Resumen para apurados
- Un estudio de la Univ. de Florida publicado en Science Advances reveló que la materia orgánica que dejan las catástrofes climáticas ayuda a la recuperación de ecosistemas.
- Los restos de seres vivos, como árboles caídos o conchas de ostras, devuelven nutrientes al suelo y facilitan el nacimiento y arraigo de nuevas especies vegetales y animales.
- El hallazgo redefine la resiliencia ambiental ante el cambio climático, mostrando que los organismos muertos tienen un impacto vital y duradero en la recuperación del planeta.
Un estudio, dirigido por la Universidad Internacional de Florida, Estados Unidos, y publicado en la revista científica “Science Advances”, muestra que la materia orgánica que dejan huracanes, olas de calor, incendios y sequías desempeña un papel mucho más importante de lo que se pensaba en la capacidad de los ecosistemas para recuperarse.
Los restos de los seres vivos que mueren en la naturaleza pueden seguir influyendo en los ecosistemas durante años. Las conchas de ostras muertas, por ejemplo, proporcionaron superficies sobre las que podían asentarse y crecer nuevas ostras.
Los árboles caídos facilitaron el arraigo de plantas jóvenes. En los Everglades de Florida, los restos de manglares dañados o destruidos por los huracanes ayudaron a los ejemplares supervivientes a desarrollar más raíces.
Los científicos creen que este efecto puede explicarse, al menos en parte, porque la materia vegetal en descomposición devuelve nutrientes al suelo. El autor principal del estudio, el ecólogo Kai Kopecky, de la Universidad de Colorado Boulder, destacó que el hallazgo más sorprendente fue la magnitud de esta influencia. "Más que el impacto de un organismo concreto, lo más llamativo fue comprobar hasta qué punto los organismos muertos influyen de forma extensa y contundente en los seres vivos", afirmó.







