21 Mayo 2005 Seguir en 
La estrechez de las calzadas de San Miguel de Tucumán es, como se sabe, un inconveniente para el desplazamiento fluido del enorme parque automotor que nuestra ciudad posee.
Pero, como lo hemos señalado desde esta columna otras veces, este problema podría aligerarse un tanto si no se creasen, en la vía pública, obstáculos que la convierten en más angosta de lo que es.
En ese sentido, los colectivos de transporte de pasajeros constituyen, junto con los vehículos estacionados en infracción, los más fuertes contribuyentes para el embotellamiento.
No puede decirse otra cosa, cuando se advierte que los colectivos no solamente circulan por el medio de la calzada, bloqueando el paso a los otros vehículos, sino que, cuando se detienen para el ascenso y el descenso de los pasajeros, permanecen en ese punto, sin acercarse para nada a la vereda, como corresponde de acuerdo con las ordenanzas y con los requerimientos que la seguridad recomienda.
La autoridad municipal debiera intervenir, a fin de modificar estas situaciones.
Ellas, como decimos, conspiran contra el normal desplazamiento del tránsito en nuestra ciudad, y agravan así un serio problema que a diario padecen quienes circulan por las congestionadas arterias.
Pero, como lo hemos señalado desde esta columna otras veces, este problema podría aligerarse un tanto si no se creasen, en la vía pública, obstáculos que la convierten en más angosta de lo que es.
En ese sentido, los colectivos de transporte de pasajeros constituyen, junto con los vehículos estacionados en infracción, los más fuertes contribuyentes para el embotellamiento.
No puede decirse otra cosa, cuando se advierte que los colectivos no solamente circulan por el medio de la calzada, bloqueando el paso a los otros vehículos, sino que, cuando se detienen para el ascenso y el descenso de los pasajeros, permanecen en ese punto, sin acercarse para nada a la vereda, como corresponde de acuerdo con las ordenanzas y con los requerimientos que la seguridad recomienda.
La autoridad municipal debiera intervenir, a fin de modificar estas situaciones.
Ellas, como decimos, conspiran contra el normal desplazamiento del tránsito en nuestra ciudad, y agravan así un serio problema que a diario padecen quienes circulan por las congestionadas arterias.




