Endeavor NOA: el campeón del mundo que vendió lapiceras en el tren y llegó a la cima con Los Murciélagos

En Jujuy, el histórico capitán del seleccionado argentino de fútbol para ciegos repasó un recorrido marcado por la superación, desde los potreros de San Pedro hasta convertirse en referente del deporte internacional. Su relato puso el foco en la perseverancia, el liderazgo y la capacidad de transformar las dificultades en desafíos.

 Silvio Velo, capitán de Los Murciélagos.
Silvio Velo, capitán de Los Murciélagos.
Por Santiago Mendieta Hace 56 Min

Resumen para apurados

  • Silvio Velo relató en Jujuy su historia de superación durante el evento Endeavor NOA, recordando cómo debió vender lapiceras en trenes aun siendo campeón mundial de fútbol.
  • Ciego de nacimiento, Velo lideró a Los Murciélagos durante 32 años tras descubrir el balón sonoro, debiendo sortear la pobreza extrema y la falta de apoyo económico al deporte.
  • Su testimonio busca inspirar a emprendedores y reafirma la urgencia de visibilizar los desafíos y la inclusión de los atletas con discapacidad en la sociedad actual.
Resumen generado con IA

Hay historias que se cuentan con estadísticas, títulos y medallas. Y hay otras que, además, se cuentan con las cicatrices de las caídas, con recuerdos de infancia y con sueños que alguna vez parecían demasiado grandes. La de Silvio Velo pertenece a esta última categoría.

En el marco de la Experiencia Endeavor NOA 2026, realizada en Jujuy, el histórico capitán de la Selección Argentina de fútbol para ciegos brindó un emotivo testimonio ante con más de tres mil espectadores. Durante su presentación, una de las más esperadas de la mañana, recorrió los principales capítulos de una vida marcada por la superación: su infancia humilde en San Pedro, el descubrimiento del fútbol adaptado, la llegada a la Selección y una carrera deportiva que lo convirtió en una leyenda mundial.

Pero detrás de cada título hubo una historia mucho más profunda. Una historia de caídas, esfuerzo, incertidumbre y, sobre todo, de volver a levantarse.

Una infancia humilde, un potrero y un sueño

Silvio Velo nació ciego en San Pedro, provincia de Buenos Aires, en una familia de escasos recursos. Creció en un rancho de barro, en un barrio donde faltaban servicios básicos, pero sobraban hermanos, juegos y ganas de salir adelante.

"Nací en San Pedro, provincia de Buenos Aires, muy pero muy humilde. Me crié en un rancho de barro, eso sí, en un barrio privado... privado de luz, de agua. 13 hermanos, un equipo de fútbol completo con dos suplentes. Dormíamos tan juntos que soñabamos lo mismo", recordó con humor.

En medio de esa realidad, el fútbol apareció como una pasión temprana. Velo era ciego de nacimiento, pero nunca sintió que eso tuviera que dejarlo afuera del juego. En los potreros de su barrio se las ingeniaba para estar junto a sus hermanos y amigos, incluso cuando durante largos minutos la pelota no llegaba hasta él.

"Obviamente no la veía ni la escuchaba porque era lógico. Pasaban 10, 15 minutos que no tocaba una pelota, pero yo quería estar ahí. Yo me sentía un jugador de fútbol, alimentaba ese espíritu estando ahí en el potrero", afirmó.

Esa necesidad de participar, de probar y de insistir también estaba presente en cada juego de su infancia. Si los demás andaban en bicicleta, él quería subirse. Si había una actividad nueva, quería intentarla. Y si se caía, simplemente volvía a levantarse.

"Escuchaba que estaban andando en bicicleta y yo quería salir... por más que me caiga una de mil veces, me levantaba y seguía jugando", recordó.

Quizás sin saberlo, en aquellas caídas sobre el suelo de su barrio estaba aprendiendo una de las lecciones que más tarde llevaría a su vida deportiva y profesional: la caída nunca tiene por qué ser el final.

La pelota con cascabeles que cambió todo

A los 10 años llegó uno de los momentos más difíciles de su infancia. Sus padres tuvieron que enviarlo a un instituto para ciegos ubicado a 150 kilómetros de San Pedro, donde aprendería el sistema Braille y realizaría la escuela primaria.

