Resumen para apurados
- El célebre publicista Ramiro Agulla falleció este jueves a los 64 años en Argentina, dejando un legado clave en la comunicación política y comercial del país por su audacia.
- Socio de Agulla & Baccetti, diseñó la campaña de De la Rúa en 1999 y éxitos como 'La llama que llama', transformando el marketing político y la publicidad comercial argentina.
- Su partida marca el fin de una era de irreverencia creativa en la comunicación local, dejando un estándar de audacia y originalidad para las nuevas generaciones de publicistas.
La publicidad argentina perdió a una de sus mentes más brillantes y, a la vez, más polémicas. Ramiro Agulla, el creativo que supo leer como nadie el pulso de la sociedad en la década del 90, falleció por la mañana, según confirmaron allegados y colaboradores cercanos. Su partida cierra un capítulo disruptivo en la industria de la comunicación regional.
Junto a su socio inseparable, Carlos Baccetti, fundó la agencia Agulla & Baccetti, una verdadera usina de ideas que no solo vendía productos, sino que instalaba debates y frases en el vocabulario de la calle. Con un estilo irreverente y cinematográfico, Agulla elevó el estatus de la publicidad a una forma de arte masivo y de alto impacto.
El hombre que hizo del aburrimiento una virtud política
El nombre de Ramiro Agulla quedará ligado para siempre a la historia política argentina por su intervención en las elecciones presidenciales de 1999. En un escenario donde la sociedad buscaba un cambio tras una década de menemismo, Agulla diseñó la estrategia de la Alianza para Fernando de la Rúa.
Con la icónica frase “Dicen que soy aburrido”, el publicista logró transformar lo que parecía una debilidad fatal del candidato en una fortaleza ética, contrastándolo con la "fiesta" del gobierno saliente.
Aquella pieza no solo fue efectiva para ganar la elección, sino que se convirtió en un caso de estudio obligatorio sobre el poder del marketing político para moldear la percepción pública.
De "La llama que llama" a la cima de la creatividad mundial
Más allá de la política, la huella de Agulla en la publicidad comercial fue profunda. Bajo su dirección creativa nacieron campañas que hoy son patrimonio de la nostalgia argentina. Su creación más famosa fue, sin dudas, “La llama que llama” para Telecom, una serie de comerciales protagonizados por simpáticos camélidos que hacían bromas telefónicas y que se convirtieron en un fenómeno cultural sin precedentes.
Agulla & Baccetti no solo dominaron el mercado local, sino que fueron premiados en los festivales más prestigiosos del mundo, incluido el León de Oro en Cannes. Piezas para marcas como Renault (el inolvidable comercial del "Clio de MTV"), Quilmes y Coca-Cola consolidaron una estética visual y un humor ácido que definieron la identidad televisiva de toda una época.
Un legado de irreverencia y audacia
Ramiro Agulla no era solo un creativo; era un provocador. Su estilo se caracterizó por no pedir permiso y por entender que, para vender, primero había que conmover o incomodar. Siempre se definió como un buscador de "la verdad" detrás de las marcas y los candidatos, aunque eso lo llevara a menudo a caminar por la cornisa de lo políticamente correcto.
En sus últimos años, aunque alejado de la primera línea de las grandes agencias, continuó analizando la realidad nacional con su particular mirada crítica. Su muerte deja un vacío en una industria que hoy, más que nunca, intenta recuperar esa chispa de audacia y originalidad que él supo imprimirle a cada una de sus creaciones. Con su partida, el mundo de las ideas pierde a uno de sus arquitectos más influyentes.











