Terminó el partido y en mi mente afloraron recuerdos que, mientras haya un argentino de pura cepa, estarán presentes: en aquel lejano y gélido sur hay unas islas muy nuestras que, como nunca, se vistieron de azul y blanco. La historia está escrita y el usurpador no podrá borrar y/o olvidar que fueron, son y serán argentinas. También en mi recuerdo está aquel puñado de jóvenes que lucharon en desigualdad, muchos de los cuales hoy yacen en el fondo del mar; los que están identificados con una cruz blanca en la isla; y también los que hoy siguen en la batalla pasa ser reconocidos como veteranos de esa contienda. Que esta nueva generación de argentinos comprenda ese amor por la celeste y blanca; que no sea únicamente para el festejo mundialista y que no se pregunten “¿qué se celebra el 9 de Julio?”, porque seguro hay quienes tienen claro lo que se celebra el 4 de julio… Este domingo se termina el Mundial y nos quedará en nuestros recuerdos que un 15 de julio de 2026 un grupo de jugadores hizo una hazaña para que sepan esos piratas que Argentina nunca se rinde.
Rubén Roberto Toledo Av. Roca 952 – S. M. de Tucumán





