CARTAS

19 Mayo 2005
INSENSIBILIDAD
Nos jubilamos con alegría pero pronto la realidad nos muestra su cara brutal. Deberían cambiarnos el nombre de jubilados por olvidados o por otro peor. Los gobernantes, seguramente por tener asegurado un buen pasar, muestran no sólo su insensibilidad sino sus verdaderos intereses al incumplir nuestros derechos. Cuando la salud y la posibilidad de pasar los últimos años sin sobresaltos se achican, sin cuotas de ayuda, ni gastos reservados o sobres misteriosos que nos permitan sobrevivir, castigados con colas por trámites, que deberían ser automáticos e instantáneos. Los jubilados provinciales nos hemos visto en la obligación de iniciar una acción judicial contra el gobierno. Intentamos cobrar el dinero que se nos debe y que necesitamos con urgencia, ya que nuestro poder adquisitivo está gravemente deteriorado. Pero, curiosamente, a pesar de una sentencia judicial firme, la insensibilidad gubernamental silencia nuestros reclamos sin concedernos, ni siquiera una de las audiencias que solicitamos para evitar litigios. ¿Será como aquel general que confiaba que el transcurrir del tiempo, las enfermedades y el frío del invierno reducirían las filas contrarias para ganar así su batalla?
Centro de Jubilados
centrojubjud@uolsinectis.com.ar

SEÑORITAS (I)
Ante el creciente descontrol en el que viven nuestros jóvenes y adolescentes (especialmente las señoritas), últimamente habituadas a los malos modales y a una desvergonzada manera de hablar, provechoso sería hacerles saber, o recordarles, que esta conducta que están teniendo no es ni fue jamás propio de las mujeres. Nuestras señoritas tienen que aprender que lo propio de una mujer es, además de querer estar linda, tener buena educación, recato, dulzura en el hablar y buenas acciones. Toda la infamia que actualmente las rodea y las atrapa no son más que vanas fantasías sobre las que es cada vez más necesario reflexionar y distanciarse. En uno de sus libros, la Biblia, dice: "unas moscas muertas echan a perder un vaso de exquisito perfume; un poco de locura puede pesar más que la sabiduría y el honor" (Ec 10,5). Para que esto no suceda, es tiempo de que nuestras jóvenes reaccionen con altura, que respeten la vida, siendo pobres con dignidad y esforzándose por vivir mejor, como corresponde a personas dotadas de inteligencia y de amor que Dios depositó en sus corazones.
Daniel E. Chávez
Pasaje Benjamín Paz 308
S.M. de Tucumán

SEÑORITAS (II)
Estoy en contacto diario con adolescentes, ya que tengo un hijo entrando en esa edad y enseño en una EGB 3. Me apena, ver cómo los adolescentes se denigran a sí mismos día a día. Casi no estudian; se pasean de un lado a otro; se tratan con poco respeto entre ellos; viven en el ciber chateando con los amigos que están cerca o con alguno que conocen en ese momento y escriben cosas que resultan irreproducibles. Y las señoritas ¡Por Dios, qué vocabulario! Ya no se diferencian de los muchachos. No les interesa nada. No quieren hablar y, cuando se les reclama algo, golpean la puerta o tiran algún objeto. Yo también fui adolescente y, aunque suena trillado, "antes no éramos como ahora". No sé qué está pasando. Ya no basta con que, como padres, charlemos con ellos para orientarlos. También depende de la buena voluntad de ellos para poder escucharnos y no tomar caminos errados.
Sonia Cabbad de Hurtado
scabbad@hotmail.com

RESPONSABILIDAD
La curiosidad me llevó a consultar alguna bibliografía del derecho y encontré en el Código Civil el art. 1.113, que habla de la responsabilidad de las personas. La norma, dice: "la obligación del que ha causado un daño se extiende a los daños que causaren los que están bajo su dependencia, o por las cosas de que se sirve, o que tiene a su cuidado. En los supuestos de daños causados con las cosas, el dueño o guardián, para eximirse de responsabilidad, deberá demostrar que de su parte no hubo culpa; pero si el daño hubiere sido causado por el riesgo o vicio de la cosa, sólo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad. Me pregunto si las autoridades de la Provincia no son responsables por las transgresiones a las leyes de convivencia. Si no están faltando a sus deberes de funcionarios públicos y que, por ello, deberían ser juzgados. Propongo, desde este foro, que se denuncie civil y penalmente a los funcionarios que no cumplen con sus funciones y deberes. Si queremos que esto cambie, es momento de que no miremos para otra parte. No esperemos que suceda lo evitable para luego salir con lamentaciones y cacerolas.
Luis Presti
prestilf@hotmail.com

MUSEOS
Han finalizado en esta ciudad las IV Jornadas Técnicas sobre Conservación, Exhibición y Extensión Educativa en Museos, organizadas por el Instituto y el Museo de Arqueologia de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT. Fue la primera reunión de su tipo que se realiza en Tucumán y la temática reviste gran importancia para nuestra provincia, especialmente a la luz de la nueva ley de preservación del patrimonio cultural y de la situación existente en nuestros museos. Hubo concurrencia de expositores de nuestro país, de Chile y de Brasil. En general, se hizo notar la casi absoluta soledad que trabajan quienes están vinculadas a la museologia. El esfuerzo para realizar la reunión ha sido grande y los temas de gran importancia, por lo que no puedo dejar de hacer pública esa jornada y felicitar a los organizadores. Confío en que se acreciente la toma de conciencia en el Estado de brindar todo el apoyo a los museólogos, arqueólogos, antropólogos y demás profesionales en bien de la Cultura.
Domingo Padilla
dompadilla@hotmail.com

GRAVE INDIFERENCIA
Tuve la oportunidad de presenciar un acto en homenaje a los próceres de 1816, al que asistieron el vicepresidente de la Nación, vicegobernadores y legisladores del NOA. A pesar de la importancia que significaba estar reunidos en el lugar donde se declaró la Independencia, recordando a quienes lucharon por nuestra libertad, homenajeando a los símbolos más representativos -el Himno y la Bandera-, el verdadero sentido que nos convocaba se vio desvirtuado por la supremacía que tuvieron las figuras políticas que concurrieron. Sólo se consideró lo citado como meros aspectos de protocolo, porque más relevancia tenían las fotografías y los discursos políticos. En mi vida estudiantil siempre quedará marcado el recuerdo de periodistas que daban la espalda a la bandera, abalanzándose para observar a las autoridades que se encontraban en un escenario; a hombres y a mujeres que atendían sus celulares en el momento de entonar el Himno. Esto me sirvió para reafirmar mi idea de que el cambio en nuestro país se producirá cuando dejemos de lado cosas superfluas y revaloricemos lo que nos hizo y nos hace argentinos.
Gabriela Verónica Vaca
gabi_vero15@hotmail.com

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