La distancia significó dejar atrás a su familia, sus amigos y el mundo que conocía. "Fue quizás el momento más triste de mi infancia, donde sufrí el desarraigo de dejar a mi familia, dejar a mis amigos", relató.

Pero en aquel lugar, entre la tristeza de estar lejos de casa, apareció algo inesperado. Una pelota. No era cualquier pelota: tenía cascabeles.

"Me encuentro con chicos ciegos como yo y con una pelota con cascabeles. La verdad que fue tocar el cielo con las manos", expresó Velo.

Aquel sonido marcó un antes y un después. Por primera vez pudo imaginar que el fútbol que tanto amaba no tenía por qué quedar en los potreros de su infancia. También podía ser una profesión, una competencia y un camino de vida. Fue, según su propio relato, la primera gran bisagra.

El nacimiento de "Los Murciélagos" y una cinta que se convirtió en símbolo

Con la llegada del profesor Enrique Nardone y el desarrollo del reglamento internacional de fútbol sala para ciegos, en 1991 se estructuró la primera Selección Argentina de la especialidad.

Velo fue convocado al plantel y asumió como capitán, una responsabilidad que mantuvo durante 32 años.

Así comenzó una etapa que llevaría al equipo a conquistar títulos mundiales y medallas internacionales, mientras también contribuía a cambiar la mirada social sobre el deporte adaptado y sobre las posibilidades de las personas con discapacidad.

"A fuerza de los cascabeles, a fuerza de nuestros sueños y de nuestros objetivos, nos pusimos a trabajar para revertir esa situación y poder cambiar mentes", destacó.

La cinta de capitán también tuvo un significado especial para él. No se trataba solamente de llevar un brazalete en el brazo, sino de asumir una responsabilidad frente a sus compañeros y frente a una historia que todavía estaba escribiéndose.

"¿Ser líder se nace o se hace? Yo considero que las dos... Me dieron la cinta de capitán y la tomé porque eso me daba un plus para ser algo más".

El campeón del mundo que también tuvo que vender lapiceras

Los títulos y las distinciones pueden construir una imagen de éxito absoluto. Pero detrás de esa imagen también existen momentos que rara vez aparecen en una fotografía o en una estadística.

Velo fue campeón del mundo y reconocido como el mejor jugador del planeta. Sin embargo, ese reconocimiento no siempre se tradujo en tranquilidad económica. "Yo era campeón del mundo y medido como el mejor jugador del mundo, y la verdad que eso no se reflejaba en las cuentas... He tenido que ir a vender lapiceras al tren para llegar a fin de mes", reveló.

La confesión fue, quizás, una de las partes más contundentes de su relato. Porque detrás del deportista consagrado seguía existiendo una persona que tenía que pelear todos los días para salir adelante.

También habló de momentos dolorosos de su vida personal, entre ellos la pérdida de su madre durante la pandemia de COVID-19. Una experiencia que se sumó a otras dificultades y que volvió a poner a prueba esa capacidad de seguir caminando incluso cuando avanzar parece especialmente difícil.

Lejos de detenerse en lo que ya consiguió, Velo continúa buscando nuevos desafíos. Entre ellos aparecen sueños tan diferentes como escalar el Aconcagua o manejar vehículos de carreras.

Porque para él, llegar a la cima no significa dejar de avanzar.

"El emprendedor básicamente es un luchador"

Su historia terminó encontrándose con el motivo de aquella charla en Endeavor: el espíritu emprendedor.

Velo trazó un puente entre quienes alguna vez lo vieron como un chico que no podía jugar al fútbol y quienes hoy enfrentan sus propios obstáculos al intentar construir un proyecto, una empresa o un sueño.

"El emprendedor básicamente es un luchador y yo también me considero un luchador de la vida", concluyó.

Y dejó para el público norteño una última reflexión, sencilla y poderosa, que resume buena parte de su recorrido: no importa cuántas veces haya que empezar de nuevo, siempre existe la posibilidad de volver a intentarlo.

"No es fácil, pero hay que sacar pecho, levantar la cabeza y no bajar los brazos. Si yo pude, ustedes seguramente van a poder".


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