Hace 45 años, la limpieza del hospital de Simoca era responsabilidad de 3 empleados, recuerdo perfectamente el nombre de los mismos, dos de ellos trabajaban de lunes a viernes (uno a la mañana y uno a la tarde) y el tercero cubría los sábados y domingos. Actualmente el hospital presenta un “jefe de servicios” y dos docenas de empleados que se ocupan de la limpieza. No está más limpio el hospital ahora que antes. Hace 45 años la farmacia del hospital de Simoca era atendida por una empleada, recuerdo el nombre de la señora, actualmente trabajan allí 2 empleadas por turno (2 a la mañana y 2 a la tarde). La farmacia no es significativamente mejor ahora que antes. Existía el “playero” hace 45 años; era el empleado municipal (único) que atendía el mantenimiento y la limpieza de las plazas de la provincia. Actualmente no tengo la cifra de la cantidad de empleados municipales que limpian las plazas, seguramente son más que uno. El porcentaje de desocupación era menos del 5 por ciento hace 45 años; ahora es más del doble. La cantidad de empleados estatales que incorporó el colectivo peronista no mejoró los servicios públicos y no mejoró la desocupación (la duplicó). La empleomanía no produjo más riqueza y además pulverizó la cultura del trabajo que existía hace 45 años. Lo lamentable de estos datos es que el colectivo peronista valora como muy positiva la política de incorporar ciudadanos al estado: le ha servido para ganar casi todas las elecciones desde hace 40 años. No lo ingresaron por méritos sino por su militancia y ellos le aseguran el voto en cada ciclo electoral. Agreguemos además el clientelismo previo a las elecciones, la compra de votos, el acarreo de votantes y las pensiones “truchas” otorgadas. Se le hace muy difícil a la oposición competir en esta provincia.
Luis O. Pérez Cleip
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