Resumen para apurados
- Virginia 'Viru' Mones Ruiz, esposa del fallecido Indio Solari, consoló a una fanática desconsolada durante el multitudinario velatorio del músico realizado en Villa Domínico.
- El hecho ocurrió durante el masivo velatorio del cantante en Villa Domínico, donde casi un millón de personas se movilizaron y formaron filas de nueve kilómetros bajo la lluvia.
- La filmación de este momento se viralizó rápidamente en las redes sociales, transformándose en el símbolo del íntimo y masivo último adiós a este ícono del rock argentino.
Durante el velatorio de Indio Solari, una escena captó la atención en medio de la multitud que despedía al cantante. Virginia “Viru” Mones Ruiz, su compañera de toda la vida, se acercó a una joven fan que lloraba junto a las vallas y la consoló en un gesto que se volvió símbolo de la despedida.
Con delicadeza, le tomó el rostro entre sus manos, le habló con calma y buscó serenarla. “Tenés que ser fuerte, quedate todo lo que quieras”, le dijo. El momento fue observado en silencio por quienes se encontraban cerca. Antes de despedirse, le prometió: “Yo le doy un beso al Indio de tu parte”.
La secuencia, breve pero intensa, se viralizó rápidamente en redes sociales, donde fue replicada por miles de usuarios. El episodio no fue aislado. Minutos después, otras dos mujeres se acercaron a Viru para agradecerle. Entre lágrimas, le reconocieron su rol a lo largo de los años. “La mejor compañera fuiste vos. Gracias por todo lo que hiciste”, le dijeron. Ella, fiel a su perfil bajo, recibió cada palabra con serenidad.
El video de Viru consolando a una ricotera quebrada, que decir... pic.twitter.com/0WKxfNCc5t
— angulita (@angulita) June 8, 2026
La despedida del Indio Solari se desarrolló en un contexto de movilización sin precedentes. Desde que se conoció la noticia de su muerte, el viernes, cerca de un millón de personas se volcaron a las calles en distintos puntos del país. Las primeras concentraciones se dieron en Parque Leloir, frente a su casa, y luego se extendieron al Obelisco y Plaza de Mayo.
El velatorio, finalmente realizado en Villa Domínico, reunió a una multitud que soportó horas de espera bajo la lluvia y el frío. La fila llegó a extenderse por nueve kilómetros a lo largo de Avellaneda, hasta el microestadio Gatica, donde el ingreso se organizó en tandas para garantizar el acceso de miles de personas por hora.
En ese marco de masividad, el gesto de Viru condensó en un instante el espíritu de la despedida. Un último adiós donde, más allá de la magnitud, también hubo lugar para lo esencial.












