El “neojaldismo” y LLA Tucumán frente al 2027

El oficialismo y La Libertad Avanza ya comenzaron a mover sus fichas de cara al año electoral. Mientras el gobernador Osvaldo Jaldo consolida un esquema político cada vez más propio, los libertarios aceleran su expansión territorial. Las fortalezas, las tensiones y las cuentas pendientes de los dos principales espacios de la política tucumana.

Jaldo y Catalán protagonizan los movimientos en sus espacios.
Jaldo y Catalán protagonizan los movimientos en sus espacios.
Gabriela Baigorri
Por Gabriela Baigorri 20 Junio 2026

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Los dos espacios políticos principales de la provincia ya están en pleno reacomodamiento en la antesala de la contienda electoral del año que viene. El oficialismo provincial, que conduce el gobernador Osvaldo Jaldo, comenzó a moverse políticamente con mayor intensidad para tratar de repeler los embates de La Libertad Avanza (LLA) Tucumán y ordenar la tropa y, a la vez, al partido.

Los libertarios, liderados por Lisandro Catalán, comenzaron a engrosar sus filas y siguen caminando el territorio (el físico y el digital) para sumar.

Si las elecciones se fijan para el segundo domingo de mayo, tal como pretende la Casa de Gobierno, la etapa fuerte de la campaña está más cerca. Las previsiones de la dirigencia apuntan a que después del Mundial de Fútbol comenzará la carrera.  Las líneas que mejor performance tuvieron en 2025 llegan de distintas maneras a estas etapas preliminares. El peronismo gobernante cuenta con la ventaja de la gestión local y el “aparato”, pero también la incomodidad de necesitar mantener un vínculo con la Rosada y las internas siempre latentes. LLA lleva la bandera del Gobierno nacional, con los beneficios y las desventajas que eso implica, y cuenta con una estructura en crecimiento. Todavía le falta afianzarse en el territorio, algo que el peronismo domina desde hace años. Pero puede, por otro lado, seguir capitalizando también el descontento con el movimiento.

En el oficialismo

En la construcción del poder, Jaldo parece haber elegido un camino diferente al de sus antecesores más recientes. Y eso se nota plenamente en estas instancias de maniobras. Lo edificó alrededor de una lógica de gestión, más que de una comunidad dirigencial

Con un peronismo nacional debilitado y un gobierno de Javier Milei que alteró las relaciones institucionales tradicionales, el mandatario optó por un enfoque “ultraprovincial” para la política y dialoguista para los lazos nacionales. Esa es la característica más macro de su línea. La que sigue tiene que ver con la relación con la dirigencia.

En un fenómeno extraño por estas tierras, no gobierna con la estructura que lo llevó al poder sino con la que conformó después. Ese desplazamiento, lento y deliberado, es lo que podría empezar a llamarse “neojaldismo”.

El jaldismo original había nacido como una antinomia del manzurismo. La interna marcó a fuego todo lo que vendría durante el interinato y su gestión propia. El armado de su gabinete fue un hecho fundacional: priorizó figuras con una impronta técnica por sobre la pertenencia política. Salvo los casos de los ministros Darío Monteros (Interior) o Regino Amado (Gobierno), no hay jaldistas originarios en las primeras líneas. Además, develó un marcado pragmatismo. El resultado hasta aquí es un círculo de confianza mínimo y un mandatario que centraliza las decisiones.

La dirigencia -hasta la más cercana- considera que en el panorama del partido están el “neojaldismo”, como un grupo muy acotado, y el resto del peronismo “sobreviviendo” a Jaldo. En este último se inscriben también los apartados y los disidentes. Una porción relevante de ellos no se siente parte del Gobierno. “No intentó jaldizar al peronismo, armó otra cosa con la que cree que es mejor gobernar”, reflexionó un miembro del PJ con relación zigzagueante con el “1”.

Entienden que la contención para los “compañeros” pasa más por el vicegobernador Miguel Acevedo. Por la Legislatura desfilan para dejar quejas y son “contenidos” los desahuciados.  

Hasta los más desilusionados advierten que estas reyertas no implican que no vayan a trabajar por la reelección. Lo harán. No enérgicamente -avisan- pero lo harán.

En los pasillos del Ejecutivo aseguran que los decepcionados lo están porque, en realidad, se habrían cortado los fondos que se dedicaban antes a la dirigencia. En el despacho principal aseguran que los tiempos y los recursos cambiaron y que el peronismo debe adaptarse a ello.

Hasta los más enojados, sin embargo, reconocen que Jaldo lleva bien la gestión en tiempos complejos. Además, evalúan que anotó un punto fundamental para el PJ al cerrar filas con Acevedo y la intendenta Rossana Chahla. Ordenó temprano el asunto más urticante y alejó los fantasmas que rondaban sobre posibles armados paralelos con las otras figuras relevantes del justicialismo.

En la oposición

LLA se encuentra en una etapa de expansión. Tras meses de conversaciones, incorporaron a dirigentes afines. Los legisladores José Macome y Claudio Viña se sumaron, así como también la ex parlamentaria Nadima Pecci y la ex candidata a diputada nacional Micaela Viña. Macome y Pecci (es cercana a Patricia Bullrich) habían estado en otra etapa en LLA. Luego, por desencuentros entre Catalán y Macome, se terminaron alejando. Los Viña provienen de Nueva Fuerza, un partido que se había escindido de Fuerza Republicana y que luego había estado en una alianza con el alfarismo hasta que Germán Alfaro se pasó al oficialismo. Desde entonces, estaban en el bloque Compromiso Tucumán, donde conviven los ex municipales.

Si bien por el momento no habrá un bloque de LLA en la Cámara, llevarán la agenda de los morados a la Cámara.  

Catalán se encuentra en España y desde allí cerró algunos de los pases. Las fotos del ex ministro del Interior de Javier Milei -y quien se perfila como postulante a la gobernación- efectuando algunas reuniones y gestiones en ese país irritaron particularmente en la Casa de Gobierno.

Mientras dure el Mundial, seguirán con las incorporaciones. A la vez, preparan para agosto el relanzamiento de una plataforma de proyectos para la Provincia y la presentación de algunos nombres que podrían formar parte de un eventual gabinete.

Los libertarios “lisandristas” respondieron con estos hechos a quienes los tildaron de sectarios, por no abrir la convocatoria para todos los interesados en apoyar a Milei. Los dardos habían provenido, principalmente, de la vertiente del diputado Mariano Campero, con la que mantienen diferencias. Si bien el diputado está en el bloque de LLA, aseguran que no integra las huestes en Tucumán. Por ahora, la decisión es evitar responder a las críticas del camperismo.    

Las dos fuerzas llegan a la previa con algunas tareas resueltas y otras, pendientes. En política, ordenar suele ser tan complejo como ganar una elección. En los próximos meses, Jaldo intentará consolidar el oficialismo que imaginó para esta etapa y Catalán seguirá ampliando una estructura que todavía está en formación. La disputa por 2027 ya empezó, aunque todavía no haya comenzado formalmente la campaña.




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