Un caso que dejó al descubierto lo peor del sistema carcelario: el clan Caro, las amenazas y un detenido que pidió ayuda
Se conocieron los detalles de la extorsión que habría sufrido un procesado por narcotráfico por parte de integrantes del clan Caro. La investigación también podría revelar presuntas irregularidades dentro del penal de Villa Urquiza.
Resumen para apurados
- Un procesado por narcotráfico denunció extorsiones del clan Caro dentro del penal de Villa Urquiza, Tucumán, solicitando ayuda a las autoridades.
- La investigación se inició tras la orden de allanamiento en las celdas, exponiendo graves irregularidades y fallas de seguridad en el sistema carcelario.
- El avance del caso podría sacar a la luz redes de complicidad interna y obligar a reformar la gestión del sistema penitenciario provincial.
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Extorsión. Uso indiscriminado de celulares. Amenazas. Supuestos beneficios conseguidos de manera irregular. No es el argumento de una serie de Netflix sobre el oscuro mundo de una cárcel. Es lo que quedó al descubierto después de que integrantes del clan Caro, según surge del expediente, le exigieran a un detenido por transportar 470 kilos de cocaína el pago de U$S 25.000 o la entrega de una camioneta a cambio de protección dentro del penal de Villa Urquiza.
Marcos Nacif fue detenido el 5 de junio en el sur de la provincia cuando transportaba esa importante cantidad de droga. El hombre, que es tío de Jorge “Pelaín” Nacif, investigado por tráfico de droga, fue indagado y el juez federal José Manuel Díaz Vélez le dictó la prisión preventiva. Ordenó que fuera trasladado al penal de Villa Urquiza, al igual que Enrique Santos Catulo. Los otros procesados, Pablo Abraham Pérez, Rodrigo “Icha” Chávez, Matías Díaz y Fernando Catulo Chamas terminaron alojados en el penal Benjamín Paz. En principio, todos los imputados deberían haber sido llevados a esa unidad carcelaria.
Nacif y Santos Catulo fueron ubicados en la Unidad 10 del centro de detención. Los alojaron en celdas en las que cumplen sus penas los hermanos Walter, Francisco y Emanuel Caro. No había cumplido un mes de encierro cuando comenzaron los problemas.
Cómo se instrumentó la denuncia
Días atrás, los hijos de Nacif, por recomendación de sus defensores Javier Lobo Aragón y Javier Lobo Aragón (h), denunciaron que su padre estaba siendo extorsionado por otros internos. Indicaron que le pedían U$S 25.000 o la entrega de una camioneta Renault Oroch.
Según consta en el expediente, los Caro les dijeron que, si no cumplían con sus exigencias, se encargarían de enviarlo a un pabellón habitado por adictos y sin ningún tipo de protección. Al mismo tiempo, los llamaban desde distintos celulares para que su progenitor les dijera que estaba en perfecto estado de salud.
“Mi papá nos dijo que, si le dábamos la camioneta, estaría resguardado hasta que termine el proceso en su contra. En una de las llamadas que recibí me dijo que hacían todo por él. Le llevaban agua y la medicación que debe tomar”, declaró uno de los hijos del procesado por narcotráfico, cuyo nombre se mantiene en reserva por cuestiones de seguridad.
Su hermano agregó que, un día de visita, Nacif le presentó a los hermanos y después le pidió que lo acompañara hasta la celda. Allí, según su declaración, le contó que los denunciados lo amenazaban con una punta carcelaria y con hacerle daño o no dejarlo dormir hasta que les entregara lo que le exigían. “Mi padre tiene problemas de hipertensión y nada de esto le hace bien”, recalcó el denunciante.
Los denunciados, según confirmaron fuentes judiciales, les enviaron a los familiares mensajes por WhatsApp que debían ser escuchados una sola vez. Los parientes de la víctima tomaron la precaución de registrar esos audios.
Una reveladora charla
Según consta en el expediente, los denunciantes grabaron varias conversaciones telefónicas que mantenían con su padre. Los investigadores sospechan que esas llamadas eran realizadas con teléfonos celulares que estaban en poder de los Caro. “No quiero salir con los pies para adelante de esta cárcel. Por eso, la camioneta no me la voy a llevar a la tumba”, le dijo el hombre a sus hijos.
