Temperatura corporal felina: cómo saber si tu gato tiene frío y evitar la hipotermia

Cómo detectar si tu mascota necesita abrigo a través de su comportamiento, los lugares que elige para descansar y los mitos que conviene desterrar.

Temperatura corporal felina: cómo saber si tu gato tiene frío y evitar la hipotermia

Resumen para apurados

  • Especialistas explican cómo los dueños de gatos pueden detectar el frío en sus mascotas mediante cambios de comportamiento para prevenir una hipotermia mortal en el hogar.
  • La temperatura felina normal oscila entre 38 y 39,2 °C. El frío se evidencia en posturas replegadas, búsqueda de calor y, en casos graves, temblores y letargo preocupantes.
  • Identificar estos signos a tiempo evitará desenlaces fatales y desterrará falsos mitos, mejorando el cuidado preventivo y la salud de los felinos ante las bajas temperaturas.
Resumen generado con IA

La temperatura normal en un gato tiende a ser mayor que la de un ser humano. Por eso es habitual sentirlos siempre como fuentes de calor. Su temperatura promedio debe oscilar entre los 38 °C y los 39,2 °C. Para saber si algo está fuera de lugar, prestar atención puede arrojar algunos indicadores.

Estos tips aplican para gatos adultos. Un gato pequeño, sobre todo en sus tres primeras semanas de vida, no es capaz de regular su propia temperatura, por lo que tiende a la hipotermia. Si un gato no está en su punto justo, mostrará algunos cambios de comportamiento ante los que es fundamental tomar medidas.

  • Postura del pan
  • Lugares cálidos
  • Demanda de cariño

Un mito difundido sobre la temperatura de los gatos

Existe la creencia de que tocar las orejas de tus gatos sirve de referente para conocer si su temperatura corporal está regulada o no. En realidad, no es un buen método para determinar si tiene frío. Estos son lugares que tienen poco pelo y, por ende, poca cobertura. Las orejas se pueden enfriar muy fácilmente sin que necesariamente el animal esté padeciendo frío.

Los síntomas alarmantes sobre la temperatura corporal de los gatos son, en cambio, los temblores, escalofríos y debilidad o letargo. Un gato inmóvil y frío puede estar padeciendo una hipotermia, una condición que si no se regula en el corto plazo puede generar un desenlace fatal.

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