Policías, entradas a más de 3.000 dólares y un picadito entre nenes: así se vive la previa de Argentina-Inglaterra en Atlanta

La ciudad reforzó el operativo de seguridad ante la llegada de decenas de miles de hinchas para una semifinal atravesada por la historia. En las calles, argentinos e ingleses ya comparten bares, fotos y partidos improvisados.

NIÑOS JUGANDO. Antes del partido, la pelota reunió a chicos argentinos e ingleses en un picado improvisado en pleno centro de Atlanta.
NIÑOS JUGANDO. Antes del partido, la pelota reunió a chicos argentinos e ingleses en un picado improvisado en pleno centro de Atlanta.
Por Matías AuadEnviado especial Hace 3 Hs

Resumen para apurados

  • Hinchas de Argentina e Inglaterra palpitan con paz la semifinal del Mundial en Atlanta este miércoles, bajo un fuerte operativo de seguridad por su rivalidad histórica.
  • Mientras niños de ambos países juegan juntos en parques, las entradas de reventa superan los 3.000 dólares y la policía despliega agentes para evitar posibles incidentes.
  • El partido reactiva una rivalidad histórica clave para el fútbol mundial. El comportamiento de las parcialidades mezcladas en el estadio definirá el éxito de la seguridad.
Resumen generado con IA

La pelota rueda unos metros sobre el césped del Parque Olímpico del Centenario de Atlanta. Un nene argentino corre detrás de ella, el inglés intenta quitársela y otro chico con la camiseta celeste y blanca espera el pase. Alrededor, los padres sonríen, levantan sus teléfonos, sacan fotos y graban videos.

No hay policías separando sectores ni vallas entre ellos. Hay tres nenes con camisetas de Argentina e Inglaterra jugando un picadito en pleno centro, a menos de 24 horas de uno de los partidos más esperados y sensibles del Mundial.

Charlie tiene siete años, vive en Londres y lleva la camiseta roja de Inglaterra con el número 9. Primero posa entre los dos chicos argentinos para una foto, después aparece una pelota y empiezan a jugar.

PICADO INTERNACIONAL. Mientras los adultos hablan de la semifinal, los más chicos juegan juntos al fútbol en el Parque Olímpico del Centenario. PICADO INTERNACIONAL. Mientras los adultos hablan de la semifinal, los más chicos juegan juntos al fútbol en el Parque Olímpico del Centenario.

Su padre, David Hunter, tiene 37 años, llegó el domingo a esta ciudad junto a su hijo y está empapado de la carga histórica que rodea al partido. “Obviamente existe una gran rivalidad política, además de la futbolística. Tuvimos mala suerte con la Mano de Dios hace 40 años. Yo amaba a David Beckham cuando era chico y él tuvo aquel incidente con Diego Simeone en el Mundial del 98. Espero que mañana sea nuestro turno de conseguir algún tipo de revancha y llegar a la final”, le dice a LA GACETA.

Mientras habla, su hijo sigue corriendo detrás de la pelota con los chicos argentinos. Para Hunter, esa imagen representa mejor el clima que espera encontrar entre las dos hinchadas.

“A nosotros nos gusta verlo solamente como fútbol. Ves a los chicos ahí jugando entre ellos, están acá por amor al fútbol. Yo estoy acá por amor al fútbol y estoy seguro de que la mayoría de los otros hinchas también”, agrega.

Ciudad vigilada

El picadito contrasta con el dispositivo que se empieza a advertir alrededor. Patrulleros estacionados, grupos de agentes recorriendo las calles, barreras de cemento y sectores cerrados al tránsito ya modifican el paisaje habitual del corazón de la ciudad.

La Policía de Atlanta despliega personal alrededor del estadio, en el centro de la ciudad, las zonas de entretenimiento y otros sectores de alta circulación. Las autoridades estadounidenses esperan una llegada masiva de hinchas de ambas selecciones y trabajan coordinadamente con agencias federales, estatales y locales para detectar posibles amenazas y prevenir incidentes.

LOS POLICIAS. El operativo de seguridad comenzó a reforzarse desde la víspera del partido con presencia policial en los principales puntos del centro de Atlanta. LOS POLICIAS. El operativo de seguridad comenzó a reforzarse desde la víspera del partido con presencia policial en los principales puntos del centro de Atlanta.

Alrededor del Centennial Olympic Park, donde funciona el Fan Festival de FIFA, ya se ven policías recorriendo las veredas, algunos agentes desplazándose en monopatines entre los turistas y varios tramos de calles están cerrados al tránsito.

Argentinos e ingleses ya empiezan a mezclarse en los mismos espacios. A pocos metros de donde juegan los chicos, Federico y Martín toman mate sentados en una mesa y observan cómo las camisetas de ambos países se multiplican por el Downtown.

“Pienso igual que Scaloni: es un partido de fútbol nada más, más allá de todo el contexto histórico, que es imposible separarlo por todo lo que significa para nosotros los argentinos jugar contra Inglaterra”, dice Federico.

Los dos amigos de Buenos Aires vienen acompañando a la Selección desde los dieciseisavos de final. La primera imagen que les devuelve Atlanta es la convivencia entre ambas hinchadas.

“Recién vimos que hay varios ingleses. Por ahora, todo bárbaro. Ahí estaban los chicos jugando, haciendo unos pases los nenes de Inglaterra con los de Argentina. Hay una buena convivencia”, agrega.

Martín reconoce que piensa en la posibilidad de que se produzcan incidentes dentro del estadio. Sin embargo, cree que la rivalidad debe ser ubicada en su justa dimensión.

