Cuál fue el rol de la mujer en la génesis y en la historia del Tango

El proyecto “Lunfarda” rescata la presencia femenina, tanto en la letra como en la música, silenciada por la historia oficial del “2x4”.

PRÁCTICA. El ensamble de músicas alrededor del proyecto “Lunfarda” en plena sesión de ensayo; suelen presentarse en algunos eventos públicos.
PRÁCTICA. El ensamble de músicas alrededor del proyecto “Lunfarda” en plena sesión de ensayo; suelen presentarse en algunos eventos públicos.

Resumen para apurados

  • El ensamble "Lunfarda" impulsa un proyecto musical en Argentina para rescatar el rol histórico de las mujeres en las composiciones y letras del tango.
  • A través de ensayos y recitales públicos, el grupo busca visibilizar obras y aportes femeninos que fueron silenciados por la narrativa tradicional del 2x4.
  • La iniciativa busca reescribir la historia cultural del género y fomentar un mayor reconocimiento para las artistas mujeres en la escena tanguera actual.
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En el poema “Por qué canto así”, de Celedonio Flores (la versión más conocida es la que recita Julio Sosa con la música de “La cumparsita” de fondo), la voz narrativa afirma: “El tango es macho”. Y de ese modo lo sienten muchas personas -acaso la mayoría-, debido a un argumento contundente: los más famosos compositores, cantantes, autores de letras y directores de orquestas son hombres.

Sin embargo, como ocurre en cada una de las expresiones artísticas -y culturales, en general-, el tango no es algo privativo del varón. En la propia génesis del “2x4” también estuvieron presentes las mujeres. Y si resulta que ellos son más famosos que ellas, para ser honesto se debe admitir que los primeros solo fueron más difundidos; y la difusión siempre ayuda a que la persona se vuelva popular.

María Lacroix (37 años) estaba cursando una clase de Ensamble de Tango I en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla. De casualidad, todas las alumnas eran mujeres. Habían elegido para practicar el tango “Puente Alsina”; y en eso estaban cuando advirtieron que la letra hablaba de un “drama pasional”, para referir al asesinato de una mujer. Tal concepto hace algunos años ya cayó en desuso, y fue remplazado por el de femicidio.

La clase se desarrollaba en pleno auge del movimiento en favor de la lucha por los derechos de las mujeres de estos últimos años. Se improvisó un debate, todas cuestionaron esa letra y decidieron que no la cantarían. La profesora, María Laura Antonelli, se sumó a la discusión y propuso el tango “Nené”, escrito por Juan Lorenzo, con música de la misma Antonelli.

“Es un tango contemporáneo, que relata la historia de una mujer que para salir de donde estaba, de una historia de vida condenada, se viste de varón y huye. La experiencia fue muy linda; ‘Nené’ es un tango muy, muy difícil, muy duro emocionalmente, te atraviesa un montón”, admite Lacroix.

La canción funcionó en ella como un disparador de preguntas, a las cuales buscaba hallarles respuestas: “¿Cómo escribe un varón cuando enuncia en nombre de una mujer?, ¿cómo escribe una mujer cuando cuenta su propia historia?, ¿cómo compone instrumentalmente?, ¿tienen la misma sensibilidad?, ¿la experiencia de vida te lleva a construir algo distinto en lo sonoro?”. Así nació el proyecto “Lunfarda”, que se propone escudriñar en los orígenes del tango, para hallar a aquellas mujeres escritoras, compositoras y directoras de orquesta, silenciadas por su condición de mujer en un ambiente esencialmente machista.

Años antes, Lacroix había sentido lo mismo con las historietas. Además de pianista, ella es socióloga, y durante muchos años trabajó con humor gráfico. También entonces se preguntó dónde estaban las mujeres en ese género literario; por qué no aparecían en los inicios de estas artes. “Descubrí que había un montón de historietistas, y que la primera novela gráfica había sido escrita por una mujer”, asevera.

