San Martín cambió brillo por oficio y rescató un punto en Mendoza

El “Santo” fue de mayor a menor, resistió en el complemento, sostuvo el 0-0 ante Deportivo Maipú y mantuvo el invicto de Orfila.

DISPUTA. Víctor Salazar intenta llevarse la pelota en el empate de San Martín.
DISPUTA. Víctor Salazar intenta llevarse la pelota en el empate de San Martín. MARCELO RUIZ / ESPECIAL PARA LA GACETA
Por Gonzalo Vera 17 Julio 2026

Resumen para apurados

  • San Martín de Tucumán empató 0-0 ante Deportivo Maipú en Mendoza por la Primera Nacional, en un disputado encuentro donde el equipo tucumano debió recurrir a su solidez defensiva.
  • Luego de brillar la fecha anterior, el visitante dominó el inicio pero sufrió en el complemento por lesiones y el empuje local, resistiendo gracias a las atajadas de Manganelli.
  • El punto sumado de visitante consolida el carácter del plantel para luchar en canchas difíciles, aunque expone la necesidad de variantes cuando el juego colectivo no fluye.
Resumen generado con IA

Van ocho minutos del segundo tiempo y la temperatura en el banco de suplentes se calienta. Alejandro Orfila y Enzo Imbesi, ayudante de campo de Deportivo Maipú, están cara a cara, separados apenas por el brazo del cuarto árbitro. Hay ademanes, reproches cruzados y las pulsaciones a mil. La escena se desató justo después de una ráfaga de faltas en la mitad de la cancha que amenazaba con pudrir el trámite del todo. El cruce entre los cuerpos técnicos fue el fiel reflejo de lo que se estaba jugando en el césped. Una batalla táctica, física y de dientes apretados donde nadie quería regalar ni un milímetro.

En la etapa inicial, San Martín mostró su mejor versión. El entrenador uruguayo plantó un esquema ambicioso que mutaba según la tenencia: cuando el equipo atacaba, los laterales subían en tándem y los mediocampistas externos rompían líneas, obligando a Santiago Briñone y a Gabriel Carabajal a retroceder unos metros para relevar a los que iban. El aviso de que la tarde sería de "pierna fuerte" llegó temprano, cuando a los 5 minutos Agustín Granero vio la amarilla tras un patadón que le dio a Enzo Pérez la bienvenida a la Primera Nacional.

El "Santo" mostró hambre y se plantó en campo rival. Aunque Maipú no se achicaba e intentaba el golpe por golpe, el elenco tucumano llegaba con algo más de naturalidad, en contraste con los acercamientos más aislados y forzados de los mendocinos.

Sin embargo, las dimensiones reducidas de la cancha empezaron a hacer lo suyo. A Carabajal, justamente, le costó horrores gravitar debido a esa falta de espacio para pensar, aunque un buen tiro libre suyo a los 17 minutos fue la más clara de esa etapa y exigió al arquero local.

El conjunto tucumano estaba bien, pero a los 24’ Luca Arfaras sintió un tirón en una corrida y tuvo que pedir el cambio. Con el ingreso de Diego Diellos, los de Ciudadela perdieron algo de fuerza en la presión alta que intentaban. Tras el parate por la lesión, el encuentro entró en una meseta. Se volvió un trámite típico de la Primera Nacional: mucha fricción, pierna fuerte en el círculo central y poca acción en las áreas. Aun así, los de Bolívar y Pellegrini dejó en claro que no iba a renunciar al protagonismo. La jugada más peligrosa de ese pasaje nació de Rodrigo Ayala llegando a posiciones ofensivas, incluyó un taco exquisito de Briñone y quedó para Diellos, que no pudo ajustar el remate.

Para el complemento, la historia dio un vuelco. Maipú movió el banco, sumó ímpetu y empezó a ganar el pleito en la mitad de la cancha. En San Martín, Laureano Rodríguez ingresó por el amonestado Granero, pero le costó varios minutos acomodarse; el equipo perdió precisión y el partido comenzó a jugarse peligrosamente cerca del arco de Nahuel Manganelli, quien incluso fue amonestado por demorar el juego en medio del sofocón. Orfila intentó refrescar el ataque y disputar las segundas pelotas mandando a Mauro Verón a la cancha en lugar de Carabajal, pero la variante no dio el resultado esperado.

Los últimos 20 minutos fueron los mejores del local. A los 34, llegó la acción que pudo cambiar el destino de la tarde. Tras un centro sin aparente peligro, Manganelli falló en el cálculo y dejó un rebote corto dentro del área. Parecía el fin de la resistencia, pero el propio arquero se rehízo desde el suelo con un para tapar un tiro a quemarropa y, en el remate volvió a poner el cuerpo para ahogar el grito mendocino.

Poco después, el travesaño —con un desvío milimétrico del propio Manganelli— salvó otra vez al "Santo”. San Martín también tuvo su chance con un centro venenoso que nadie pudo conectar tras un tiro libre. Aunque el público del “Cruzado” estaba encendido, el “Botellero” no pudo mantener el envión y la visita no volvió a pasar sobresaltos.

El pitazo final decretó un 0-0 que le termina sentando bien al trámite. Si bien San Martín no pudo repetir el brillo de la jornada anterior, demostró el carácter necesario para ponerse el overol en una cancha complicada. Aunque el empate pueda tener sabor a poco al no ser Maipú un grande de la categoría, al menos la actitud de los de Orfila fue la correcta. Intentó ser protagonista, y cuando vio que realmente no podía, fue un equipo “bicho”, supo cuándo perder tiempo y cuándo quitarle ritmo a las acciones. Faltará encontrar variantes que funcionen cuando, como hoy, la jerarquía de los refuerzos no aparezca.

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