La increíble historia del tucumano que lleva nueve Mundiales siguiendo a la Selección argentina

Iván Villagra regresó hace pocos días de Estados Unidos, pero tras la clasificación a la final decidió volver a subirse a un avión. Su bandera, sus recuerdos y una vida entera detrás de la Albiceleste.

Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • El tucumano Iván Villagra viaja a EE.UU. para alentar a Argentina en la final del Mundial 2026, sumando así su novena Copa del Mundo por su profunda pasión por la Selección.
  • Viaja sin entrada junto a su hijo y con su histórica bandera de 1994, enfrentando precios récord de reventa de hasta 11.000 dólares atribuidos al fenómeno global de Lionel Messi.
  • Su travesía refleja la pasión incondicional del hincha argentino, que desafía barreras económicas y consolida la mística de la Selección en el escenario del fútbol mundial.
Resumen generado con IA

Hay historias que se escriben con goles, pero también con kilómetros, aeropuertos, abrazos y lágrimas. La de Iván Villagra tiene un poco de todo eso. El hincha tucumano, oriundo de Alberdi y radicado en Aguilares, lleva nueve Mundiales siguiendo a la Selección argentina y convirtió esa pasión en una forma de vida.

Apenas unos días después de regresar de Estados Unidos, donde acompañó al equipo durante buena parte de la Copa del Mundo 2026, Iván decidió preparar nuevamente las valijas. La clasificación argentina a la final cambió los planes: compró los pasajes y volverá al país norteamericano, esta vez junto a su hijo mayor, para intentar vivir otra página inolvidable.

“Es una decisión que se toma en el momento. Yo había cumplido la etapa que estaba prevista, que era ir a la primera ronda y algunos partidos más. Pero durante el partido ya estaba hablado que, si se daba lo que todos queríamos, íbamos a tomar la decisión de ir a apoyar”, contó en diálogo con LA GACETA.

La promesa familiar terminó de cerrar el viaje. “Mi hijo me decía: ‘Pa, si Argentina sigue, quedate, yo te veo allá para la final’. Ayer estábamos haciendo el asado correspondiente, cada uno en su lugar, y me dijo: ‘Bueno, si pasa, vamos’. Y así fue”, relató entre risas.

Aunque todavía no tiene asegurada una entrada, para Iván la experiencia va más allá de estar dentro del estadio. “Voy sin entrada y con el hecho de estar afuera de la cancha ya me siento un poquito parte de los chicos que nos están brindando tanta alegría”, explicó.

Entradas a precios históricos

Con nueve Mundiales encima, Villagra asegura que nunca había visto valores tan elevados para una final. “Creo que esto no se vio nunca. Yo vi entradas desde 6.000 hasta 11.000 dólares”, afirmó.

El tucumano recordó que en otras finales los montos eran muy diferentes. “La final de Brasil-Italia en 1994 pagué afuera de la cancha 300 dólares. La de Francia unos 600 o 700. La de Rusia 900. En Qatar, pagando reventa, pagamos 1.500 dólares. Esto ya no tiene explicación”, analizó.

Para Iván, la presencia argentina tiene influencia, pero hay un factor determinante: Lionel Messi. “Argentina puede incidir un 30%, pero Messi es el 70%. Todo el mundo lo quiere ver”, sostuvo.

Como ejemplo recordó la final de Qatar: “En mi sector había unas 3.000 butacas y éramos 10 o 15 argentinos. Los demás tenían camisetas argentinas, pero eran hinchas de distintas partes del mundo que seguían a Messi”.

Iván viajará otra vez para intentar estar presente en el partido decisivo. Iván viajará otra vez para intentar estar presente en el partido decisivo.

La bandera que viajó nueve Mundiales

Uno de los símbolos de su historia es una bandera que lo acompaña desde su primer Mundial, en Estados Unidos 1994. La tela tiene escrita su identidad tucumana y los logos de cada Copa del Mundo que presenció.