EN ACCIÓN. María Lacroix en el piano, mientras canta Nadia González. la gaceta / fotos de osvaldo ripoll EN ACCIÓN. María Lacroix en el piano, mientras canta Nadia González. la gaceta / fotos de osvaldo ripoll

En el marco de la investigación de “Lunfarda”, Lacroix conoció el tango “Yo soy la rubia”, escrito por Eloísa D’Herbil da Silva en 1906. La canción, de hecho, funciona como retruque al famoso tango “La morocha”, escrito un año antes por Enrique Saborido y por Ángel Villoldo. “Si bien el origen del tango data de alrededor de 1880, ‘La morocha’ es el primer tango registrado con enunciado en femenino. Sin embargo, está escrito por varones. Y esa letra, en lo personal, me genera un conflicto, me hace un poco de ruido. Un año después D’Herbil da Silva compone ‘Yo soy la rubia’; y descubro en ese tango algo que me fascinó, y es que nada había de sumiso en las mujeres de entonces. No trataban de acomodarse, de no molestar; por el contrario, hacían ruido, molestaban, eran peleonas. ‘Yo soy la rubia’ tiene una cosa conflictiva, como de chicanear, no habla desde un lugar blando”, subraya Lacroix.

Al iniciar su investigación advirtió que no estaba sola en ese camino. “Me puse en contacto con un montón de colegas de Buenos Aires que están haciendo este laburo desde hace más tiempo; porque el lugar del tango en Buenos Aires es diferente. Ellas tuvieron la oportunidad de encontrarse con parientes de aquellas mujeres escritoras o compositoras, de rescatar algunos tangos, de transcribirlos... un laburazo increíble”, remarca.

En especial, destaca a Julia Winokur y a Soledad Venegas que, según afirma, llevaron a cabo un minucioso trabajo de archivo que incluyó visita a familiares y búsquedas exhaustivas en la Biblioteca nacional: “Sacaron un cancionero, ‘Songbook, mujeres compositoras de tango’, con las notas de las melodías y con los acordes de un montón de tangos, de los cuales no existen grabaciones”. Y en ese sentido, contó que aquellas hicieron un segundo trabajo, complementario al primero. “Convocaron a músicas a un evento en el Palacio Libertad Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento (ex Centro Cultural Kirchner), para que graben varios de estos tangos y, de ese modo, empiece a existir un registro sonoro”, dice. Lacroix suma un proyecto de Camila Arriva, una música que sacó varios discos, con la idea de subir a Spotify tangos compuestos por mujeres.

Con esa idea rectora, el proyecto “Lunfarda” no queda encerrado en la indagación al pasado y en la compilación de tangos escritos o musicalizados por mujeres. Cobra vida mediante el ensamble que conforman la propia Lacroix, en piano; Bernarda Diosque (27) y Nadia González (34), en voces; Estela García (56), en cello, y Eugenia Haro (35), en violín.

Corte de cinta

El tango “Yo soy la rubia” inauguró el camino de empezar a encontrar a esas mujeres que mucho tenían que ver con la letra o con la música de los primeros tangos. “Allá por 1916, por 1920, Francisca Cruz “Paquita” Bernardo; o más adelante Azucena Maizani, etcétera. Todas componían; y tanto la música como la letra tenían algo como lúdico, como de chicana, una cosa bien peleona. Siento que las mujeres de esa época tenían esta cosa como de mujeres ‘malas’; eran picantes”, afirma Lacroix.

Diosque suscribe, y hace un parangón de contenidos. “En ‘La morocha’, escrita por varones, la mujer es mucho más sumisa y está al servicio del varón. Por el contrario, en ‘Yo soy la rubia’ la mujer se ríe un poco de ese lugar; dice ‘soy un partidazo, soy cariñosa, soy hacendosa, sé cebar buenos mates’, como cosas graciosas”, señala.

Nombre y vestimenta

Lacroix recuerda que su profesor de bandoneón le había contado la historia de una escritora de tangos que firmaba con nombre de varón. “María Luisa Carnelli era periodista, y no sé si la obligaban, si era condición para que pueda publicar, o si era decisión de ella para tener llegada; pero firmaba como Luis Mario Carnelli o como Mario Castro, que era el nombre de su hijo”, cuenta.

Diosque añade que el mismísimo Carlos Gardel habría grabado un tango de Carnelli, presuntamente sin saber que había sido escrito por una mujer. “Y está la historia de Maizani, que se vestía como varón, y firmaba con los seudónimos ‘Azabache’ o ‘La ñata gaucha’. Tenía esta cosa de provocar”, dice.

CELLO. Estela García, ejecutando su instrumento durante el ensayo. CELLO. Estela García, ejecutando su instrumento durante el ensayo.

