Resumen para apurados
- Los empresarios F. Andriani y P. Guzmán debatieron hoy en Tucumán sobre cómo la inteligencia artificial potencia el capital humano para lograr un desarrollo corporativo sostenible.
- El debate se dio en el panel de Innovación Sostenible, donde destacaron que el éxito de la tecnología depende de la madurez de los procesos y de una sólida cultura organizacional.
- A futuro, la IA no sustituirá la creatividad ni el criterio humano, pero sí reemplazará a quienes no se capaciten en su uso, liberando a las personas de tareas repetitivas.
La pregunta no es qué tecnología implementar, sino para qué hacerlo. Esa fue la premisa con la que Florencia Andriani y Pablo Guzmán abrieron el panel “Nuevas tecnologías para el desarrollo sostenible”, en el marco de la experiencia “Innovación Sostenible: nuevas tendencias hacia un futuro regenerativo”, evento organizado por LA GACETA. Andriani es propietaria y gerente administrativa de Metalar, del sector metalmecánico; Guzmán, gerente de Sistemas de Citromax, de la industria citrícola. Moderó la actividad la periodista Gabriela Baigorrí.
Andriani fue directa desde el arranque: “El desafío hoy no está en pensar qué tecnología implementar, porque la tenemos a disposición. Hay que pensar en el para qué, en cómo volvemos nuestras organizaciones mucho más competitivas a partir de estas innovaciones, cómo revalorizamos el capital humano de nuestras empresas y cómo impactará esa inversión en números en la organización”. Y advirtió sobre un riesgo concreto: implementar tecnología sin madurez organizacional. “Si no somos plenamente conscientes de cada uno de nuestros procesos, generaremos una inversión para automatizar un caos, y no tendremos un rédito positivo”, señaló.
Guzmán coincidió en el diagnóstico: “El mayor desafío en esto no es la tecnología en sí, que está disponible y cada vez más accesible. El desafío es identificar problemas, identificar dónde agregar valor y mantener una empresa funcionando en el medio de ese caos”. Y subrayó la velocidad del cambio: “Hoy estamos hablando esto y probablemente dentro de seis meses sea completamente distinto. Y estamos hablando de meses, ya no como antes, que eran años”.
Sobre la capacidad de adaptación, Andriani fue enfática en el rol irremplazable de las personas: “El criterio, la capacidad de análisis y la responsabilidad que tiene la persona en la toma de una decisión no la tiene ningún algoritmo y ninguna aplicación de inteligencia artificial”. Guzmán sumó otra dimensión: “No tener miedo al error, porque en el camino sobre esto todos estamos aprendiendo. Y cuando aceptamos el error para el aprendizaje, la innovación va generando más valor; si no, termina siendo un gasto en lugar de una inversión”.
Ambos coincidieron en que el éxito de cualquier proceso de innovación depende, en gran medida, de la cultura organizacional. “De nada sirve plantear una solución a las personas sin que entiendan el para qué. Uno puede invertir en las mejores soluciones y fracasar porque la cultura organizacional no acompaña”, dijo Guzmán. Y añadió: “Cuando los recursos humanos entienden para qué es todo esto, incluso hasta aportan mucho más de lo que uno podría entender”. Andriani lo reforzó desde la experiencia práctica: “Cuando involucrás a las personas en el proceso de cambio, cuando los escuchás y los hacés partícipe, ese rechazo se vuelve compromiso. Y es totalmente diferente el resultado al momento de la aplicación con una persona comprometida”.
En Citromax, la inteligencia artificial ya se aplica en el análisis de imágenes para el estudio de rendimiento del campo, en la optimización de la aplicación de agroquímicos y hasta en la detección puntual de árboles con problemas. Guzmán describió la evolución del concepto: “La inteligencia artificial primero era un chat que contestaba, después empezó a ser un copiloto; y hoy estamos en una época donde todo es agéntico; es decir, directamente puede hacer cosas por mí”. Ese salto, aclaró, ocurrió en apenas dos años. “Todo esto pasó en dos años. Esto de los agentes que menciono pasó en febrero de este año; y ya lo estamos explotando al máximo”.
El potenciial humano
Pero lejos de ver en eso una amenaza, ambos panelistas insistieron en encuadrarlo como una oportunidad para liberar el potencial humano. “La inteligencia artificial no entiende el contexto, puede entender muchos números, puede predecir algún comportamiento, pero no conoce el contexto, y un humano sí puede”, señaló Guzmán. Y fue contundente: “La inteligencia artificial remplazará al que no sepa usarla”.
Andriani completó la idea: “Capacidades que antes estaban relegadas hoy pueden brillar de otra manera dentro de la organización, dejando de hacer estas tareas repetitivas”.
El cierre del panel lo ocuparon la ética y la gobernanza de datos, que ambos identificaron como condición ineludible. “Hay que tener presente lo que es ciberseguridad, todo lo que tenga que ver con la preservación de los datos y la ética con la cual vas a manejar la inteligencia artificial”, señaló Andriani. Guzmán lo corroboró desde la experiencia de Citromax: el primer paso, tras el proceso de aprendizaje interno, fue establecer políticas claras sobre privacidad y manejo de datos, y comunicarlas a todos los usuarios de la organización.
Las reflexiones finales de ambos apuntaron en la misma dirección. Andriani trazó una línea histórica: “Siempre pienso en la línea de tiempo de las distintas revoluciones tecnológicas que tuvimos a lo largo de la historia de la humanidad. Las grandes revoluciones sociales generaron movimientos tras los cuales el ser humano se volvió mucho más perfectible”. Y llamó a pararse en el centro: “No hay que tenerle miedo; no debemos pararnos en ningún extremo, de ignorar la inteligencia artificial o de dejarla liberada al accionar; debemos pararnos en el medio y usarla como herramienta”. Guzmán cerró con una frase que sintetizó el espíritu del panel: “La creatividad del humano es maravillosa, y es algo que no remplazaremos”.











