Argentina reaccionó, dio vuelta un partidazo contra Inglaterra y jugará la final del Mundial 2026
Perdía 1 a 0 la semifinal, pero se rebeló, empató con Enzo Fernández y Lautaro Martínez marcó el 2-1 en tiempo de descuento. El equipo que dirige Lionel Scaloni volvió a demostrar que nunca deja de creer.
Resumen para apurados
- Argentina clasificó a la final del Mundial 2026 tras vencer 2-1 a Inglaterra hoy en el Atlanta Stadium, remontando el partido con goles de Fernández y Martínez.
- Inglaterra se adelantó con un gol de Gordon, pero la Selección reaccionó con los cambios de Scaloni, empatando a los 83' y sellando el triunfo en el descuento.
- Con este histórico triunfo, el equipo de Scaloni avanza a una nueva final del mundo donde se enfrentará a España, consolidando su vigencia en el fútbol internacional.
El gol que debía acercar a Inglaterra a la final terminó empujándola hacia atrás, y el gol que podía sacar a Argentina del Mundial terminó empujándola hacia adelante. Tal vez allí, en esa contradicción, esté la mejor explicación de una semifinal extraordinaria que regalaron dos equipazos. Porque cuando Anthony Gordon apareció a espaldas de Nahuel Molina y marcó el 1 a 0, Argentina quedó contra las cuerdas. Estaba perdiendo, tenía menos de 40 minutos por delante y del otro lado estaba Inglaterra. Entonces hizo lo que hacen los equipos que todavía tienen algo adentro que no se puede dibujar en una pizarra. Se rebeló.
No fue una reacción inmediata ni desordenada. Fue algo que fue creciendo. Primero empujó, después atacó, más tarde asfixió, y finalmente se llevó por delante a Inglaterra hasta convertir una derrota que parecía posible en una de esas victorias que quedarán para el recuerdo histórico.
Hasta entonces, el partido había sido el que todos imaginaban y, quizás, lo que debía ser. Un clásico, una semifinal del Mundial, un duelo jugado con la mandíbula apretada, con cada metro discutido, con más lucha que juego y con dos equipos demasiado conscientes de todo lo que podían perder.
Durante el primer tiempo casi nadie se permitió una distracción. Inglaterra intentó mover la pelota de un lado al otro para encontrar espacio por afuera y Argentina buscó recuperar y acelerar. Hubo aproximaciones, pero no dominio. John Stones cabeceó desviado, Reece James probó de tiro libre, Enzo Fernández sacó una “bomba” que pasó apenas por encima, Cristian Romero anticipó, Julián Álvarez tocó y Lionel Messi no pudo controlar una pelota que podía haber dejado a Enzo frente al arco.
El 0 a 0 hablaba de un partido cerrado con llave, pero la segunda parte abrió todas las puertas.
Argentina salió mejor y en la primera Julián tuvo dos oportunidades en la misma jugada. Primero apareció después de un pase de cabeza de Giuliano Simeone y se encontró con Pickford. Después recogió la pelota y volvió a probar, aunque el remate se desvió.
Sin embargo Inglaterra golpeó primero. Harry Kane lanzó, Lisandro Martínez despejó, Morgan Rogers recogió la pelota y envió un centro rasante. Gordon llegó desde atrás, le ganó la posición a Molina y marcó el 1 a 0.
Durante unos segundos, Inglaterra tuvo la final en las manos, pero después comenzó a soltarla. Porque hizo algo que, frente a esta Argentina, puede ser demasiado peligroso. Retrocedió, dejó de atacar, empezó a defender el resultado cuando todavía faltaba demasiado. Le entregó metros, pelota y campo a un equipo que, herido, encontró una razón más para ir hacia adelante.
Argentina aceptó la invitación. Scaloni movió el banco y acertó. Nicolás González entró para atacar los espacios, ganar por arriba y darle otra presencia al equipo cerca del área. Rodrigo De Paul agregó energía a un partido que empezaba a pedir piernas. Y en esa situación los cambios modificaron el paisaje.
Inglaterra comenzó a desaparecer del campo rival y Argentina empezó a aparecer por todos lados.