Lacroix alaba a Maizani. “En mi opinión, es el ejemplo por excelencia de compositora de tango. Es autora, en letra y música, de uno de los tangos más lindos que existen: ‘Pero yo sé’. Se hizo conocido por la orquesta de Osvaldo Fresedo; y está popularizado por orquestas masculinas. ¿Y cuánta gente sabe que es de Maizani? Y lo mismo pasa con ‘El adiós’, que es de Maruja Pacheco Huergo; nadie sabe que es de ella. Gardel graba un tango de ‘Paquita’ Bernardo; ¿y quién sabe quién es ‘Paquita’? Nadie. ¿Y quién sabe quién es Gardel?...”, cuestiona Lacroix.

¿Existe un ADN del tango femenino?, pregunta LA GACETA. “Habitar el mundo como mujer desarrolla sensibilidades diferentes a las de habitarlo como varón. Hacer música siendo mujer es distinto de hacerla siendo varón, como cualquier actividad... por cómo funciona el mundo en general y porque las sensibilidades son diferentes”, opina Lacroix.

Haro va más allá. “Cuando María me manda las partituras veo que no había nada predecible. Uno conoce tangos; toqué algunos con otros grupos. Y pensaba que esto debía ser parecido. Pero no; pasamos horas hasta que podíamos hacerlo, porque nada había de predecible: cuando parece que está por terminar, en vez de bajar sube; es todo diferente, más complejo”, explica.

Arreglos

Más allá de la letra o de la música, “Lunfarda” también rescata el trabajo de las arregladoras. “Muchos de estos temas no tienen arreglos escritos; entonces, hay mujeres que los hacen. Parte de los temas que se hicieron en el Palacio Libertad -que están en nuestro repertorio- llevan arreglos de mujeres, que también arreglan distinto”, precisa Diosque.

“Estamos haciendo un arreglo que me desvive de felicidad, escrito por Leda Torres, la directora de ‘Ullmann cuarteto’, una banda de mujeres de Buenos Aires. Ese arreglo puede competir mano a mano con cualquiera y ganarle, porque es precioso. ¿Y cuánta gente conoce que hay mujeres que escriben arreglos para orquestas? Es mucho laburo y muy difícil; hay que saber muchísimo cómo se escribe para cello, para violín; qué se hace con el arco. Y de repente, la tenés a Leda escribiendo cientos de arreglos increíbles”, remarca Lacroix.

“Nené”

El tango “Nené” es especial para “Las Lunfardas” -como llaman al ensamble en el ambiente tanguero-. Lo canta, principalmente, González. Ella cuenta que cuando comenzó con el canto no hacía tangos; que los empezó a cantar para el cumpleaños 70 de su abuela, que le encantaba el tango. “Ahí comienzo a escuchar cantantes mujeres, Rosanna Falasca, Susana Rinaldi; artistas que llevaron el tango a nivel internacional. Y siempre intenté buscar la interpretación; porque como decía (Enrique Santos) Discépolo, el tango es una obra de teatro en dos minutos. Y ‘Nené’ es un tango muy difícil; su interpretación es mucho más arriesgada de asumir, genera distintos climas”, afirma.

DUPLA. Eugenia Haro, en violín, y Bernarda Diosque, una de las voces. DUPLA. Eugenia Haro, en violín, y Bernarda Diosque, una de las voces.

“Nené” cuenta la historia de una niña de 12 o 13 años, que pretenden obligar a casarse con alguien a quien ella no quiere; entonces huye vestida de varón. “Esa historia comienza con un pianísimo, muy alineado con algunas cosas de las que habla: de las trenzas, de la infancia, de cosas muy pequeñas. Y de repente, va hacia espacios que son rockeros, pero rockeros heavies; y después va a lo tanguero propiamente dicho, y hasta hay algo de folclore. El tema te va llevando por distintas interpretaciones. ‘Nené’ es complicado desde ese aspecto: en la interpretación te lleva desde el pianísimo hasta el rock pesado”, precisa González.

“En un momento, cuando los estamos tocando, hay una parte que sube, y escala, y escala, y escala; y las dos nos desvivimos -yo desde el piano y Nadia desde la voz-. Y entonces agregamos un compás de espera que no existe en ese tango, porque lo necesitamos; como que respiramos, y seguimos. Es muy demandante”, aporta Lacroix.

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