“La confeccionó mi esposa. En ese momento no ibas a una imprenta y salías con una bandera en cinco minutos. Había que comprar la tela, elegirla, coserla. Fue algo hecho a pulmón”, recordó.

La bandera nació como una manera de representar a su tierra. “Mi ciudad adoptiva es Aguilares, donde vivo hace muchos años, pero soy oriundo de Alberdi. Por eso lleva el nombre de Tucumán”, explicó.

Después de su segundo Mundial decidió convertirla en una especie de registro personal. “Cuando volví de Francia 1998 dije: ‘Si sigo participando, voy a pintar los logos de los Mundiales’. Y nació una cábala: el logo se pinta durante la competencia, nunca antes de viajar”.

Desde entonces esa bandera estuvo presente en momentos de alegría y sufrimiento, siempre al lado de la Selección.

Lágrimas, penales y recuerdos imborrables

Entre todos sus recuerdos, hay una imagen que guarda como un tesoro: la del penal definitivo de Gonzalo Montiel en la final de Qatar 2022.

“Hay una foto donde estoy llorando y alguien se sacó una selfie conmigo. Yo a ese chico no lo conozco. Mi reacción no fue gritar el gol, fue llorar. Era decir: ‘Después de 28 años lo conseguí’”, contó emocionado.

También recordó otra escena inolvidable, esta vez junto a su familia, durante el Mundial de Rusia 2018. “Ese video es del gol de Marcos Rojo contra Nigeria. El chico que estoy abrazando era mi hijo, hoy tiene 19 años. Estábamos prácticamente eliminados y cuando llegó el gol fue una locura. Mi esposa estaba filmando todo y quedó esa imagen para toda la vida”.

De una tribuna argentina al palacio de Qatar

La pasión de Iván incluso lo llevó a vivir una experiencia impensada durante el Mundial de Qatar. Allí fue invitado al palacio de la familia Al Thani luego de llamar la atención de uno de los integrantes de la familia real.

“Me conoció en el partido contra Holanda. En mi tribuna éramos pocos argentinos y alentábamos todo el tiempo. Ese tipo de pasión ellos no la entienden”, relató.

Como gesto de agradecimiento, le regaló una camiseta de la Selección firmada por los jugadores. “Ellos pueden comprar todo, pero esto no lo podían comprar. Me dijo que la iba a poner en su museo”, contó.

La camiseta tenía una historia especial: había sido firmada por integrantes del plantel argentino durante una visita previa a Miami. “Tuve la suerte de compartir con jugadores, con el técnico, con Joaquín Tucu Correa, que también es de Alberdi. Me firmaron camisetas, gorras, la bandera. Y una de esas terminó en ese museo”, explicó.

Una vida detrás de la camiseta argentina

Villagra comenzó esta aventura mundialista en 1994, en el Mundial de Estados Unidos, cuando Diego Maradona fue sancionado por doping. Desde entonces vivió nueve Copas del Mundo y tres finales antes de ver a Argentina campeón.

“Antes de Qatar tuve la posibilidad de estar en tres finales como alguien imparcial, disfrutando del fútbol. Veía a los hinchas ganadores y pensaba: ‘¿Qué sentirán ellos?’. Algún día me tocará. Y me tocó en Qatar”, recordó.

Esa consagración tuvo un valor especial porque pudo compartirla con sus hijos. “Dios no me dio esa alegría antes por algo. Me la dio en el momento justo”, dijo.

Ahora, con una nueva bandera, una nueva aventura y la ilusión intacta, Iván volverá a viajar. Tal vez consiga una entrada, tal vez vea el partido desde afuera del estadio. Pero para alguien que lleva casi tres décadas siguiendo a la Selección, estar cerca ya es parte del sueño.

“Si puedo entrar, bienvenido. Y si no, vamos a estar ahí al lado del estadio, como otras veces también pasó”, resumió. Una frase que explica una pasión que no conoce fronteras.

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