En un mundo de cambios vertiginosos, estas son algunas claves para no quedar fuera del sistema
Resumen para apurados
- Alberto Núñez, director de Fundación del Tucumán, expuso hoy en Encuentros La Gaceta que la formación constante es clave para no quedar fuera del sistema por el avance tecnológico.
- Ante el rápido avance de la inteligencia artificial, las empresas ya no buscan solo saberes técnicos, sino personas con capacidad de resolver problemas y pensamiento crítico.
- Este escenario exige reformular la educación tradicional hacia habilidades blandas como la empatía y la creatividad, asegurando la inserción laboral en un futuro automatizado.
En un mundo donde los conocimientos envejecen cada vez más rápido, la capacidad más valiosa ya no es saber mucho, sino seguir aprendiendo. La afirmación pertenece a Alberto Núñez, director ejecutivo de Fundación del Tucumán. Y la pronunció en “Encuentros La Gaceta Educación 2026”.
"Tenemos que cambiar la forma de pensar para cambiar los resultados que obtenemos", sostuvo al reflexionar sobre los procesos de formación que impulsa la institución. Nuñez manifestó que durante décadas las personas podían aprender un oficio, una profesión o una habilidad, y desarrollarse con esos mismos conocimientos. Hoy, en cambio, la velocidad de los cambios tecnológicos y laborales obliga a una actualización permanente.
"Ya no vale eso de aprender algo y quedarse tranquilo. Lo que aprendemos se vuelve obsoleto rápidamente", advirtió.
La transformación es tan acelerada que incluso en los principales polos de innovación del mundo el aprendizaje continuo dejó de ser una recomendación para convertirse en una condición de supervivencia.
Para dar un ejemplo sólido, Núñez relató que durante una reciente visita a Silicon Valley preguntó cómo se capacitaban los trabajadores de las grandes empresas tecnológicas. La respuesta fue contundente. Cada persona debe aprender por su cuenta.
"El que deja de aprender queda fuera del sistema", resumió.
La educación de toda la vida
La irrupción de la inteligencia artificial volvió todavía más urgente ese desafío. En opinión de Núñez, uno de los errores más frecuentes es creer que la tecnología reemplazará automáticamente a las personas. El problema, dijo, es mucho más complejo.
"La inteligencia artificial no te va a reemplazar. Te va a reemplazar alguien que sepa usar inteligencia artificial", señaló.
No obstante, aclaró que utilizar estas herramientas no consiste simplemente en hacer preguntas y copiar respuestas. Su aprovechamiento depende del conocimiento previo, la experiencia y la capacidad de análisis de cada usuario. "No podemos pensar que alguien va a usar inteligencia artificial para gestionar un negocio si no entiende cómo funciona ese negocio", ejemplificó.
Por eso insistió en que el pensamiento crítico será una de las habilidades más importantes de los próximos años.
Lo que buscan las empresas
Los cambios ya se perciben en el mercado laboral. Durante sus visitas a empresas tecnológicas, Núñez observó una tendencia que años atrás parecía impensada: muchas organizaciones ya no priorizan contratar personas por conocimientos técnicos específicos.
Lo que buscan son personas capaces de resolver problemas. "Nos dijeron que ya no buscan necesariamente gente que sepa programar. Buscan personas que tengan capacidad para resolver problemas utilizando las herramientas disponibles", contó.
La observación abre una pregunta incómoda para los sistemas educativos que deben cuestionarse si se sigue formando a los jóvenes para el mundo que existe o para uno que ya desapareció.
Para el director ejecutivo de Fundación del Tucumán, gran parte de la educación todavía continúa enfocada en la transmisión de conocimientos cuando hoy esos conocimientos están disponibles de manera inmediata gracias a la tecnología.
En cambio, habilidades como la creatividad, la empatía, el trabajo colaborativo y el pensamiento crítico se vuelven cada vez más valiosas.
"Lo que logra una persona sola importa menos que lo que puede lograr un equipo", afirmó.
Con esa convicción, la fundación impulsa programas académicos y experiencias de inmersión en lugares como Silicon Valley, Medellín y China. El objetivo no es copiar modelos ajenos, sino ampliar la mirada.
"Son experiencias que te permiten ponerte en puntas de pie y mirar hacia adelante", describió.







