Martín Miguel de Güemes fue el caudillo de la provincia de Salta. Su figura, hasta el presente, es la más importante. Su papá fue un español que trabajó como empleado de la tesorería del reino español. Fue nombrado, por sus méritos, por el rey Carlos III como tesorero oficial real en las provincias de Jujuy y Salta. Sus padres lo hicieron estudiar las primeras letras en el convento franciscano, ya que en ésa época la educación estaba a cargo de las congregaciones religiosas. Perteneció a una familia a la que no le hizo falta nada. Su vida se sucedió entre la ciudad y el campo, en las estancias “El Bordo” y el “El Paraíso”, pertenecientes a su madre. Así aprendió las reglas para ser un ciudadano y las costumbres campesinas. Es decir, “navegó“ respetuosamente entre esos “dos mundos”. Sus padres se preocuparon por su futuro y a los 14 años, en Salta, en 1799, comenzó su carrera militar al formar parte del Regimiento Fijo, como cadete. Ese regimiento, en 1805, fue trasladado a Buenos Aires, dónde se desempeñó como ayudante de Santiago de Liniers. En 1806, durante las invasiones inglesas, tuvo una gran actuación que pasó a la historia militar. Efectuó, con militares, gauchos e indígenas, bajo su mando, todos a caballo, el abordaje del barco inglés “La Justina”, obteniendo su rendición. Volvió a Salta con el objetivo de enfrentar al ejército español. Organizó, para ello, el Regimiento de Dragones Infernales, formado con fusiles y bayonetas, tanto de a pie como a caballo, con uniforme de chaqueta y pantalón rojos, acompañados con su poncho colorado. Dignificó al gaucho que lo seguía. Los gauchos eran peones y arrendatarios de las haciendas de Salta, que libraron batallas en el Alto y Bajo Perú y Jujuy. Los retribuye en monedas y los eximió del pago de arrendamientos, contribuciones, deudas y de la imposibilidad de que fueran juzgados en tribunales civiles. Implementó, para enfrentar a los españoles, la guerra de guerrillas, que consistió en dar batallas apareciendo y desapareciendo, ante los ejércitos españoles, con gran sorpresa y destreza. Güemes tuvo diferencias con Buenos Aires y la élite salteña por sus políticas hacia el gaucho. Se opuso a la separación del Alto Perú (Bolivia) de las Provincias Unidas del Río de la Plata, al querer anclar las guerras a Salta y Tucumán. Por esas diferencias fue traicionado y herido de muerte el 17 de junio de 1821 a los 36 años. “Murió el abominable Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. ¡Ya tenemos un cacique menos!”, era el título alborozado de La Gaceta de Buenos Aires, que exime de todo comentario. Pudo haber elegido una vida sin grandes problemas, pero se jugó por un ideal: la defensa de nuestra patria. Nació rico y noble. Murió pobre y sólo acompañado por sus gauchos.
Pedro Pablo Verasaluse
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