13 Julio 2002 Seguir en 
No es la primera vez que tocamos el tema de la humareda que sale de los caños de escape de los automotores y que se incorpora cotidianamente al aire que respiran los habitantes de San Miguel de Tucumán. Se trata de una cuestión inquietante, como sin duda lo son todas las vinculadas a algo tan significativo como la salubridad del ambiente.
Es conocido que la humareda es producto de una defectuosa combustión del motor de que se trate.
También lo es que existen disposiciones municipales de antigua data que prohíben circular en tales condiciones.
Sin embargo, está a la vista de cualquiera que una gran cantidad de automotores (llámense colectivos, camiones y camionetas, taxis o autos particulares) se desplaza lanzando estas emisiones, cuyo peligro para la salud de todos es algo perfectamente comprobado.
Nos parece que la autoridad municipal no puede continuar en actitud pasiva frente a situaciones de esta índole, por el riesgo sanitario que ellas implican.
Es de esperar, entonces, que se adopten las medidas correctivas a la brevedad.
Es conocido que la humareda es producto de una defectuosa combustión del motor de que se trate.
También lo es que existen disposiciones municipales de antigua data que prohíben circular en tales condiciones.
Sin embargo, está a la vista de cualquiera que una gran cantidad de automotores (llámense colectivos, camiones y camionetas, taxis o autos particulares) se desplaza lanzando estas emisiones, cuyo peligro para la salud de todos es algo perfectamente comprobado.
Nos parece que la autoridad municipal no puede continuar en actitud pasiva frente a situaciones de esta índole, por el riesgo sanitario que ellas implican.
Es de esperar, entonces, que se adopten las medidas correctivas a la brevedad.







