Fotografías para que el recuerdo de la zafra no se pierda

Dos miradas se encuentran en las salas del Ingenio de las Artes: la de Magui Ponce, que volvió sobre imágenes registradas hace más de cuatro décadas, y la de Emilio Nasser, que busca construir un archivo comunitario con fotos y relatos de los vecinos de Lastenia.

PROYECTO GRUPAL. Araceli Díaz, Gonzalo Matías Pascual Medina, Emilio Nasser y Lucas Emanuel Pavón cuentan historias por medio de imágenes. Gentileza Agustín Indri- Fotografo Ingenio de las Artes.
PROYECTO GRUPAL. Araceli Díaz, Gonzalo Matías Pascual Medina, Emilio Nasser y Lucas Emanuel Pavón cuentan historias por medio de imágenes. Gentileza Agustín Indri- Fotografo Ingenio de las Artes.

Las fotografías de María Magdalena “Magui” Ponce nacieron mucho antes de que el antiguo ingenio Lastenia volviera a convertirse en un espacio cultural. Fueron tomadas con cámaras analógicas, en blanco y negro, entre fines de los 80 y mediados de los 90, cuando la fotógrafa y cientista social recorría los cañaverales de Amaicha del Llano, en Tucumán.

Había algo personal en esa búsqueda. Ponce nació allí y las zafras formaron parte de su paisaje y de su identidad. “Las zafras azucareras, el trabajo de los zafreros en el cañaveral me marcaron mucho”, cuenta a LA GACETA.

La poesía de Luis “Lucho” Díaz, escritor de Bella Vista que dedicó numerosos versos a la zafra, terminó de darle una dirección a aquella mirada. “Esas poesías son de ese lugar y estas fotografías son de ese lugar”, explica.

Las imágenes no fueron escenas preparadas. Ponce se internó en los cañaverales y construyó con los trabajadores un vínculo que, en algunos casos, continúa hasta hoy. Algunos todavía la recuerdan y también recuerdan aquellas fotografías. Entre ellas está la de un matrimonio, los Mahmud, tomada después de terminar la “tarea”, como llamaban al surco de caña que acababan de completar. La fotografía se llama “Dulzor en la mirada”. “Trate de encontrar belleza en ese trabajo duro”, señala.

En la muestra aparecen hombres, mujeres y niños. Están Vicente Luna, todavía vivo y compadre de la fotógrafa, y Fidel Viera, quien nació y murió como zafrero. Ponce conserva esas historias como parte de la propia fotografía. “Este es un homenaje que les hago a ellos. Son fuertes, constantes, porque tienen sabiduría”, expresa. Y agrega: “Para mí son enormes recuerdos, por eso mi respeto, mi admiración hacia ellos”.

Hay además una razón para volver a mirar esas imágenes ahora: el trabajo que retratan casi desapareció. Las máquinas y las cosechadoras modificaron una actividad que durante décadas fue parte de la vida tucumana. “Esta zafra que actualmente ya casi está en extinción. Ahora, con la automatización, las máquinas, ya esta zafra casi no existe”, explica Ponce.

Su muestra funciona, así, como un registro de un mundo que ya no existe de la misma manera. No solamente están los rostros de los trabajadores, sino también sus gestos, sus herramientas, los vínculos y una forma de trabajar que quedó atrás.

La otra exposición parte del presente para reconstruir el pasado.

Fotos que buscan dueños

Emilio Nasser, fotógrafo dedicado a contar historias por medio de imágenes, llegó a Lastenia con un proyecto que venía desarrollando sobre leyendas, memorias locales y relatos que corren el riesgo de quedar olvidados.

Su punto de partida fue el perro familiar, una leyenda vinculada históricamente a los ingenios. Pero el proyecto fue ampliándose hasta convertirse también en una búsqueda de fotografías, documentos y relatos familiares. “Yo trabajo la fotografía, pero también recolecto historias orales, hago videos, y también dibujos. Cualquier medio que haga falta para contar la historia”, explica.

LOS ZAFREROS. “Magui” Ponce sacó fotos de los peladores en los 80 y 90. Gentileza Agustín Indri- Fotografo Ingenio de las Artes. LOS ZAFREROS. “Magui” Ponce sacó fotos de los peladores en los 80 y 90. Gentileza Agustín Indri- Fotografo Ingenio de las Artes.

Para este encuentro, Nasser convocó a vecinos de Lastenia a que traigan fotografías y documentos familiares para digitalizarlos, preservarlos y ponerlos en diálogo con las imágenes que él viene realizando. Así nació el Archivo Comunitario de Lastenia, una iniciativa que pretende continuar después de estas jornadas.

Memoria

En el proyecto participan también Araceli Díaz, estudiante de Museología que investiga las memorias vinculadas al ingenio; Gonzalo Matías, Pascual Medina, cuyos abuelos trabajaron en el ingenio, y Lucas Emanuel Pavón, joven historiador interesado en reconstruir los fragmentos todavía ausentes de la historia local.

Nasser no busca una historia cerrada. Por el contrario, trabaja con los huecos, las fotografías encontradas y aquello que los vecinos pueden aportar. “Esto hay que mantenerlo en el tiempo, esto es algo que nace y después hay que sostenerlo”, afirma.

La idea es que el archivo crezca hasta ocupar una de las paredes del espacio. Que aparezcan nuevas fotografías, nombres y relatos. Que aquello que parecía perdido vuelva a encontrar un lugar. La muestra se inauguró ayer.

El proyecto también tendrá continuidad fuera del predio. Nasser anunció que desde ese día comenzará a funcionar una cuenta de Instagram para darle una dimensión pública al archivo y facilitar que más vecinos puedan acercar fotografías, documentos y relatos.

“Construir esa memoria ahí, un poco que no está dicha o a veces para contar la historia”, resume Nasser. La fotografía, en este caso, no funciona solamente como recuerdo: es también una manera de volver a preguntar quiénes fueron los que vivieron, trabajaron y construyeron la historia de Lastenia.

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