Necesidad de conciencia fiscal

Se proclama la urgencia de mejorar el marco en que se desenvuelve la vida de los argentinos.

17 Mayo 2005
Como lo informamos, la Dirección General de Rentas de la Provincia ha puesto en marcha un plan de pagos, a fin de que los contribuyentes morosos de los diversos tributos que dicho ente cobra, puedan ponerse al día con el Fisco. El director del organismo afirmó que se han tomado medidas para incrementar los puestos de atención al público, tanto en el edificio central como en las receptorías. Con este programa -que tendrá vigencia hasta el 30 de junio, salvo que el Poder Ejecutivo lo prorrogase por un mes más- el ente recaudador provincial busca recuperar más de $ 124 millones. Tal es el monto de capital de la deuda devengada por períodos no prescriptos, que se duplica dados los intereses y las multas acumulados.
La sola enunciación de la cifra permite algunas reflexiones, no por conocidas menos necesarias de consignar. Es evidente que existe una cantidad muy significativa de personas de Tucumán que no cumple regularmente con sus obligaciones fiscales. A pesar de que, con bastante frecuencia, el Estado provincial ofrece planes para permitir la regularización, a menudo quienes se adhieren a esos planes vuelven a incurrir en incumplimiento, al poco tiempo. Y quedan a la espera de una nueva oferta de facilidades, que tampoco cumplirán como habían pactado.
De esa manera, el Estado mantiene, constantemente, una gran cartera de morosos, situación que no puede sino reflejarse negativamente en las finanzas de la Provincia, y que perturba también, como resulta obvio, la estimación anual de recursos en el Presupuesto.
Sin duda pueden aducirse muchos pretextos para esa inobservancia; principalmente los derivados de la situación económica, cuyos problemas nos afectan a todos. Pero no puede olvidarse que, a pesar de tal situación, hay gastos a los cuales no hemos dejado de atender. Pagamos puntualmente, por cierto, la energía eléctrica, o el teléfono, o el gas. Y, en realidad, no hay ninguna razón para pensar que la atención de la deuda impositiva sea algo que puede irse posponiendo inveteradamente, y a veces por espacio de varios años.Esto equivaldría a pensar que, últimamente, el Estado siempre comprende y puede esperar. Pero ocurre que, al mismo tiempo, constantemente le estamos pidiendo cosas al Estado. Le pedimos seguridad, salud, higiene, obras públicas y demás medidas que mejoren nuestra existencia. Y parecemos no darnos cuenta de que todos esos logros deben ser solventados, en una gran proporción, con los fondos que el Estado recauda a través de los impuestos que no le pagamos.
Estos últimos años, se habla con insistencia sobre la necesidad de cambios en los hábitos del Gobierno y de los ciudadanos. Se proclama la urgencia de mejorar el marco en que se desenvuelve la vida de los argentinos. Parece elemental que, dentro de tales cambios, se incluya algo tan necesario como es la creación de una verdadera "conciencia fiscal".Es decir, la convicción de que, dentro de nuestras obligaciones ineludibles está la de costear el funcionamiento del aparato estatal, por medio de la satisfacción puntual de nuestras obligaciones impositivas. Ello, en lugar de estar aguardando, siempre, las moratorias que nos permitan pagar tarde -y generalmente mal- lo que al Estado le debemos.
Puesto que somos tan proclives a mirar con admiración a los países del Primer Mundo, debiéramos tomar conciencia que la celosa observancia de las deudas con el fisco es algo que, en esas naciones, se practica con enorme rigor; y de que quien no cumple en ese aspecto, es tratado como un verdadero delincuente.

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