del Paco” siempre mantuvo un perfil bajo. Tanto es así que casi no hay fotos suyas. Por esa razón, algunos también lo llaman “El hombre sin rostro”.

Según los vecinos de la Costanera, Villalba tuvo una infancia llena de necesidades. Se ganaba la vida limpiando vidrios en los semáforos o pidiendo monedas en el microcentro tucumano. Su vida cambió cuando conoció a Hugo “El Rengo Tévez” Ordóñez, considerado uno de los tranzas más importantes de la provincia. Él habría decidido criarlo y, cuando Villalba creció, le dio un espacio en su organización.

“El Rengo Tévez” era pareja de Margarita Toro. Entre ambos, según surge de las causas por las que fueron condenados, manejaban la principal red de narcomenudeo en Villa 9 de Julio y la Costanera. La pareja terminó separándose. Los investigadores aseguran que ambos hicieron un pacto que nunca se rompió. Ella se quedaría con el territorio de Villa 9 de Julio; él, con la Costanera. A partir de ese momento, Villalba pasó a ser su mano derecha y, después de que “El Rengo Tévez” fuera asesinado por la pareja de una amante, quedó como líder absoluto de la organización.

Estilos diferentes

Pero nada fue igual, porque ellos no eran iguales. Con “El Rengo” los vecinos mantenían una convivencia tranquila. “Él hasta los ayudaba. Por ejemplo, si se moría alguien pobre, les compraba el cajón. Entonces él hacía su trabajo tranquilo y no molestaba a nadie”, aseveró un vecino. Con “El Gordo Rogelio” no pasó lo mismo. Según fuentes de la investigación, el hombre tenía problemas con el alcohol y solía pasar días y noches enteras con la música a todo volumen. “Si algún vecino se atrevía a denunciarlo o a reclamarle que bajara la música, era capaz de golpearlo o de salir a los tiros”, aseguró la fuente.

PRUEBA. Una de las pocas imágenes que existen del PRUEBA. Una de las pocas imágenes que existen del

Villalba fue detenido en la vivienda de Yatmandú Rodríguez al 700, la misma en la que actualmente reside junto a su grupo familiar. Las autoridades nunca encontraron drogas en ese domicilio. Los estupefacientes siempre fueron hallados en otras viviendas, ya que los investigadores sospechaban que el procesado compraba inmuebles para utilizarlos como “quioscos” o pagaba para que los vecinos le guardaran la droga.

Los investigadores siempre sospecharon que contaba con el asesoramiento de personas para ocultar sus bienes. A su nombre no aparece ninguna propiedad y el único bien que figura inscripto es una camioneta de más de 12 años de antigüedad.

Villalba también es un claro ejemplo de las dificultades que enfrentó la Justicia para avanzar contra algunos acusados de comercialización de drogas. Fue detenido por primera vez en 2009. Según los registros judiciales, también quedó tras las rejas en 2014, en 2015 y dos veces en 2016. A raíz del último arresto, estuvo privado de su libertad durante tres años. Salió de la cárcel y volvió a su casa de Yatmandú Rodríguez al 700. En 2024, su nombre volvió a figurar en un expediente judicial, pero esta vez en la Justicia ordinaria. Pese a todas esas causas y detenciones, en su prontuario no figura ninguna condena.

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