Cartas de lectores: Escritura manual: un lápiz, una vocación

Cartas de lectores: Escritura manual: un lápiz, una vocación
22 Junio 2026

Durante mis años como taquígrafo parlamentario, iniciados en 1996, mi compañero inseparable fue un lápiz de doble punta, afilado con esmero. Con él ejercité la taquigrafía, que exige exactitud y rapidez, y también la caligrafía, procurando mantener la claridad de los signos. La caligrafía taquigráfica, que desarrollé en 2010 y presenté públicamente en 2025 a través de mi blog Caligrafía Taquigráfica, me enseñó que escribir no es solo registrar palabras, sino darles forma artística, uniendo vocación, memoria y sentido estético. Cada sesión en la Legislatura de Tucumán era un desafío, pero también una oportunidad. Tomaba notas rápidas en el antiguo recinto de sesiones y luego subía la extensa escalera hasta el cuerpo de taquígrafos para traducirlas. Ese trayecto físico se volvió simbólico para mí: cada escalón representaba transformar la dificultad en un camino. Hoy, al recordar aquellos días, siento que el lápiz guarda un valor especial. Humilde y sencillo, me enseñó que la escritura manual sigue siendo un vínculo entre generaciones. Escribir a mano no es un vestigio del pasado: es un acto vivo que fortalece la mente, la memoria y la sensibilidad estética. Recuperar y promover materias como Caligrafía y Estenografía en la escuela sería apostar por una educación más completa, donde tradición y modernidad conviven. Incluso hoy, culturas como la japonesa siguen otorgando gran importancia a la escritura manual, considerándola una disciplina que fortalece la mente y el espíritu. En tiempos de informática, donde todo parece digital, el lápiz nos recuerda que la escritura tiene una raíz manual. La tecnología es valiosa y necesaria, pero difícilmente reemplaza la humanidad del gesto de escribir a mano. Porque toda escritura, en el fondo, comienza en la mano y permanece en la memoria.

Martín E. Córdoba

maresteban.cordoba@gmail.com

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