Por qué las bajas temperaturas pueden ser más peligrosas de lo que parecen para los adultos mayores

Cuando baja mucho la temperatura, pueden sufrir complicaciones cardiovasculares, en el sistema respiratorio y también deshidratación.

ABRIGADOS. Los adultos mayores deben extremar los cuidados los días fríos. LA GACETA / FOTO DE Analía Jaramillo
ABRIGADOS. Los adultos mayores deben extremar los cuidados los días fríos. LA GACETA / FOTO DE Analía Jaramillo
11 Agosto 2026

Resumen para apurados

  • Ante la ola de frío en Argentina, médicos advirtieron hoy que los adultos mayores corren riesgos graves de salud porque su cuerpo pierde la capacidad de conservar calor.
  • El frío contrae los vasos sanguíneos, elevando la presión arterial y el riesgo de infecciones. Además, la menor sensación de sed suele provocar deshidratación inadvertida.
  • Alertan sobre síntomas atípicos como confusión o somnolencia. Identificar señales tempranas permitirá prevenir complicaciones severas durante lo que resta del invierno.
Resumen generado con IA

Ante el descenso de las temperaturas que se registra en distintas regiones de la Argentina, incluido el NOA, los especialistas advierten que los adultos mayores constituyen uno de los grupos más vulnerables. Con el envejecimiento, el organismo pierde parte de su capacidad para conservar el calor y responder adecuadamente a los cambios de temperatura.

Las personas mayores de 65 años presentan un riesgo más elevado de sufrir complicaciones durante las jornadas frías, especialmente cuando tienen antecedentes de enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas.

“Con el paso de los años, el cuerpo pierde eficiencia para regular su temperatura. A esto se suma que muchas personas mayores padecen enfermedades crónicas o toman medicación que puede influir en la respuesta del organismo al frío. Por eso, las bajas temperaturas no deben tomarse como una simple incomodidad, sino como una situación que requiere cuidados especiales”, explica Washington Burgos, médico clínico del CMC Santiago del Estero de Boreal Salud.

Las bajas temperaturas provocan una contracción de los vasos sanguíneos, lo que puede elevar la presión arterial y obligar al corazón a realizar un mayor esfuerzo. Al mismo tiempo, pueden favorecer la aparición o el agravamiento de infecciones respiratorias, según describió.

Durante el invierno también suele disminuir la sensación de sed. Esto puede incrementar el riesgo de deshidratación, especialmente entre quienes toman determinados medicamentos, presentan dificultades para movilizarse o dependen de otras personas para acceder a líquidos y alimentos.

Otro aspecto que preocupa a los expertos es que las complicaciones no siempre comienzan con síntomas evidentes.

“La confusión, la somnolencia, el cansancio excesivo o la pérdida del equilibrio pueden ser las primeras manifestaciones de que algo no está bien. No siempre aparecen fiebre o escalofríos intensos. Ante cualquier cambio en el estado habitual de un adulto mayor, es importante consultar rápidamente con un profesional”, agrega el médico.

Las principales señales de alarma son: somnolencia o desorientación, debilidad marcada o dificultad para caminar, escalofríos persistentes, dificultad para respirar, dolor u opresión en el pecho, tos intensa o fiebre, labios o dedos muy fríos o con coloración violácea y cambios repentinos en su comportamiento habitual.

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