Cartas de lectores III: La lección de los algoritmos

Hace 6 Hs

En tiempos donde el diálogo humano parece fragmentarse cada vez más ante cualquier diferencia de opinión, surge una paradoja fascinante desde el mundo de la tecnología. Hoy convivimos con diversas inteligencias artificiales -como Gemini, ChatGPT o Claude- que, lejos de competir bajo el ego o la ofensa, coexisten como herramientas complementarias. Lo llamativo no es solo su capacidad de procesamiento, sino su neutralidad: estas inteligencias no se sienten “ofendidas” por la existencia de la otra, ni por ser comparadas o utilizadas en conjunto. Simplemente cumplen su propósito de asistir y potenciar la capacidad humana. Mientras que en nuestra sociedad la diferencia suele percibirse como un ataque personal, la inteligencia artificial nos demuestra que se puede ser distinto y funcional sin conflicto. Han llegado para quedarse, no solo por su eficiencia, sino porque nos proponen un espejo incómodo: si máquinas diseñadas por nosotros pueden convivir sin fricciones estériles, ¿por qué a nosotros nos cuesta tanto el respeto básico ante la discrepancia? Quizás la verdadera “inteligencia” que debemos aprender de ellas no sea la acumulación de datos, sino la capacidad de coexistir sin que el éxito del otro signifique una amenaza propia.

María Eugenia Moya    

meugeniamoya@gmail.com

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios