Cartas de lectores: el reúso de aguas grises

Hace 5 Hs

He leído con atención la nota referida a un proyecto piloto para la separación y reúso de aguas grises en edificios en altura de nuestra ciudad. En mi carácter de ingeniero civil, quisiera aportar una consideración técnica sobre la preservación del recurso hídrico. El objetivo de la iniciativa merece, sin duda, el mayor respaldo; no obstante, entiendo que debe evaluarse en el contexto del sistema de abastecimiento de San Miguel de Tucumán y dentro de un adecuado orden de prioridades. La incorporación en edificios privados de doble red vertical, filtrado, desinfección UV y bombeo implica trasladar a los consorcios importantes costos de instalación, operación y mantenimiento, para obtener un ahorro estimado del 20 % al 40 % a escala domiciliaria, según la nota. Esta ecuación debería contrastarse con las pérdidas físicas de la red pública, la regulación de presiones, la falta de micromedición generalizada y el control de consumos comerciales de alto volumen y de usos no autorizados. Desde la perspectiva de la ingeniería sanitaria, antes de trasladar al usuario final el costo y la responsabilidad de soluciones tecnológicamente complejas, debería priorizarse la eficiencia del sistema actual mediante la detección y reparación sistemática de fugas, el control de presiones, la extensión de la micromedición y la fiscalización de grandes consumidores y de conexiones o usos irregulares. Estas medidas permitirían determinar con mayor precisión dónde se pierde el recurso, cuánto se consume y dónde pueden obtenerse los mayores ahorros a escala urbana. El reúso de aguas grises puede constituir una herramienta técnicamente válida, pero su conveniencia debe determinarse considerando no sólo su factibilidad tecnológica, sino también sus costos, requerimientos de mantenimiento, seguridad sanitaria y beneficio efectivo frente a otras alternativas de eficiencia hídrica. Por ello, sin un programa integral que permita establecer prioridades y atender las deficiencias del sistema, existe el riesgo de que iniciativas de este tipo queden como soluciones aisladas y desplacen la atención de problemas cuya resolución podría generar un impacto mayor e inmediato para la comunidad. El desafío no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en determinar dónde cada inversión puede producir el mayor beneficio colectivo.

Rogelio Esteban Giraudo                             

r.giraudo@gmail.com

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