“No estoy en peligro, pero me van a sacar de aquí y llevar a un lugar donde está lleno de gente que se droga todo el tiempo. No quiero que ustedes duden ni hablen con la Policía, abogados o jueces. Esta gente cree que los están pelotudeando. No estoy en un hotel, sino en la cárcel”, añadió en esa charla.
Nacif, en otro momento de la conversación, agregó: “Decile a tu hermano que el viernes venga a visitarme con todos los papeles de la camioneta. De aquí se irá con la señora a una escribanía para firmar toda la documentación”.
“No se puede conversar por teléfono. Quiero que entiendan que esa camioneta no me la voy a llevar a la tumba. Además, tienen que saber que aquí todos se pelean por venir al lugar donde estoy”, agregó.
Allanamiento
La denuncia fue atendida por el fiscal Diego López Ávila, que solicitó dos medidas diferentes. Por un lado, consiguió que una jueza autorizara los allanamientos en las celdas de los denunciados. Allí, según trascendió, secuestraron al menos dos celulares.
También descubrieron que los Caro utilizaban las mejores celdas de la unidad y que tenían hasta un televisor. Abogados penalistas indicaron que no es habitual que los presos cuenten con una TV en un calabozo y que, si disponen de una, es porque recibieron una autorización especial. Señalaron además que la entrega de medicamentos es responsabilidad del personal del Servicio Penitenciario y no de otros internos.
Durante la pandemia, los reclusos estaban autorizados a tener celulares para poder comunicarse con sus seres queridos. Sin embargo, el uso del teléfono debía estar bajo control del personal penitenciario y sólo estaba permitido en determinados horarios. En este caso, los denunciados los habrían tenido en su poder dentro de las celdas.
La otra medida consistió en realizar tareas de vigilancia sobre la mujer que debía concretar la transferencia en una escribanía céntrica. La sospechosa, que sería pareja de uno de los denunciados y pariente de Walter “Petiso David” Lobos, nunca se presentó. Se sospecha que podría haber sido advertida sobre el operativo.
Según confiaron fuentes judiciales, López Ávila ya les informó que los investiga por extorsión y amenazas, entre otros delitos. No se descarta que inicie una investigación por los supuestos privilegios que tenían los hermanos dentro del penal.
“Es un hecho muy grave que debe ser investigado a fondo. No puede ser que Nacif haya tenido que vivir esta situación. Afortunadamente, el fiscal actuó rápido y sumó indicios que serán muy importantes para comprobar lo que hemos denunciado ante las autoridades”, indicaron los abogados Lobo Aragón.
Por otra parte, se confirmó que la Justicia tomó medidas para proteger al procesado y a sus hijos. Nacif fue trasladado de unidad y cuenta con custodia permanente.
Los antecedentes del clan Caro
Los Caro, oriundos del barrio Victoria, fueron condenados en la causa conocida como “La industria del escruche”. Se trataba de una organización dedicada al robo de viviendas y liderada por Miguel “La Gata” Lizárraga.
López Ávila, que llevó adelante esa causa, probó que los integrantes de esta familia tuvieron un importante crecimiento económico. Pasaron de ser vendedores ambulantes a personas que llevaban una vida de lujo que exhibían en las redes sociales. Para los días del Niño, del Padre y de la Madre organizaban festivales en el barrio donde crecieron. Para las fiestas de fin de año regalaban comida y bebida. Los investigadores creen que con esa conducta compraban el silencio de sus vecinos.
En esa pesquisa, el representante del Ministerio Público investigó los posibles contactos que tenían con la Policía y con empleados judiciales que podrían haberles brindado protección. Al analizar sus teléfonos celulares, descubrió que mantenían comunicaciones con personas que supuestamente les facilitaban cobertura o información.
Tiempo después, Marcos y Francisco Caro fueron condenados por el crimen de un adolescente, en un caso ocurrido en 2018. Sus nombres también aparecieron vinculados a investigaciones por narcotráfico, aunque nunca fueron procesados por esos delitos. Ahora es probable que sean trasladados al penal de Benjamín Paz.









