Sebastián La Rosa: “Nadie quiere llegar a los 100 años postrado en una cama”

El médico Sebastián La Rosa hablará hoy sobre longevidad y calidad de vida. Plantea que los cambios más efectivos son los más simples, y que cada uno debe hallar su propio punto de partida.

ESPECIALISTA. La Rosa disertará desde las 20 de hoy en el teatro Manuel Belgrano, Crisóstomo Álvarez 765.
ESPECIALISTA. La Rosa disertará desde las 20 de hoy en el teatro Manuel Belgrano, Crisóstomo Álvarez 765.
Hace 6 Hs

Vivir más no es el objetivo. O, al menos, no debería serlo con la mera intención de durar más tiempo en el mundo. Se trata de vivir más, pero con autonomía, con independencia, con la capacidad de levantarse solo del suelo a los 80 años: eso persigue la longevidad como disciplina médica. “Nadie quiere llegar a los 100 años postrado en una cama”, advirtió Sebastián la Rosa, médico especialista en el área, que desde las 20 dará la conferencia “Cómo vivir más y mejor” en el teatro Manuel Belgrano -el auditorio del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas-, en Crisóstomo Álvarez 765. La Rosa dialogó con los periodistas Guillermo Monti y Carolina Servetto, de LGPlay y trazó un mapa claro de los pilares sobre los cuales construye su propuesta.

En un tiempo en que las redes sociales multiplican consejos sobre salud, ejercicio y alimentación, La Rosa identifica el verdadero obstáculo: no es ignorancia, sino exceso de ruido. “Vivimos en una era donde la información abunda; para no ver contenido de salud prácticamente hay que taparse los ojos”, señaló. El problema, explicó, es que esa abundancia viene acompañada de miles de opiniones contradictorias que desorientan en lugar de aclarar.

Contrapone a ese ruido la personalización. Uno de los cinco puntos sobre los cuales más machaca en sus conferencias es que acaso que necesita una persona no necesariamente precisa otra. “El paso que cada uno debería priorizar no es el mismo”, sostuvo; y avisó que ese pequeño paso suele ser mucho más simple de lo que cualquiera imaginaría. Subrayó que alguien sedentario, por ejemplo, no necesita salir a correr 90 minutos diarios para empezar a mejorar su salud. Hay instancias intermedias, accesibles, que generan un efecto progresivo: “Soy muy realista en insistir en que elijamos lo que tiene menos fricción, lo que podemos sostener en el tiempo”.

Cinco pilares

Lo que plantea en la charla se asienta sobre cinco pilares concretos: alimentación, dos dimensiones del ejercicio, calidad del sueño, y ese primer eje de autoconocimiento que determina qué cambio priorizar. No se trata, remarcó, de propuestas complejas ni económicamente costosas.

El apartado del ejercicio merece una distinción que La Rosa considera central. Por un lado, la capacidad aeróbica -correr, pedalear, cualquier actividad de ese tipo- incide directamente en la mortalidad. “Hoy sabemos que mejorar nuestra capacidad aeróbica reduce nuestro riesgo de mortalidad”, afirmó. Pero hay una segunda dimensión igual de relevante: la masa muscular. Y aquí fue enfático en desactivar un malentendido frecuente. “Cuidar tu masa muscular es un seguro de calidad de vida, no de vivir más, sino de disfrutar, de estar sano y de ser independiente y capaz mientras estás vivo”, dijo. No tiene nada que ver con el fisiculturismo, sino con poder hacer las compras, con no ser una carga para la familia, con mantener la autonomía.

DATO. La actividad aeróbica es uno de los pilares para la longevidad. DATO. La actividad aeróbica es uno de los pilares para la longevidad.

En materia de alimentación, La Rosa propone alejarse de la guerra de dietas y volver a un principio elemental: “Lo más efectivo para reducir el riesgo de enfermedades no es hacer una dieta específica, sino comer la cantidad que debés comer y no más”. Ajustar -o estar levemente por debajo de- la ingesta calórica necesaria es, según la evidencia disponible, el factor con mayor impacto para frenar la velocidad del envejecimiento.

“Para qué”

En su investigación sobre longevidad, La Rosa y su equipo hallaron que el motor más poderoso del cambio es tener clara la razón personal para querer seguir viviendo. “Cuando la gente entiende por qué quiere vivir más, sostiene mucho más el esfuerzo para cuidarse”, explicó. Sin ese ancla, los hábitos no se sostienen.

Consultado sobre el panorama local, La Rosa describió dos líneas en tensión. Una indica que los malos hábitos están deteriorando la salud general y que la expectativa de vida podría estancarse en torno de los 80 años. La otra -tras la cual él se encolumna- apunta a que los descubrimientos de la última década cambian las reglas del juego. “Somos la primera generación en la historia de la humanidad que sabe por qué envejece el ser humano. Se han identificado 12 mecanismos del envejecimiento y se sabe qué se puede hacerse para frenar cada uno. No hablamos de vivir para siempre, sino de posponer enfermedades, que siempre es bueno”, subrayó.

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