Del vaso reutilizado al cono comestible: la verdadera historia del cucurucho y su origen en 1904

Londres prohibió los "lametones de un penique" en 1898 por temor a las enfermedades.

Del vaso reutilizado al cono comestible: la verdadera historia del cucurucho y su origen en 1904
(Foto: eldinero.com)
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • A principios del siglo XX en EE. UU., pioneros crearon el cucurucho para reemplazar vasos de vidrio antihigiénicos y evitar la propagación de enfermedades.
  • Antes se usaban vasos reutilizables que los clientes lamían, prohibidos por insalubres. En 1904, la feria de St. Louis popularizó el waffle enrollado como envase.
  • La inmigración italiana afianzó este formato en Argentina, donde el término 'cucurucho' transformó el consumo y se consolidó como ícono de la gastronomía popular.
Resumen generado con IA

Antes de los conos de helados o cucuruchos como los conocemos por Argentina, existieron los lametones en los que los vendedores ambulantes vendían el producto por un penique, allá por 1900. Los clientes pagaban por una bola de helado servida en un vaso grueso, que luego lamían hasta dejarlo limpio y se lo devolvían al vendedor. El vaso —a veces enjuagado, a veces no— se volvía a llenar para el siguiente cliente. Pero los vendedores se frustraban por los cristales rotos y las ciudades estaban preocupadas por la propagación de enfermedades. Londres prohibió los "lametones de un penique" en 1898.

El invento del cucurucho comestible tal como lo conocemos hoy tiene dos grandes protagonistas y -obviamente- una disputa histórica. La opción A tiene a un italiano como protagonista, Italo Marchiony, que en 1896 ya estaba instalado en Nueva York y vendía helados en un carrito en Wall Street. 

Como los vasos de vidrio tradicionales que usaba (pennylicks) se le rompían, se ensuciaban o se los robaban, en 1896 diseñó una galleta de waffel doblada en forma de cono para que la gente pudiera comer el helado y el recipiente. En diciembre de 1903 obtuvo la primera patente oficial por una máquina para moldear conos de pasta

Casualidad

La opción B es la más famosa. A pesar de la patente de Marchiony, en la Exposición Universal de St. Louis de 1904, otro inmigrante, un pastelero sirio llamado Ernest Hamwi vendía un dulce tradicional de Oriente Medio tipo waffle (zalabia) en un puesto justo al lado de un heladero al que se le terminaron los platos de vidrio para servir. Hamwi, al ver el problema, enrolló rápidamente un waffle caliente en forma de cono, dejó que se enfriara para que quedara crocante y se lo ofreció a su vecino para que colocara las bochas de helado encima. La combinación fue un éxito masivo y popularizó el concepto en todo el mundo.

La huella en la cultura argentina

Con la gran ola de inmigración italiana a la Argentina a principios del siglo XX, la tradición de la elaboración de helado artesanal se afianzó fuertemente. La industria local adaptó rápidamente la máquina de conos crocantes (wafers o barquillos) e integró el término cucurucho al lenguaje cotidiano, diferenciando el cono de masa de los potes de poliestireno o cartón. 

La etimología del cucurucho

El término no nació con el helado. En español, un "cucurucho" originalmente era una hoja de papel enrollada en forma de cono que utilizaban los almaceneros, especieros y confiteros para despachar productos a granel como harina, azúcar, caramelos o especias.

La palabra proviene del italiano cappuccio (capuchón o caperuza) o del dialectal cucuccio, en referencia al gorro puntiagudo que usaban ciertos frailes (los capuchinos) o las figuras de penitentes. A finales del siglo XIX y principios del XX en Argentina, cuando los heladeros ambulantes o las primeras heladerías empezaron a servir la crema helada sobre un cono comestible de masa crocante (similar al barquillo), la gente identificó de inmediato esa forma cónica con el clásico cucurucho de papel del almacén y le trasladó el nombre.

La explicación de por qué esa hoja de papel enrollada terminó llamándose cucurucho lleva directo a la indumentaria medieval, a los sombreros puntiagudos y a cómo el español deformó una palabra italiana para describir una forma geográfica o espacial. Al pasar al español, la voz italiana sufrió una metamorfosis fonética y terminó convertida en cucurucho.

Inicialmente, en la España de los siglos XVI y XVII, se usaba para denominar a las caperuzas o sombreros de cartón en forma de cono que se ponían en la cabeza. Los dos usos más conocidos de este "cucurucho" de cartón o tela era el religioso, el sombrero cónico usado por los penitentes en las procesiones de Semana Santa y el que indicaba vergüenza. La Inquisición o los tribunales imponían a los reos como castigo público de ahí viene la asociación de los sombreros de cono con la torpeza o el castigo escolar. Y colorín, colorado este cuento realista muestra como el cono pasó de la cabeza al mostrador del almacén.

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