24 Mayo 2005 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El Presidente se marchará mañana del distrito federal para celebrar la primera fiesta patria en Santiago del Estero y, en consecuencia, no solicitará que se oficie el Tedeum tradicional en la Catedral metropolitana. Esta novedad, sin precedentes desde 1810, se ha convertido aquí en otro batiburrillo político como tantos gestos y dichos de Néstor Kirchner, un político provocador al que las encuestas invariablemente favorecen a pesar del perfil conflictivo que ofrece nuestra vida pública. No es bueno para el viajero quedarse en la Rosada y recorrer a pie la Plaza de Mayo, convertida desde la crisis en tierra de nadie por causa de los severos intereses cruzados, y no tanto por una presunta filípica del cardenal primado. También lo entendió Kirchner así cuando se mantuvo ausente el 1° de mayo, dejando sin eco peronista y en poder de la oposición más ruidosa el Día de los Trabajadores. La plaza histórica ya no está reservada para ningún líder político y eso lo sabe muy bien el Presidente, que, no siempre se deja seducir por las encuestas de opinión, como en este caso con las realizadas en Santiago del Estero por cuenta y orden de la Casa Rosada.
Economía a lo suizo
Al cierre de estas notas se balanceaban en el entorno presidencial los anuncios que hará Kirchner; especialmente los relacionados con el tema salarial, pero del que no deberían esperarse mejoras en el sector estatal. El ministro Carlos Tomada, tras conversar con su jefe, reconoció que es lógico que haya inquietud "en un país con una economía en crecimiento", pero escapó con una anfibología extrema señalando que es "una conflictividad administrable". En medio de la resistencia presidencial a abandonar el criterio suizo de administración sana, Carlos Menem ha sorprendido instando a un aumento masivo. "por lo menos del ciento por ciento". La tesis de Kirchner quedó impresa en uno de sus reportajes del domingo: "Tiene que haber responsabilidad, y entenderse que la salida es gradual. La administración fiscal correcta, un proceso con una inflación normal, y todo va de la mano. Nosotros tenemos que ser capaces de la recuperación gradual y paulatina del poder adquisitivo de la sociedad. No se puede volver a la teoría del poder concentrado, de los famosos derrames que nunca llegan" (sic). Del discurso presidencial santiagueño dependerá también la situación de crisis que soporta la CGT con sus dos bandos innegociables, aunque con buen diálogo con Kirchner, quien pretende mantenerse ajeno a una disputa por resolverse autonómicamente en cualquier momento. Es mucho, tal vez demasiado, lo que debe sortear el Presidente antes de llegar a octubre; no para un plebiscito, ha reconocido, sino para un aumento sustantivo del pobre 22% de hace dos años. (De nuestra Sucursal)
Economía a lo suizo
Al cierre de estas notas se balanceaban en el entorno presidencial los anuncios que hará Kirchner; especialmente los relacionados con el tema salarial, pero del que no deberían esperarse mejoras en el sector estatal. El ministro Carlos Tomada, tras conversar con su jefe, reconoció que es lógico que haya inquietud "en un país con una economía en crecimiento", pero escapó con una anfibología extrema señalando que es "una conflictividad administrable". En medio de la resistencia presidencial a abandonar el criterio suizo de administración sana, Carlos Menem ha sorprendido instando a un aumento masivo. "por lo menos del ciento por ciento". La tesis de Kirchner quedó impresa en uno de sus reportajes del domingo: "Tiene que haber responsabilidad, y entenderse que la salida es gradual. La administración fiscal correcta, un proceso con una inflación normal, y todo va de la mano. Nosotros tenemos que ser capaces de la recuperación gradual y paulatina del poder adquisitivo de la sociedad. No se puede volver a la teoría del poder concentrado, de los famosos derrames que nunca llegan" (sic). Del discurso presidencial santiagueño dependerá también la situación de crisis que soporta la CGT con sus dos bandos innegociables, aunque con buen diálogo con Kirchner, quien pretende mantenerse ajeno a una disputa por resolverse autonómicamente en cualquier momento. Es mucho, tal vez demasiado, lo que debe sortear el Presidente antes de llegar a octubre; no para un plebiscito, ha reconocido, sino para un aumento sustantivo del pobre 22% de hace dos años. (De nuestra Sucursal)




