Resumen para apurados
- En junio de 2026, la Justicia de Tucumán alertó que el 70% de las peleas callejeras terminan con heridos de bala debido al alarmante aumento de la violencia interpersonal.
- Los casos de lesiones dolosas subieron en 2025 y se estima un alza del 20% en 2026. En el 90% de las causas judiciales influyen el consumo de sustancias o el narcotráfico.
- Ante la conmoción por los tiroteos céntricos, la policía reclama un abordaje social y educativo urgente para frenar la escalada antes de que sea un rasgo permanente.
El 21 de mayo, un conductor baleó a un ciclista tras un accidente de tránsito registrado en San Juan al 600. El jueves por la tarde, otro hombre, después de haber intentado asesinar a su pareja, se quitó la vida en General Paz al 500. Son dos hechos que movilizaron a la provincia porque se registraron en pleno centro tucumano y en horarios de intensa circulación. ¿Qué está pasando en Tucumán?
La respuesta podría encontrarse en las estadísticas. Según el informe preliminar del Sistema Nacional de Información Criminal -organismo que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación-, la conflictividad social y la violencia interpersonal mostraron indicadores preocupantes durante 2025. El año pasado se registraron 11.538 casos de lesiones dolosas en toda la provincia, con un incremento de casi 6% con respecto a 2024. Esos números adquieren otra dimensión si se tiene en cuenta que representan un promedio de 32 casos por día, lo que equivale a una denuncia cada hora y media. Los casos de amenazas también son un termómetro de este fenómeno. En 2025 hubo un incremento del 6% con relación al año anterior. Según ese registro, en Tucumán se reportaron 23.911 hechos, es decir, unos 66 por día y más de dos por hora.
El presente
En la provincia todavía no existen estadísticas oficiales consolidadas sobre lo ocurrido durante este año, pero sí algunas estimaciones. Fuentes del Ministerio Público Fiscal revelaron que, en lo que va de 2026, el incremento de este tipo de hechos oscilaría en torno al 20%.
Si bien el aumento resulta significativo, hay otros datos que generan mayor preocupación. Según esas estimaciones, en siete de cada 10 expedientes por hechos de violencia interpersonal hubo utilización de armas de fuego. Además, en nueve de cada 10 casos aparecen el consumo problemático de sustancias o situaciones vinculadas con el tráfico de drogas.
Esos indicadores guardan similitudes con los registrados en materia de homicidios. En lo que va de 2026 se contabilizaron 22 crímenes, un 16% más que en igual período de 2025. Al analizar esos casos se observa que el principal móvil es la violencia intravecinal, con nueve hechos. Le siguen los femicidios (4) y los homicidios vinculados con conflictos relacionados con drogas (4).
Desde hace meses, en los pasillos de Tribunales se habla del aumento de los niveles de violencia. “No hay una zona en particular. Obviamente, los hechos que se registran en pleno centro generan mayor conmoción, pero esta es una tendencia que se extiende a toda la provincia”, explicó un fiscal.
Sensaciones
“Si esto pasa en el centro, ¿qué les queda a los lugares más alejados?”, se preguntó Justina Pedraza, estudiante universitaria. “Me parece que hay que sacar el pie del acelerador para que esto no se convierta en una sangría”, añadió la universitaria.
Juan Carlos Martínez, empleado gastronómico, agregó: “Lamentablemente estamos viviendo en una sociedad enferma. Basta con ver lo que ocurre con el tránsito. No hay hora del día en que no se escuchen bocinazos o insultos. Si esa es la reacción por una discusión menor, imaginate lo que puede pasar ante un conflicto realmente grave”.
“El problema es de la Justicia. Aquí cualquiera se hace el bravo y queda suelto. Miren el caso de las mujeres que agredieron a otra. Pena condicional, pago a la víctima y a la casa. Así nunca va a llegar el mensaje”, sostuvo el jubilado Fernando Díaz. Ernesto Molina, su compañero de mesa de café, agregó: “Me gustaría saber de dónde saca las armas la gente para que haya tantos hechos de estas características”.
Reacciones
El gobernador Osvaldo Jaldo también se refirió al incidente registrado en barrio Sur. “Son hechos aislados. Ante esa situación podemos, en algunos momentos, prevenirlos, pero también son episodios que ocurren de manera repentina y que muchas veces resultan difíciles de evitar, por más empeño y dedicación que tengamos”, expresó.
No obstante, ratificó la continuidad de las políticas de seguridad implementadas por la Provincia y destacó la presencia policial en el microcentro tucumano. “Vamos a seguir reforzando la seguridad. Dentro de las cuatro avenidas es donde más policías hay; prácticamente hay un efectivo en cada esquina, que es lo que nos pedía la sociedad. Sin embargo, ocurren hechos de estas características”, señaló.
El jefe de Policía, Joaquín Girvau, ya había advertido sobre esta problemática cuando se difundieron los informes nacionales. “La violencia intrafamiliar, vecinal y comunitaria viene en aumento. La respuesta policial es reactiva ante estos hechos, por lo que se requiere de manera urgente un abordaje interministerial que incluya contención social, educación y mediación comunitaria”, sostuvo.
Mientras las estadísticas muestran una tendencia creciente y los casos más violentos ganan visibilidad pública, la discusión parece haberse trasladado a otro plano: ya no se debate si la violencia aumentó, sino cómo frenarla antes de que se transforme en una característica permanente de la vida cotidiana.









