Un espectáculo sin precedentes: por qué el eclipse solar total de agosto podría sumar auroras boreales en pleno día
La alineación de un eclipse solar total con la posible aparición de auroras boreales y la lluvia de estrellas Perseidas genera enorme expectativa. Especialistas explican qué condiciones extremas deben darse para presenciar este fenómeno único.
Resumen para apurados
- El 12 de agosto, el hemisferio norte vivirá un eclipse solar total que podría dejar ver auroras boreales si ocurre una tormenta geomagnética severa, según expertos.
- El ocultamiento solar oscurecerá el día en Groenlandia, Islandia y España. La visibilidad de auroras diurnas requiere una alineación perfecta y tormentas de categoría G4 o G5.
- Aunque astrónomos ven el fenómeno muy poco probable, esta inusual coincidencia cósmica genera gran expectativa global y ofrece una oportunidad única para la ciencia.
Un ocultamiento del imponente Sol ya es un espectáculo digno de admirar, pero si a ello se suman cortinas verdes y azules que ondean por la espesa negrura, aquel evento se vuelve una cita imperdible. Y eso podría ocurrir este 12 de agosto cuando no solo el eclipse solar total ocupe las agendas astronómicas, sino además la viva posibilidad de que, por un rato, las auroras boreales se hagan cargo del firmamento y desplieguen su esplendor en un cielo huérfano de su astro principal.
El cielo tiene una nueva fecha de espectáculo para este próximo 12 de agosto cuando un eclipse solar total atraviese el hemisferio norte, recorriendo la franja de totalidad en territorios que incluyen Groenlandia, Islandia y España (mientras que en Portugal y el norte de Rusia solo se verá de manera parcial). Aquel evento ocurre cuando la Luna se coloca exactamente entre la Tierra y el Sol, bloqueando por completo la luz de este último y sumiendo al planeta en una negrura que confunde el día con la noche. Aquel acto que ya suscita interés en la comunidad científica y global adquiere un nuevo tono con la posibilidad de que auroras boreales se desplieguen durante la oscuridad total. También coincidirá con el pico de lluvia de estrellas Perseidas.
Una coincidencia astronómica bajo la lupa científica
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y la Agencia Espacial Europea (ESA) se encuentran a la espera de esta conjunción entre astros que se ocultan, otros que se desplazan por el firmamento y efectos lumínicos que le dan nuevos colores a la negrura. A medida que la Luna cubra por completo el Sol, el día se convertirá brevemente en crepúsculo, dejando al descubierto la tenue atmósfera exterior del Sol, la corona. Debido a que este evento ocurrirá en la región geográfica alrededor del polo magnético terrestre —donde las auroras se ven con mayor frecuencia—, resulta natural para los especialistas preguntarse si ambos fenómenos podrían aparecer simultáneamente.
La respuesta es sí, pero solo si todo sale a la perfección. "Durante la totalidad, el brillo del cielo es comparable al del crepúsculo civil (el primer período de oscuridad después de la puesta del sol, hasta que el sol alcanza los seis grados por debajo del horizonte del observador). Es poco común ver auroras durante este tiempo, pero de ninguna manera imposible", advirtió Tom Kerss, astrónomo independiente y jefe de cazadores de auroras de la compañía turística Hurtigruten, al medio especializado Space.com en un correo electrónico.
Las condiciones para un fenómeno sin precedentes
Kerss tiene la experiencia. El año pasado, fotografió las auroras boreales en Noruega al anochecer, demostrando que las auroras suficientemente brillantes pueden permanecer visibles incluso antes de que el cielo se oscurezca por completo.
Sin embargo, otros especialistas son más reservados en su pronóstico. De hecho, Michael Zeiler advirtió en el medio Independent que se trata de un escenario extremadamente improbable que requiere una sincronización perfecta entre la actividad solar y la brevedad del oscurecimiento, que durará entre uno y dos minutos y medio según la ubicación.
El factor de las tormentas geomagnéticas
También los expertos refieren a la posición de la aurora que podría influir en su visibilidad. "Durante la totalidad del eclipse en agosto, el brillo superficial de la corona solar casi con toda seguridad eclipsaría las auroras en sus proximidades, pero otras partes del cielo alejadas del eclipse podrían albergar estructuras aurorales visibles", dijo Kerss.
Para tener alguna posibilidad real de ver las auroras boreales durante el eclipse, la Tierra tendría que estar bajo el influjo de una tormenta geomagnética severa. Estas tormentas ocurren cuando erupciones solares, como las eyecciones de masa coronal (CME), impactan contra el campo magnético terrestre. En tales condiciones, las auroras pueden intensificarse drásticamente, luciendo más brillantes y extendidas de lo habitual.
La clave de las auroras diurnas
Kerss explicó que los observadores casi con toda seguridad necesitarían que una tormenta geomagnética de categoría G4 o G5 (G5 es la categoría más potente) coincidiera con el eclipse para tener alguna posibilidad realista de ver una aurora boreal, ya que estarían en el lado diurno de la Tierra.
"Las auroras nocturnas brillantes pueden ser impulsadas por una intensa actividad de subtormentas, en la que se almacena y libera energía", explicó Kerss. "Las auroras diurnas son impulsadas por una combinación de viento solar alineado favorablemente (que abre las líneas de campo alrededor de las cúspides polares de la Tierra) y fuertes precipitaciones directamente en el óvalo auroral. Este último requisito depende de una actividad geomagnética muy fuerte o extrema".








