Griselda Gambaro, personalidad imprescindible de la cultura argentina contemporánea, murió a los 97 años. Escritora, dramaturga y novelista, construyó a lo largo de más de seis décadas una obra atravesada por la violencia, el poder, la desigualdad y los conflictos de la condición humana. Su producción, reconocida dentro y fuera del país, dejó una marca decisiva en el teatro nacional.
Nacida en Buenos Aires en 1928, Gambaro comenzó a publicar narrativa en la década de 1960 y pronto extendió su trabajo al teatro. Entre sus obras más reconocidas se encuentran “Las paredes”, “El desatino”, “Los siameses”, “Información para extranjeros”, “Antígona furiosa” y “Decir sí”. Su escritura teatral, de fuerte contenido político y social, se convirtió en una de las expresiones más significativas del llamado teatro argentino de la crueldad y adquirió particular relevancia durante los años de violencia política y dictadura.
Exilio
Su novela “Ganarse la muerte”, publicada en 1976, fue prohibida por la dictadura militar, y Gambaro debió exiliarse en Barcelona. Regresó al país en 1980 y continuó desarrollando una extensa obra narrativa y dramática, integrándose además a la inolvidable experiencia de Teatro Abierto.
A partir de una escritura capaz de combinar el absurdo, la ironía y una mirada descarnada sobre las relaciones de poder, Gambaro deja un legado riquísimo. Su trayectoria fue distinguida, entre otros reconocimientos, con el Premio Konex y el Gran Premio de Honor de la Sociedad General de Autores de la Argentina.









