Resumen para apurados
- Especialistas de la OMS afirman que iniciar actividades físicas a los 70 años es más seguro que el sedentarismo, ya que los beneficios de moverse superan ampliamente los riesgos.
- El inicio en la vejez exige chequeos médicos para evitar problemas cardiovasculares y lesiones, adaptando los ejercicios a la capacidad funcional y no a la edad cronológica.
- Mantener la movilidad reduce la sarcopenia y mejora la autonomía diaria, lo que demuestra que la actividad física guiada es crucial para la salud futura de la población mayor.
Los especialistas y organismos de salud sugieren que el mejor período para empezar a hacer deportes en la infancia puede marcarse a partir de los 5 años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Unesco, coinciden en que nunca es demasiado tarde para empezar. Hay riesgos, sí, pero los beneficios los superan por muchísimo, incluso si se empieza a los 70 u 80 años.
Eso sí, la forma de estructurar el inicio del deporte en la edad avanzada es completamente opuesta a la de la infancia. Mientras que en los niños se busca especialización progresiva y desarrollo motor, en adultos mayores la edad cronológica no importa; lo que manda es la edad funcional y el historial médico.
El peligro verdadero para hacer deporte no es la edad avanzada, sino el sedentarismo previo y las patologías no diagnosticadas. Al empezar tarde, los chequeos deben ser minuciosos. El riesgo número uno es si una persona con arterias obstruidas o hipertensión no controlada se pone a correr o a levantar pesos pesados de golpe puede sufrir eventos cardiovasculares graves.
A los tendones, ligamentos y cartílagos hay que prestarles mucha atención porque pierden elasticidad con los años. Un esfuerzo desmedido y repentino puede provocar roturas o agravar una artrosis silenciosa.
La elección del deporte debe llevarse especial atención. En la vejez suele desarrollarse la osteoporosis por lo que una actividad deportiva con el menor impacto o contacto es lo mejor.
Rangos
La edad avanzada, está oficialmente catalogada a partir de los 65 años. Desde los lineamientos de la OMS se considera a un adulto mayor independiente, si no tiene enfermedades graves. En este rango es recomendable casi cualquier deporte (ciclismo, tenis, natación) con un tiempo de práctica de entre 150 a 300 minutos semanales. Si la movilidad es algo reducida, tiene hipertensión, diabetes o artrosis la persona tiene un estado de fragilidad que lo limita. Las prácticas deben ser más específicas como ejercicios que mezclen fuerza ligera, equilibrio y flexibilidad para evitar caídas.
Incluso si el deterioro funcional o cognitivo es severo, la OMS sitúa al individuo en un estatus de “dependiente”, pero no por ello debe ponerse freno a querer hacer actividad física. Los ejercicios pueden ser adaptados, incluso sentados, y enfocados puramente a mantener la autonomía diaria. La pérdida de masa muscular (sarcopenia) y de fuerza por estar sentado es mucho más peligrosa que el deporte, siempre y cuando la actividad se inicie de forma guiada, progresiva y adaptada a la salud de su cuerpo, no a los años de vida.







