Resumen para apurados
- Especialistas médicos desaconsejan introducir hisopos o toallas en el canal auditivo, ya que frena la autolimpieza natural y empuja la cera, provocando infecciones.
- El oído expulsa cera y células muertas por sí mismo; al intervenir con objetos se generan tapones y lesiones en la piel, alterando una barrera biológica indispensable.
- Adoptar el secado por gravedad y limitar la higiene a la oreja externa previene la otitis; ante bloqueos persistentes o dolor, se insta a acudir a profesionales.
Es habitual que luego de una ducha, o al salir de la pileta o el mar se introduzca, en el mejor de los casos, la punta de una toalla en el oído. La intención es limpiarlo y absorber el exceso de agua que quedó. Pero en realidad el secado debe ser espontáneo, de lo contrario se estará frenando un proceso natural por ello se desaconseja utilizar cualquier otro método que implique introducir un elemento.
La piel del conducto auditivo externo crece hacia afuera, arrastrando de forma natural la cera vieja, las células muertas y el polvo hacia el exterior. Además, la cera no es suciedad; es una barrera protectora con propiedades antibacterianas e impermeables que evita infecciones.
Al meter hisopos, toallas o dedos dentro del oído, se interrumpe el mecanismo: se empuja la cera hacia el fondo (creando tapones) que causa microtraumas en la piel facilitando la entrada de bacterias.
La higiene correcta
La regla de oro de la otorrinolaringología es: solo se limpia lo que se puede tocar con el dedo índice cubierto con una toalla. Esa zona es el pabellón auricular. Al salir de la ducha o de la pileta, simplemente hay que pasar una toalla limpia o un pañuelo de papel suave únicamente por la parte externa de la oreja y por detrás de ella.
Si bien es cierto que el conducto queda incómodamente mojado, solo hay que inclinar la cabeza hacia el costado y apoyar la oreja sobre la toalla en la zona del hombro para que la gravedad haga su trabajo de manera natural.
Oído tapado
Algunas personas producen un exceso de cera que provoca un tapón. Ni en esos casos hay que introducir hisopos, ni usar conos de cera. Los bastoncillos con algodón en los extremos, solo compactan la cera contra el tímpano y las velas carecen de evidencia médica, además de provocar riesgo de quemaduras.
El uso de gotas otológicas ablandadoras que son de venta libre en farmacias (a base de glicerina o peróxido de carbamida) ablandan la cera si hay molestia ligera. La consulta al especialista, debe comenzar a contemplarse y, si se siente pérdida de audición, dolor o sensación de presión, lo correcto es ir al otorrinolaringólogo o a un médico general para que realice una extracción segura (mediante lavado con agua tibia o aspiración con instrumental adecuado).
Remedio casero para salir del paso
Hay quienes emplean unas gotitas de alcohol cuando sienten que el oído está tapado. Un recurso muy utilizado por las personas que practican natación. El estado es conocido como “otitis del nadador”. El empleo de esa técnica no es peligrosa en un oído sano, pero está completamente contraindicada si hay una perforación en el tímpano o tubos de ventilación.
Aplicar un par de gotas de alcohol (o de una mezcla en partes iguales de alcohol fino y vinagre blanco) es un remedio casero muy común para prevenir la “otitis del nadador”. El alcohol ayuda a evaporar el agua atrapada y el vinagre crea un ambiente ácido que impide que crezcan bacterias u hongos.







