Resumen para apurados
- En abril, el consumo masivo en Argentina cayó 3,8% interanual debido al deterioro del poder adquisitivo, pese a la desaceleración de la inflación, según reportó Scentia.
- La baja ocurrió tras desacelerar la inflación al 2,6%. Los supermercados y kioscos lideraron las pérdidas, mientras que el comercio electrónico fue el único canal con fuerte alza.
- El sector comercial advierte que la reactivación depende de recomponer los ingresos reales de los hogares frente al alza de tarifas, proyectando meses de compras muy selectivas.
A pesar de la desaceleración de la inflación registrada en abril, el consumo masivo volvió a mostrar números en rojo y profundizó la preocupación del sector comercial. Las ventas de alimentos, bebidas, artículos de limpieza e higiene personal cayeron 3,8% interanual y 4,7% frente a marzo, según un informe de la consultora Scentia.
El dato resulta significativo porque se produjo en un contexto de menor presión inflacionaria. Durante abril, el Índice de Precios al Consumidor marcó un aumento del 2,6%, por debajo del 3,4% registrado en marzo y cortando una seguidilla de diez meses consecutivos de aceleración.
Consumo masivo: qué canales fueron los más afectados
El informe reveló que todos los canales de venta sufrieron caídas en comparación con marzo, mientras que en la medición interanual sólo dos sectores lograron escapar a la tendencia negativa: el comercio electrónico y las farmacias.
El e-commerce volvió a destacarse con un crecimiento interanual del 40,4%, consolidándose como el único canal con fuerte expansión en medio de la retracción del consumo. Las farmacias, en tanto, registraron una leve mejora del 0,1%.
En contraste, las grandes cadenas de supermercados encabezaron las pérdidas, con una caída del 4,5% tanto mensual como interanual. También retrocedieron:
Autoservicios independientes: -3%
Kioscos y almacenes: -4,8%
Mayoristas: -4,5%
En la comparación mensual contra marzo, incluso el comercio electrónico mostró una leve baja de 0,1%, aunque desde Scentia aclararon que abril tuvo un día menos de actividad comercial.
Cuáles fueron los rubros más golpeados
Al analizar el comportamiento por categorías, los productos impulsivos fueron los más afectados, con una caída interanual del 12%.
También registraron fuertes retrocesos:
Perecederos: -7,8%
Desayuno y merienda: -7,6%
Limpieza del hogar y ropa: -5,9%
Alimentación: -3,6%
Higiene y cosmética: -0,3%
Las únicas categorías que mostraron crecimiento fueron las bebidas:
Bebidas con alcohol: +6,7%
Bebidas sin alcohol: +4%
Según el relevamiento, mientras en supermercados tradicionales todos los rubros operaron en negativo, en el e-commerce todas las categorías lograron crecer.
Inflación más baja, pero sin recuperación del consumo
Desde Scentia señalaron que el precio promedio ponderado del consumo masivo mantiene una tendencia descendente, lo que podría generar una mejora en las ventas durante los próximos meses si la desaceleración inflacionaria se consolida.
Sin embargo, el panorama sigue siendo complejo. El consumo masivo acumula una caída del 3,3% en el primer cuatrimestre del año y continúa afectado por el deterioro del poder adquisitivo y el aumento de los gastos fijos de los hogares.
Un informe reciente de la consultora Equilibra indicó que el ingreso disponible —el dinero que queda luego de afrontar gastos esenciales— volvió a caer en marzo. Según el estudio, el poder de compra de 14,5 millones de personas retrocedió 0,4% y se ubicó 12% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.
La combinación entre salarios que no logran acompañar plenamente la inflación y el incremento de tarifas y servicios básicos redujo la capacidad de consumo de las familias, incluso en productos considerados esenciales.
Qué espera el sector supermercadista
En el sector comercial reconocen que todavía no observan señales claras de recuperación. La principal preocupación es que el cambio en la composición del gasto obliga a los consumidores a priorizar únicamente productos indispensables, limitando las compras de mayor volumen o bienes no esenciales.
Aunque la desaceleración inflacionaria abre expectativas positivas para los próximos meses, el desafío sigue siendo recomponer el ingreso real de los hogares para reactivar el consumo interno.







