Necesidades electorales de Netanyahu / EEUU-Justicia omnipotente

Carlos Duguech - Analista internacional

RESPONSABLES. El ministro de Seguridad Itamar Ben-Gvir y el primer ministro Benjamín Netanyahu.
RESPONSABLES. El ministro de Seguridad Itamar Ben-Gvir y el primer ministro Benjamín Netanyahu.
21 Septiembre 2026

Tantas veces se vienen asignando a la cuestión “Palestina” significados diferentes o de distinta sonoridad (casi un susurro de violines amortajados o con expresión de timbales como los que protagonizan la partitura en los momentos dramáticos de la novena de Beethoven) que es necesario precisar.

Si bien desde los primeros tiempos hubo un muro inexpugnable en ambos lados, hoy prevalece un término compuesto que amalgama ¡vaya encuentro! dos vertientes religiosas en aquello tan significativo como judeocristianismo. Sin embargo no existe el “judeoislamismo”. Vale traer a la memoria que durante su visita a la sinagoga de Roma (1986) el entonces Papa Juan Pablo II, ya consagrado santo por la Iglesia- haciendo referencia al pueblo judío- afirmó: son “nuestros hermanos mayores en la fe”. A propósito bien lo refleja A. Yoel Ben Arye, de Tucumán, su tierra natal, en su libro “Dos caminos, una redención” que me regaló hace unos años en Tafi del Valle cuando lo presentamos con Mercedes Chenaut. En azarosas y complejas cumbres en distintos continentes y países, se fueron dando avances, algunos consistentes y valiosos como el de Israel con Egipto y donde no poco tenía inserción como clave para comprender y dominar que un tercer componente sobrevuela ampliamente en el M.O. que es el islamismo. En sus dos vertientes más difundidas. chiítas y sunitas.

Pero, necesario es no soslayarlo, el fundamentalismo religioso en su seno contiene el aleph de todos los caminos de la violencia extrema. Como la que sucedió en Sabra y Chatila, en los alrededores de Beirut entre el 15 y el 18 de septiembre de 1982. Más de 3.000 refugiados palestinos, familias enteras, asesinados por huestes de la Falange libanesa con el resguardo y apoyo en la zona de las fuerzas de ocupación israelí bajo el mando de Ariel Sharon.

Especialmente en este tiempo, de todo lo proveniente de las decisiones del gobierno de Israel en relación con Gaza, por Netanyahu, no culmina en afianzar el accionar del muy tergiversado “proceso de paz” como se llamaron las interminables negociaciones entre israelíes y palestinos. Y va de suyo, que ocurre en estos tiempos del amplio y discutido accionar de las FDI en Gaza que sucede una confrontación natural. Por ese modo de contaminar como nunca antes las relaciones conflictivas entre judíos y palestinos. ¿Desde cuándo? Pues desde la Resolución de “Partición de Palestina” por la ONU, en 1945. ¡Nada menos que ocho décadas!

Forzoso es decirlo: las decisiones del primer ministro –lo muestran preocupado tanto por las próximas elecciones como de apartar todo lo posible de su persona alguna responsabilidad relacionada con el sangriento y feroz ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Están todas encaminadas a ese propósito. Por ello, en vastos sectores de la geografía universal numerosos gobiernos se han pronunciado con ruptura de relaciones o retiro de embajadores (Colombia, Bolivia, Belice, Chile, Honduras, Jordania, Turquía, Brasil, Bahrein). Lo relevante es el pronunciamiento de la CPI (Corte Penal Internacional) en contra de Benjamín Netanyahu por crímenes perpetrados en el conflicto con Gaza. La demanda ente la CPI fue promovida por Sudáfrica por presunto genocidio que, desde el punto de vista político, recibió el respaldo de algunas a naciones europeas y latinoamericanas. La Corte Penal Internacional ordenó el arresto de Netanyahu por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Se sabe, se habla, pero en rigor, se concluye que será impracticable.

Nunca antes, salvo en los tiempos y en el ambiente europeo dominado por el nazismo, tuvo tanta persistencia e intensidad la mala prensa para lo israelí. Claro que es una reacción primaria -no demasiado intelectualizada- por los “crímenes de guerra” que le adjudican a la coalición gobernante del estado israelí y que se perciben nítidamente en los informes de la prensa mundial.

Rabín, asesinado

Cuando un extremista de la extrema derecha israelí disparó, de muerte, contra el entonces primer ministro laborista Isaac Rabín -que en un acto público daba cuentas de los avances del proceso de paz con los palestinos- moría con él todo el andamiaje construido, paso a paso, para un acuerdo israelo-palestino. Con el encumbramiento de Netanyahu en el poder israelí (1996) todo, todo, lo enfatizamos, volvió a fojas cero. Un matemático lo expresaría así: a fojas xxx (con números negativos).