Simeone llegó con todo y Spence salvó cuando estaba por rematar. Messi lanzó un centro, “Nico” González la bajó y Tagliafico no alcanzó a conectar. Después Messi volvió a poner la pelota en el área, González la desvió y Pickford hizo una atajada extraordinaria abajo. A esa altura Argentina seguía llegando y ya merecía más.
Gonzalo Montiel alcanzó el fondo y tiró el centro, luego Rodrigo De Paul volvió a lanzar y Mac Allister anticipó. ¡Palo! Un minuto después, Alexis volvió a ganar en el área y Pickford dijo “mía”. Más tarde Messi levantó la cabeza desde el centro, cabezazo de González afuera. Luego un centro de Tagliafico y Julián no llegó. Otro centro más y Nicolás Otamendi apareció en el área pero no pudo conectar. Hubo un remate de Enzo que Pickford mandó al córner. Inglaterra ya no jugaba una semifinal, la sobrevivía.
Los goles llegaron en el momento justo
Y Argentina atacaba con la sensación cada vez más evidente de que el partido estaba ahí. De que Inglaterra había empezado a mirar el reloj, de que Pickford sostenía algo que se inclinaba cada vez más y de que el empate parecía ser una cuestión de insistir.
A los 83 minutos, Messi tocó y Enzo volvió a probar desde afuera. Esta vez no hubo palo, ni Pickford, ni nada. Gol, 1 a 1.
Argentina había vuelto, y ahí apareció una de las imágenes de la noche. Lionel Scaloni desesperado, metiéndose en la cancha, mandó a sus jugadores hacia adelante. “Vamos por más”, les dijo.
Había visto lo mismo que todos empezaban a ver: Inglaterra estaba de pie, pero estaba grogui. Había perdido el control del partido, había renunciado a atacar y esperaba el final como quien espera que suene una campana. Pero Argentina decidió no dejarla llegar.
A los 92 minutos, Mac Allister volvió a sacar un remate y otra vez el palo salvó a Pickford. Pero la jugada no terminó, seguía ahí.
La pelota quedó viva y Messi fue a buscarla. El mismo Messi alrededor del cual había girado buena parte de la historia de este equipo. El mismo que tantas veces había resuelto con la izquierda, esta vez acomodó el cuerpo, levantó la cabeza y lanzó el centro con la derecha.
Lautaro Martínez apareció dentro del área y chica, cabeceó y desató la locura. El grito de gol fue estruendoso en el Atlanta Stadium.
Argentina había dado vuelta una semifinal del Mundial contra Inglaterra en el tiempo adicionado, pero el partido no se dio vuelta en ese cabezazo de Lautaro. La Selección lo había dado vuelta mucho antes. Porque el 0-1 no generó miedo sino rebeldía.
Cuando Scaloni leyó el partido y los cambios entraron para transformarlo; y cuando Inglaterra decidió proteger lo que tenía y Argentina decidió ir a buscar lo que quería. Cuando cada pelota que devolvía Pickford volvía a caer en los pies de un jugador argentino, cuando el palo dejó de parecer una señal de que la pelota no quería entrar y empezó a ser una advertencia de que, si Argentina seguía golpeando la puerta, en algún momento iba a derribarla. Y la derribó.
Primero Enzo y después Lautaro, y entre los dos una seña de Scaloni: “Vayan por más”.
Esa imagen explica la clasificación. Porque Argentina podía haber respirado después del empate y podía haber pensado en el alargue. Pero quiso ganar y lo hizo.
Inglaterra tuvo la ventaja y quiso conservarla; Argentina encontró el empate y quiso romperlo. Esa fue la gran diferencia.
En una semifinal que comenzó jugándose como un clásico, con los dientes apretados y el miedo al error flotando sobre cada pelota, Argentina terminó soltándose cuando más difícil parecía. Perdió el partido durante 31 minutos y, sin embargo, nunca pareció aceptar que debía perderlo.
Empujó, atacó, arrinconó, empató y, cuando ya lo había salvado, fue por él. Argentina respondió avanzando. Sí; una vez más a una final del mundo.















