17 Mayo 2005 Seguir en 
Entre las complicaciones y los riesgos generados por el intenso tránsito en nuestra ciudad capital, ocupa un significativo lugar el problema de la senda peatonal.
Esta, como se sabe, es una franja del pavimento en las esquinas, demarcada para que los automotores, al detenerse el flujo, no la invadan, y para que quien circula de a pie cruce por ese sector -y no por otro- la calzada.
Con la senda suceden un par de cosas. En primer lugar, el peatón no la respeta, y generalmente atraviesa la calle por cualquier punto de la cuadra. Y en segundo lugar, es igualmente frecuente que los automovilistas avancen sobre dicho espacio, cuando se detienen por indicación del semáforo o del inspector municipal. Como también ocurre que, antes de que la luz habilite el paso, los conductores pongan en marcha sus vehículos sin importarles si la senda está o no libre de peatones.
Como es evidente, estamos ante un franco problema de educación vial. Ambos usuarios de la calle deben acostumbrarse a la existencia de la senda peatonal, y a respetar su uso en todos los casos.
Sin duda que insistir en una campaña de concientización sería adecuado. Pero también debieran imponerse sanciones ejemplificadoras a los conductores y a los peatones reticentes.
Esta, como se sabe, es una franja del pavimento en las esquinas, demarcada para que los automotores, al detenerse el flujo, no la invadan, y para que quien circula de a pie cruce por ese sector -y no por otro- la calzada.
Con la senda suceden un par de cosas. En primer lugar, el peatón no la respeta, y generalmente atraviesa la calle por cualquier punto de la cuadra. Y en segundo lugar, es igualmente frecuente que los automovilistas avancen sobre dicho espacio, cuando se detienen por indicación del semáforo o del inspector municipal. Como también ocurre que, antes de que la luz habilite el paso, los conductores pongan en marcha sus vehículos sin importarles si la senda está o no libre de peatones.
Como es evidente, estamos ante un franco problema de educación vial. Ambos usuarios de la calle deben acostumbrarse a la existencia de la senda peatonal, y a respetar su uso en todos los casos.
Sin duda que insistir en una campaña de concientización sería adecuado. Pero también debieran imponerse sanciones ejemplificadoras a los conductores y a los peatones reticentes.




