Resumen para apurados
- Médicos del Hospital Centro de Salud de Tucumán realizaron con éxito una inédita cirugía de implante valvular para salvar la visión de una paciente con glaucoma complejo.
- La paciente padecía glaucoma secundario a una uveítis que no respondía a fármacos ni a cirugías tradicionales, por lo que el hospital gestionó la donación del dispositivo.
- El avance marca un hito en la salud pública provincial al incorporar técnicas complejas para prevenir la ceguera y evitar el uso crónico de medicación invasiva.
Sandra Concha tenía 48 años y una preocupación que se había vuelto cada vez más concreta. Los tratamientos médicos ya no lograban controlar la presión de uno de sus ojos y las cirugías convencionales tampoco representaban una alternativa para su cuadro. La posibilidad de perder la visión formaba parte de sus temores.
“Me siento muy emocionada porque pensaba que iba a perder mi vista ya y con esto estoy más tranquila, porque ya me operaron”, expresó.
La paciente, oriunda de Los Puestos, departamento Leales, se convirtió en la primera persona que recibió en el sistema público de salud un nuevo implante valvular para tratar un glaucoma secundario. La cirugía se realizó en el servicio de Oftalmología del Hospital Centro de Salud y buscó controlar la presión ocular ante la falta de respuesta a otras alternativas.
El procedimiento requirió la colocación de una válvula dentro del ojo. El dispositivo permite regular la presión ocular y se utiliza en cuadros complejos en los cuales los tratamientos habituales no alcanzan.
Concha había desarrollado un glaucoma secundario asociado a una uveítis. Antes de llegar a la intervención, atravesó meses de espera hasta contar con la prótesis necesaria.
“Estaba esperando la prótesis y, gracias a Dios, llegó. Fui la primera que la recibió. Estoy muy agradecida con el hospital, que me la donó, y con el doctor Stagnitta, que es mi médico”, contó.
El temor a perder la visión
La operación llegó después de un período marcado por la incertidumbre. Concha explicó que la advertencia sobre una posible pérdida de la vista modificó su manera de atravesar la enfermedad.
“Uno no le da importancia a la vista hasta que le dicen que puede perderla y ahí empieza a cambiar un poco la cabeza. Estaba nerviosa por la operación y no sabía cómo iba a quedar mi vista, pero los médicos me dijeron que estoy bien, que voy a hacer la recuperación y que tengo que venir a controles”, relató.
La intervención resultó exitosa y la paciente deberá continuar con controles para evaluar su evolución. “Tardó unos meses, pero me dieron la solución que necesitaba. Tenía fe y se cumplió”, afirmó Concha.
También alentó a otras personas con problemas oftalmológicos a consultar. “Yo recomiendo a otros pacientes que se acerquen, para eso está el hospital y, como yo pude, también van a poder”, sostuvo.
Por qué fue necesario el implante
El médico de planta y especialista en glaucoma del servicio de Oftalmología, Paolo Stagnitta, explicó que el cuadro de Concha ya no podía controlarse con medicación tópica.
“Es una paciente que tiene uveítis y ha desarrollado un glaucoma secundario que ya no podíamos controlar con medicación tópica. Por eso se decidió realizar una intervención quirúrgica con un nuevo dispositivo, que es un implante valvular, para tratar de controlar su presión ocular”, detalló.
El objetivo central de la cirugía fue evitar el avance del daño visual. Según explicó el especialista, los casos de glaucoma que no reciben tratamiento o que no logran un control adecuado de la presión pueden avanzar hacia una pérdida irreversible de la visión.
“Los pacientes que tienen glaucoma y no se encuentran tratados o controlados van en camino irreversible a la ceguera. La importancia de esta cirugía con este implante valvular es controlar la presión, ya que, por el tipo de patología y glaucoma uveítico, no se puede controlar con otras cirugías convencionales”, explicó Stagnitta.
El especialista señaló además que el procedimiento exige experiencia y preparación específica. “Es una cirugía compleja, que requiere mucha técnica y práctica. Lo que buscamos con este dispositivo es controlar la presión ocular para evitar la ceguera y mantener la calidad de vida de la paciente”, indicó.
El jefe del servicio de Oftalmología, Daniel Dilascio, también explicó que el implante se reservó para un cuadro que no había respondido a las alternativas habituales.
“En una patología que no regulaba la presión ocular con el tratamiento médico convencional ni con las cirugías convencionales, hubo que utilizar este dispositivo. Implica un gran esfuerzo económico y también una capacitación adecuada del personal médico para poder incorporar estas nuevas técnicas a la salud pública”, sostuvo.
Dilascio señaló que el dispositivo permite establecer un mejor control de la presión ocular y puede contribuir a preservar la visión. También destacó que, en determinados pacientes, representa una alternativa frente al uso prolongado de gotas.
El servicio de Oftalmología del Hospital Centro de Salud atiende todos los días de 8 a 13. Los turnos se gestionan los miércoles y también hay atención de guardia durante la mañana. Los lunes, de 8 a 10, se realizan las inscripciones por orden de llegada para turnos de cirugías en el consultorio 19.







