Casi la mitad de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad social

Un informe de la UBA revela que un 48,9% ese segmento de la población afronta una situación vulnerable. Además, advierte sobre el crecimiento de un grupo que quedó fuera del sistema educativo y laboral.

Población vulnerable.
Población vulnerable. ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Un informe de la UBA reveló que el 48,9% de los jóvenes de 18 a 29 años en Argentina vive en vulnerabilidad social por la precariedad estructural y laboral del país.
  • El estudio señala que el 75,9% de los jóvenes ocupados trabaja en la informalidad y dos de cada diez no estudian ni trabajan, afrontando severos problemas de salud mental.
  • Aunque el 85,7% valora la educación para progresar, las barreras económicas amenazan con profundizar la desigualdad y perpetuar la desconexión social de esta generación.
Resumen generado con IA

Un informe elaborado por investigadores del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires señala que casi la mitad de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad. El estudio describe un escenario marcado por la precariedad estructural y las limitadas expectativas de progreso.

Según el relevamiento "Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro", la vulnerabilidad ya no es un fenómeno marginal, sino que alcanza al 48,9% de este segmento del a población.

El estudio, desarrollado en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (Pidae-UBA), arroja datos alarmantes sobre la desvinculación de los jóvenes respecto a las instituciones básicas de integración social: la escuela y el mundo del trabajo.

El fenómeno de los Triple “Ni”: no estudian, no trabajan y ahora tampoco buscan trabajo.

Uno de los puntos más preocupantes del informe es la consolidación del segmento denominado "NI-NI". Dos de cada 10 jóvenes vulnerables en el país no trabajan ni estudian. Sin embargo, la investigación detecta un componente aún más grave dentro de este grupo: la ausencia de horizontes.

Entre quienes no cuentan con un empleo y tampoco estudian, existe un tercio de ellos que ha dejado de buscar trabajo. “Esta "desconexión" refleja una ruptura de las expectativas de progreso, donde el mercado laboral ya no es percibido como un espacio de inclusión accesible”, explica Juan Cruz Esquivel, Director de esta investigación de la UBA. Entre los jóvenes que manifiestan no tener trabajo (30,6%), la búsqueda reciente de empleo alcanza solo a cuatro de cada diez, evidenciando procesos de desánimo profundamente arraigados y la magnitud de la crisis social juvenil en Argentina.

Para aquellos jóvenes vulnerables que sí logran insertarse en el mercado laboral, las condiciones distan de ser óptimas. El informe destaca que el empleo se concentra en actividades de baja calificación y altísima informalidad, principalmente en el comercio, la construcción y tareas de cuidado.

En este sentido, sólo el 18,9% de los jóvenes que trabajan cuenta con un empleo registrado (en blanco) o parcialmente registrado; mientras que el 75,9% se encuentra en una relación laboral no registrada o trabaja por cuenta propia (changas, venta ambulante o por internet); el 5% manifiesta estar bajo el régimen de monotributo.

“Pero más allá de la formalidad o no, que es algo importante, la realidad material muestra que para el 57% de los jóvenes, los ingresos del hogar no alcanzan para llegar a fin de mes”, explica Felipe Vega Terra, director del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires y codirector de la investigación de este trabajo.

Según los especialistas, esta precariedad laboral tiene un impacto directo en la cobertura de derechos básicos: el 78% de este segmento carece de obra social o prepaga, dependiendo exclusivamente del sistema público de salud para cualquier atención médica.

Datos del informe Datos del informe

El impacto en la salud mental

La vulnerabilidad social no se agota en la falta de ingresos; permea la subjetividad de los jóvenes. El malestar psicológico se ha convertido en una experiencia cotidiana. Más del 70% de los jóvenes relevados manifiesta tener problemas frecuentes de nervios o ansiedad, mientras que el 50% reconoce sentir desgano o síntomas compatibles con la depresión. A esto se suma que un 30% reconoce dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco o sustancias, una problemática que se intensifica en los sectores con menores niveles de instrucción.

Perspectivas y futuro

A pesar del entorno hostil, el estudio rescata que la educación sigue siendo valorada: el 85,7% considera que estudiar le permitiría mejorar su calidad de vida. No obstante, los obstáculos estructurales (falta de dinero y de oportunidades reales) operan como barreras que limitan estas aspiraciones.

"La vulnerabilidad social opera como un eje estructurante de desigualdades materiales y subjetivas, cuya complejidad demanda intervenciones coordinadas e integrales", concluye el informe.

Acerca de este estudio

Esta investigación se basó en una encuesta presencial realizada a 1.002 jóvenes vulnerables de entre 18 y 29 años residentes en los principales aglomerados urbanos de la Argentina. El relevamiento se llevó a cabo entre diciembre de 2025 y enero de 2026. 

Se utilizó un muestreo polietápico estratificado por regiones para garantizar la representatividad de la población juvenil vulnerable, entendiendo por tal a las personas de 18 a 29 años cuyo máximo nivel de instrucción es primario completo o menos, con independencia de cualquier otra situación; y, del resto de la población de ese intervalo etario, a las personas que integran hogares con algún tipo de privación, económica o estructural, según las categorías del Índice de Privación Material de los Hogares (IPMH) del Indec.

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