Más de 90 docentes tucumanos se capacitaron para intervenir ante violencias digitales en las escuelas
La actividad fue impulsada por la Subdirección de Formación Docente Continua e Investigación del Ministerio de Educación y contó con la participación de la Secretaría de Estado de Participación Ciudadana, a través del proyecto “Escuelas que Cuidan”.
Resumen para apurados
- Más de 90 docentes de Tucumán se capacitaron recientemente en el Colegio Nueva Concepción para intervenir ante casos de violencia digital y mejorar la convivencia escolar.
- El encuentro, impulsado por el Ministerio de Educación provincial, abordó problemáticas como la difusión no consentida de fotos y el acoso virtual mediante análisis de casos.
- Se busca que las escuelas dejen de temer a la tecnología y adquieran herramientas claras para acompañar a los alumnos y resolver conflictos que afectan su entorno digital.
La violencia digital a través de los distintos dispositivos utilizados por niños y adolescentes dejó de ser un problema periférico para convertirse en una de las principales preocupaciones de las comunidades educativas. La circulación no consentida de imágenes, las cuentas falsas, las burlas viralizadas en redes sociales o los contenidos manipulados mediante inteligencia artificial son situaciones que impactan de manera directa en la convivencia escolar y obligan a repensar las formas de intervención de docentes y directivos.
Con ese objetivo, más de 90 docentes y actores del sistema educativo participaron del Ateneo Lab Docente “Convivencia Escolar en el Territorio Digital”, desarrollado en el Colegio Nueva Concepción. La actividad fue impulsada por la Subdirección de Formación Docente Continua e Investigación del Ministerio de Educación y contó con la participación de la Secretaría de Estado de Participación Ciudadana, a través del proyecto “Escuelas que Cuidan”.
La propuesta combinó análisis de casos reales, construcción colectiva de criterios de actuación y herramientas para reconocer, diferenciar e intervenir frente a situaciones que afectan la vida de niños, niñas y adolescentes tanto dentro como fuera de las aulas.
Uno de los principales expositores fue el secretario de Participación Ciudadana, José Farhat, quien planteó la necesidad de modificar la mirada tradicional sobre la relación entre escuela y tecnología.
“El territorio digital no es un lugar al que los chicos entran y salen. Es un espacio que habitan permanentemente. Allí construyen vínculos, identidad, reconocimiento y también enfrentan situaciones de riesgo”, explicó.
Farhat sostiene que uno de los errores más frecuentes consiste en analizar los conflictos digitales como fenómenos aislados de la vida escolar. “Lo digital y lo presencial ya no funcionan como mundos separados. Un conflicto que comienza en el aula puede amplificarse en redes sociales y volver a la escuela con consecuencias mucho más graves. Del mismo modo, una agresión digital puede afectar profundamente la convivencia cotidiana”, señaló.
Durante la jornada también se trabajó sobre una distinción considerada clave para las intervenciones educativas: no todos los conflictos digitales tienen la misma naturaleza. Los especialistas diferenciaron entre desacuerdos entre pares, situaciones de violencia sistemática y hechos que pueden constituir delitos.
“Cuando confundimos categorías terminamos interviniendo mal. A veces minimizamos hechos graves y otras veces sobredimensionamos situaciones que requieren otro abordaje. La escuela necesita criterios claros para actuar”, advirtió el especialista
Según explicó, la violencia digital puede producir daños emocionales, de reputación, vinculares, pedagógicos e incluso identitarios, muchas veces de manera simultánea, lo que exige respuestas integrales y articuladas entre docentes, familias e instituciones.
El especialista insistió además en que la escuela no debe posicionarse desde el temor frente a la tecnología, sino desde el conocimiento. “La escuela que cuida no le teme al territorio digital. Lo conoce, lo comprende y construye herramientas para acompañar a los estudiantes en un entorno que forma parte de su vida cotidiana”, concluyó.







