Murió Carlos "Cacho" Valdez, el hombre que hizo del rugby una forma de vida y marcó para siempre a Tucumán

Universitario, el club de sus amores, y la URT despidieron con profundo pesar a quien dejó un legado que trascendió las canchas.

EN CASA. “Cacho”, en su última nota con LA GACETA
EN CASA. “Cacho”, en su última nota con LA GACETA
Por Juan Manuel Rovira 11 Julio 2026

Resumen para apurados

  • Carlos "Cacho" Valdez, histórico referente del rugby tucumano y del club Universitario, falleció a los 93 años en Tucumán, dejando un enorme legado en el deporte provincial.
  • Durante siete décadas, Valdez fue jugador, entrenador y presidente de Universitario, promoviendo el amateurismo, la formación de jóvenes y los valores del deporte tucumano.
  • Su fallecimiento conmovió al deporte norteño. La URT y Universitario destacan que su legado de lealtad y docencia servirá de guía permanente para las futuras generaciones.
Resumen generado con IA

El rugby tucumano amaneció hoy con el peso de una ausencia que se siente definitiva. Se nos fue Carlos "Cacho" Valdez, el eterno poeta de la ovalada. A los 93 años, el hombre que fue sinónimo de Universitario y, en buena medida, de la esencia misma de nuestro rugby, bajó la persiana de una vida que se confundió durante siete décadas con los colores azul y gris.

No es fácil escribir sobre alguien que no solo habitó el club de Ojo de Agua, sino que lo sostuvo desde los cimientos. Nacido un 20 de abril de 1933, Cacho no fue un dirigente más; fue un arquitecto de voluntades. Jugador, presidente, entrenador y, por sobre todas las cosas, un mentor que entendió (mucho antes que otros), que un club se construye con personas y no solo con resultados.

Por eso hablar de Cacho es también hablar de una época en la que el rugby se medía por la lealtad y no por el marketing. Ingeniero de profesión y con una pluma exquisita para contar las cosas, él se manejaba en la vida con la misma precisión con la que entendía el juego. Guardián celoso de la memoria, de su boca salían los relatos de las primeras camisetas -esas azules inspiradas en la lejana Escocia- y las charlas fundacionales que dieron origen a lo que hoy es Universitario.

Sin embargo, cuando se le preguntaba por su mayor logro, él siempre escapaba del pedestal. Despreciaba el ego con una frase que hoy, ante su partida, resuena como una lección: "El club está por encima de cualquier nombre". Cacho siempre decía que los verdaderos héroes eran aquellos que nunca ocuparon una placa. "Hubo grandes entrenadores que nunca salieron en los diarios", repetía, reivindicando a esos formadores silenciosos que nutrieron a figuras consagradas.

Y en ese reconocimiento estaba pintada su alma; un tipo que, a pesar de haberlo sido todo, se definía como alguien "normal". Un hombre que prefería pagar su cuota de socio hasta el último día porque entendía que el amateurismo, más que una regla, debía ser un ejercicio de dignidad.

Carlos Valdez Carlos Valdez

Por eso, para muchos, quizás el recuerdo más puro que deja el gran Cacho no esté en los estantes de trofeos de las décadas del 50 o el 70; o por sus pasos por los seleccionados (Marrón y Naranja) o hasta en Los Pumas ayudando permanentemente. Está en esos prolongados entrenamientos donde se dedicó a formar jóvenes. "Lo mejor para mí fue entrenar chicos", decía con los ojos encendidos cuando hablaba. Ahí era su lugar feliz. Donde la ovalada corría sin presión y los valores se sembraban a fuego lento. Allí, Cacho (y lo podemos afimar todas las personas que lo conocimos), encontró su verdadera vocación. Por eso todo lo que dejó hoy es una cadena invisible que une a los viejos referentes con los juveniles que recién empiezan.

El tercer tiempo eterno

Hoy Universitario está de luto, pero es un luto que celebra una trayectoria ejemplar. Las redes sociales se inundaron de mensajes, pero el verdadero homenaje ya está escrito en la identidad del club. En cada chico que aprende que el respeto está por encima del ego, y en cada familia que siente a "la U" como un hogar.

Cacho Valdez se fue sin hacer ruido, fiel a su estilo de "no querer salir en la foto". Nos deja la responsabilidad de mantener vivo ese espíritu, la de entender que las personas pasan, pero que el club, ese club que él cuidó como a su larga vida, es lo único que permanece.

Así, el rugby tucumano despide a un maestro, hoy convertido en leyenda. Aunque cueste imaginar una cancha sin su presencia serena, Cacho ya descansa. Y lo más seguro es que en algún rincón reservado para los grandes, él ya estará empezando ese tercer tiempo eterno riendo con Ramiro, hablando de la ovalada, de los valores y, sobre todo, de su amado Universitario.

Murió Carlos Cacho Valdez, el hombre que hizo del rugby una forma de vida y marcó para siempre a Tucumán

El mensaje en redes

La noticia provocó una profunda conmoción en el ambiente deportivo. El primero en despedirlo fue el club de toda su vida, con un sentido mensaje publicado en las redes sociales.

"Hay personas que pasan por un club. Y hay otras que se convierten en parte de su historia. Cacho Valdez fue una de ellas", dice parte del texto difundido por Universitario.

Murió Carlos Cacho Valdez, el hombre que hizo del rugby una forma de vida y marcó para siempre a Tucumán

Lo mismo hizo la Unión de Rugby de Tucumán, que expresó su pesar por el fallecimiento y recordó a Cacho como uno de los grandes referentes que ayudaron a construir la identidad del rugby provincial. 

Perfil de una leyenda

Nacido en Tucumán en abril de 1933, Carlos Valdez inició su camino en el deporte con el fútbol. Entre los 12 y los 17 años jugó en Central Norte, hasta que encontró su verdadera pasión en el rugby. Dio sus primeros pasos en Estudiantes y luego en Corsarios, donde actuó entre 1946 y 1947.

En 1950 llegó a Universitario, el club con el que construiría una historia inolvidable. Defendió la camiseta de la Primera División durante 14 años y, entre su etapa como jugador y entrenador, conquistó 12 campeonatos Anuales, además de torneos Preparación, Clausura y Seven. También dedicó cinco años a la formación de las divisiones infantiles y desempeñó diversos cargos dirigenciales, entre ellos la presidencia de la institución entre 1982 y 1992.

Murió Carlos Cacho Valdez, el hombre que hizo del rugby una forma de vida y marcó para siempre a Tucumán

Integró el combinado tucumano, antecedente del actual seleccionado provincial, hasta 1964. Más tarde dirigió al seleccionado tucumano entre 1972 y 1973, período en el que obtuvo el subcampeonato Argentino y condujo al equipo que enfrentó por primera vez a los All Blacks.

Su compromiso con el rugby también se extendió a la dirigencia. Fue secretario del Consejo Directivo de la Unión de Rugby de Tucumán, fundador y presidente de Old Virgins, equipo con el que disputó su último partido en el Seven de Tafí del Valle de 2009. En el ámbito de la Unión Argentina de Rugby, presidió la delegación que representó al país en el Seven de Tokio, Japón, en 1996.

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