PARADA ESPECIAL. Los aros olímpicos del Centennial Olympic Park se convirtieron en una parada obligada para los hinchas argentinos en la previa de la semifinal. PARADA ESPECIAL. Los aros olímpicos del Centennial Olympic Park se convirtieron en una parada obligada para los hinchas argentinos en la previa de la semifinal.

“Es un partido, pero tiene esa connotación histórica que no se puede dejar de lado. Hay que darle la entidad justa y tratar de no pasarnos porque no deja de ser un partido. Obviamente pensamos en lo que puede pasar mañana, pero creo que va a salir todo bien y va a haber armonía dentro del estadio”, dice.

El desafío es sostener esa convivencia cuando la cantidad de personas aumente. Medios británicos estiman que alrededor de 30.000 argentinos y una cifra similar de ingleses podrían estar en Atlanta para la semifinal, aunque hasta este martes no existe una cifra oficial difundida por las autoridades estadounidenses.

El problema no está solamente en la cantidad de personas. Buena parte de los espectadores estarán mezclados en las tribunas por el sistema de comercialización usado durante el Mundial.

Las federaciones reciben sectores específicos para sus hinchas, pero miles de entradas son adquiridas a través de diferentes canales de venta y reventa. La distribución dificulta una separación completa de las parcialidades dentro del estadio y obliga a las autoridades a concentrar buena parte del operativo en la prevención y la intervención rápida ante eventuales incidentes.

Rivalidad histórica

Chris, otro hincha inglés que está alojándose en un hotel del centro, dice a LA GACETA que conoce bien el clima de los Mundiales. Lleva entre cinco y seis semanas viajando: la semifinal será su cuarto partido en esta Copa del Mundo y antes estuvo en Alemania, Brasil, Rusia y Qatar.

“Argentina-Inglaterra siempre es un partido enorme. Hay muchísima historia: Maradona, Simeone, David Beckham. Hace más de 20 años que no jugamos entre nosotros, así que los hinchas ingleses están realmente entusiasmados. Va a ser una batalla enorme”, explica.

La guerra de Malvinas aparece en las conversaciones con los argentinos. Para Chris, sin embargo, el conflicto no está vigente en la memoria colectiva inglesa.

HINCHA. Chris sigue a Inglaterra desde hace cinco Mundiales y llegó a Atlanta para alentar en una nueva semifinal frente a Argentina HINCHA. Chris sigue a Inglaterra desde hace cinco Mundiales y llegó a Atlanta para alentar en una nueva semifinal frente a Argentina

“Ocurrió antes de que yo naciera y creo que la mayoría de la gente en Inglaterra no sabe demasiado sobre eso. Sé que para Argentina es algo importante y que le agrega una carga especial al partido. No es solamente fútbol para los argentinos”, dice.

El hincha del Manchester United comenta que no percibe hostilidad durante las horas previas al encuentro. Espera un estadio cargado de tensión y pasión, pero ubica ese clima dentro de la lógica de las grandes rivalidades del fútbol.

“Sé que somos uno de los grandes rivales de Argentina y definitivamente hay una pasión especial. La vamos a sentir en el estadio. Pero eso es fútbol. Existe con Argentina-Brasil, Inglaterra-Alemania o Inglaterra-Argentina”, explica.

Después de cinco ediciones acompañando a Inglaterra, le parece que el torneo organizado en Estados Unidos, México y Canadá es demasiado caro y que las distancias entre las sedes dificulta que fluya el clima mundialista.

“Todos los hinchas ingleses se quejan de cuánto cuestan las entradas. También es demasiado grande. En las ciudades de Estados Unidos no se siente realmente que estés en una ciudad futbolera. En México los hinchas lo vivían, y en Qatar y Rusia tenías a todos los aficionados concentrados en los mismos lugares”, compara.

Entradas imposibles

David también cuestiona los precios. La semifinal es el primer partido del Mundial que verá en vivo junto a su hijo y paga miles de libras para conseguir las entradas.

“En Inglaterra, las entradas para los hinchas visitantes en la Premier League tienen un precio máximo de 30 libras, unos 40 dólares. Venimos hasta acá y pagamos miles de libras por una entrada para la semifinal. Tenemos la suerte de poder hacerlo, pero para nosotros se trata de los recuerdos y de la experiencia”, explica.

A menos de un día del partido, conseguir una entrada continúa siendo uno de los principales problemas para los argentinos que recorren Atlanta. Federico y Martín lograron comprar las suyas a través de la plataforma oficial de reventa de FIFA, mientras otros todavía esperan que los valores bajen.

La estrategia de esperar hasta último momento se repite durante todo el Mundial. Algunos argentinos recorren Atlanta sin entrada y confían en que los precios van a bajar a medida que se acerque el partido, como pasó en los anteriores, aunque nadie sabe cuál será el piso.

Este martes, las entradas más económicas disponibles en diferentes plataformas de reventa se mantienen por encima de los US$2.000. Algunas localidades superan ampliamente los US$10.000, mientras que publicaciones en sectores privilegiados alcanzan cifras todavía mayores.

En las calles, la cantidad de camisetas empieza a crecer. Un grupo de ingleses toma algo junto a hinchas argentinos, otros se detienen para sacarse fotografías y, cerca del Fan Festival, agentes policiales conversan junto a las barreras que interrumpen el tránsito.

La ciudad se prepara para recibir a dos hinchadas atravesadas por una rivalidad que acumula guerras, goles, expulsiones y partidos que todavía forman parte de la memoria colectiva. Chris pronostica un empate 2-2 y una definición por penales. “Y gana Inglaterra, claro. Tengo que decir Inglaterra”, bromea.

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