En conclusión, se puede aseverar sin riesgo de errar que el responsable en cualquier otro país hubiera sido removido del cargo. Pero, ahora para meditar, un ministro suyo que sugirió el método de “matar cada noche 30 a 40 palestinos”, sigue en su cargo. ¡Como si nada! Aunque el primer ministro lo haya criticado, “así nomás”. Y, por añadidura, ufanándose este ministro de seguridad, de los dispositivos modernos que está instalando para la “puesta en escena” del ahorcamiento de los palestinos (sólo ellos) condenados a muerte por terroristas. Tales conductas dicen algo. Gritan mucho. Repugnan.

Del libro de Shimon Peres, “Oriente Medio, año cero” (Grijalbo, Primera edición, Barcelona, 1993) tomamos una frase del discurso ante la Asamblea de la ONU en 1993 incluido en el apéndice, completo. “Como judío, puedo decir que la virtud, la esencia de nuestra historia desde los tiempos de Abraham y de los mandamientos de Moisés, ha sido una oposición sin compromisos a cualquier forma de ocupación, de dominación o de discriminación”. Y unas líneas definitorias, actuales: “No abandonaremos las negociaciones con nuestros vecinos libaneses. No tenemos ninguna aspiración territorial, ninguna pretensión política con respecto al Líbano”. ¡Otros tiempos. ¡Otros líderes!

Justicia omnipotente

En los Estados Unidos los tribunales de justicia no discriminan si una persona es traída al territorio de su país desde otros países sin el procedimiento legal de la extradición solicitada por vía jurídico-diplomática. Lo importante para el sistema es que haya en los EEUU un principio de legalidad al imputar a una persona (aun en el extranjero) como sujeta a juzgamiento por un delito con incidencia en la sociedad norteamericana. Lo de la inmunidad presidencial de Maduro no se corresponde aquí -.según los EE.UU.- en tanto no se le ha reconocido legitimidad y por estar suspendidas las relaciones diplomáticas. Por ello Maduro no estaba - lo afirman- alcanzado por las inmunidades del cargo. Por ello a la vista, de la doctrina establecida en EE.UU. se califican como válidas jurídicamente las acciones que condujeron a la captura de Maduro y de su esposa Cilia Flores, bajo los cargos de ligados al narcotráfico.

La jurisprudencia de la Corte Suprema de EE.UU. consagra que la detención (irregular) en otro país no invalida la competencia del tribunal para el juicio penal. Se sostiene, desde Washington, en los antecedentes del caso Manuel Noriega, cuando la invasión estadounidense a Panamá para su captura con el soporte en las leyes antidrogas del país del Norte.

Sin embargo confrontan estas cuestiones con el Derecho Internacional Público y con la propia Carta de la ONU. Y esto último en un aspecto: el operativo del secuestro violento (“Operación Resolución Absoluta” ¡Qué denominación trumpeana!) viola el principio de la Carta que prohíbe el uso de la fuerza y prioriza el respeto a la soberanía de un estado independiente. Veamos el aspecto oculto del secuestro de Maduro. Las víctimas mortales en el operativo van de un mínimo inicial de 40 (según New York Times) a la centena. Militares de Cuba de la custodia y otros uniformados venezolanos. Además de personas de zonas aledañas por los bombardeos. El operativo de un tamaño descomunal: 200 militares en Caracas, de la fuerzas de asalto respaldadas por 15.000 efectivos en la región. ¿Aviones?: ¡150! Cazas, bombarderos, helicópteros. No era “Normandía”. Sólo Caracas, y para secuestrar a una pareja a como sea, matando a quienes se opongan y bombardeando donde fuere menester. Al mejor estilo grandilocuente de Trump. Ese indisimulado megalómano presidente.

Frente a tanto despliegue para un objetivo como el de secuestro de dos personas “en otro país” no cabe sino “admirar” la determinación, a todo o nada, sin importar muertes ni daños de todo tipo del gobierno de USA. Eso mismo, “ensayo de laboratorio”, establece el ignominioso proceder que la gran potencia con vocación de ser “primera”, hoy en dudas (pensar en China, solamente) utilizó y seguirá utilizando en todos los asuntos que plantean controversia que afecta los intereses de los EE.UU. Donde quiera fuese. Y a cualquier costo.

La “Era Trump” va perfilando y burilando en las páginas de la historia contemporánea la huella de un gestor desmesurado de ventajas para su país y para él mismo.

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