Resumen para apurados
- Estudios científicos de EE.UU. advierten que dormir con auriculares causa irritación y microdespertares, ya que el cerebro sigue procesando sonido durante la noche.
- El oído no evolucionó para recibir estímulos constantes. El uso de dispositivos intrauditivos reduce el sueño REM, acumula cera y eleva el riesgo de sufrir tinnitus.
- Para evitar daños, expertos aconsejan usar altavoces externos con temporizadores de hasta 30 minutos y mantener el volumen bajo, garantizando un descanso seguro.
Para muchas personas dormir escuchando música es una herramienta fantástica: los desconecta del estrés del día. Sin embargo, la ciencia ha encontrado varios "peros". No tienen que ver con que si la música relaja, eso es una certeza, sino qué pasa en el cerebro una vez que alguien logró quedarse dormido y el sonido sigue sonando. El volumen, el tiempo y el equipo reproductor son fundamentales.
Entre los argumentos que ponen algunos condicionamientos está el que dejó planteado el estudio de Michael Scullin, de la Universidad de Baylor, Estados Unidos. En su investigación descubrió que las personas que escuchan música habitualmente antes de acostarse tienen más probabilidades de sufrir microdespertares durante la noche; lo denominó "Gusanos de Oído" nocturnos (Earworms). El cerebro dormido sigue procesando la música y se genera un efecto similar a cuando una canción queda "pegada" en la cabeza.
Otro estudio publicado en la revista Sleep analizó el impacto de los sonidos continuos por la noche. El cerebro nunca se apaga por completo; el sistema auditivo sigue funcionando. Si hay un estímulo acústico constante, al cerebro le cuesta más transicionar o mantenerse en las fases de sueño profundo y sueño REM (las etapas más reparadoras). De hecho, se observó que el ruido continuo reducía el tiempo total de sueño REM, afectando la consolidación de la memoria y el descanso cognitivo.
Organismos como el Instituto Nacional de Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos (NIDCD) recuerdan que el oído humano no evolucionó para estar expuesto a sonidos las 24 horas del día. Si también recibe estímulos en horarios nocturnos, se lo somete a un esfuerzo continuo. Al no tener un periodo de silencio absoluto para recuperarse, a largo plazo puede aparecer fatiga auditiva o incluso aumentar el riesgo de padecer tinnitus (un pitido constante en el oído).
El hábito correcto
En ningún planteo científico se desestima el uso de música para dormir, pero sí se plantea un axioma: está bien usar la música como inductor del sueño, pero está mal usarla como acompañante toda la noche.
Para usar las melodías de forma científicamente segura, lo ideal es escuchar durante 20 o 30 minutos antes de cerrar los ojos. Lo ideal es configurar el dispositivo de reproducción con un temporizador para que se apague solo.
De esa forma, se obtendrá el beneficio de la relajación inicial sin sabotear la calidad del descanso de las horas siguientes. Aplicaciones como Spotify, YouTube o el propio temporizador de tu teléfono te permiten programar la música para que se apague sola después de 15, 30 o 45 minutos.
La clave
El volumen, los decibelios, que llegan a los oídos para no interrumpir las fases de sueño ni dañar el sistema auditivo deben estar por debajo de los 40 o 45 decibelios que equivale a un susurro o una biblioteca en silencio. No hay que perder de foco qué clase de auriculares se utilizan, en especial si se usan los que van dentro del oído. Esos accesorios llevan el sonido directo al tímpano por lo que hay que bajar el volumen al mínimo posible, idealmente menos del 30%. Además, usar auriculares toda la noche puede causar irritación o acumulación de cera, lo mejor es usar un altavoz externo.







