De un tiempo a esta parte leo en LA GACETA sobre diferentes intentos, por parte del Estado, por recuperar terrenos fiscales apropiados indebidamente por particulares. El lote destinado por el loteador a la plaza pública de nuestro barrio, sobre calle Bélgica entre Juan XXIII y Pablo Rojas Paz (Yerba Buena), habría sido apropiado y cercado irregularmente por un vecino, quitándose así, hasta el día de hoy, la posibilidad de convertirse en un beneficio desarrollado para toda la comunidad. Tal vez la información sobre ese predio fiscal destinado a plaza pública aparecería en documentos catastrales que se hubieran elevado oportunamente a la autoridad pertinente cuando se loteó y Yerba Buena era aún una comuna. Saludable para la democracia sería ver que esa tierra, de y para todos, fuera recuperada para aprovechamiento de los vecinos, especialmente los niños, porque entonces se vería que el Estado de hoy decide subsanar errores que otros parecieron ignorar.
Lisi Barros-Sehringer
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