Jensen Huang. Fortune
Resumen para apurados
- Multimillonarios de EE.UU. se enfrentan hoy por impuestos a la riqueza en estados demócratas, divididos entre el deber civil y el rechazo a la intervención estatal del patrimonio.
- Jensen Huang (Nvidia) respalda las alzas como aporte social, mientras Peter Thiel y Ken Griffin las critican. El sistema actual solo grava ingresos y no el capital acumulado.
- La disputa refleja una brecha ideológica sobre la gestión estatal. Sin leyes federales, crecen los riesgos de fuga de capitales hacia jurisdicciones con menor carga impositiva.
Mientras crece en Estados Unidos (EEUU) el debate sobre nuevos impuestos dirigidos a las grandes fortunas, un sector de multimillonarios comenzó a diferenciarse de quienes rechazan cualquier aumento de la carga tributaria. Entre ellos aparece el CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien relativizó el impacto de las propuestas impulsadas en California y defendió el pago de impuestos como una contribución social.
Consultado recientemente sobre la iniciativa de impuesto a la riqueza promovida en California, Huang -cuya fortuna se estima en unos U$S200.000 millones- respondió: “Está bien. Ni una sola vez he pensado en ello”. Además, sostuvo que pagar impuestos constituye “una forma de retribuir a la sociedad” y bromeó con que esos recursos podrían destinarse a reparar un bache en la Ruta 101.
La postura del empresario contrasta con la reacción de otros referentes del sector tecnológico y financiero, que cuestionaron con dureza los intentos de estados y ciudades gobernados por dirigentes demócratas de elevar la presión fiscal sobre los patrimonios más elevados.
Los fundadores de Silicon Valley Sergey Brin y Peter Thiel -quien está en Argentina y mantiene contacto con el gobierno de Javier Milei- destinan millones de dólares para combatir la propuesta californiana. En Nueva York, el financiero Ken Griffin calificó de “vergonzosa” la actitud del concejal Zohran Mamdani, quien utilizó el ático de Griffin en Manhattan como fondo de un video donde proponía gravar las segundas residencias de lujo. Por su parte, Steven Roth comparó los pedidos de mayores impuestos a los ricos con un insulto racial.
En sentido opuesto, el empresario y dirigente político Tom Steyer construyó parte de su campaña para la gobernación de California sobre la idea de incrementar los impuestos a las grandes fortunas. “Soy el multimillonario que quiere gravar a otros multimillonarios”, afirmó.
Estas diferencias fueron consignadas en un informe perodístico de Nathaniel Meyersohn para la cadena CNN, que reflejó además las divisiones políticas y generacionales dentro de los sectores más ricos de Estados Unidos. Figuras históricas como Warren Buffett y Bill Gates respaldaron durante años mayores impuestos a los superricos como una responsabilidad cívica. En cambio, muchos empresarios tecnológicos más jóvenes, con una visión más libertaria, cuestionan la capacidad del Estado para administrar esos recursos y consideran que pueden asignar el dinero de manera más eficiente desde el sector privado.
La historiadora Kimberly Phillips-Fein sostuvo que varios multimillonarios perciben estos impuestos como un símbolo de hostilidad política hacia los ricos y como un cuestionamiento a su legitimidad moral y social.
Aun así, especialistas remarcan que el sistema fiscal estadounidense grava principalmente los ingresos y no la riqueza acumulada. Según datos revelados por ProPublica, los 25 principales multimillonarios de Estados Unidos incrementaron su patrimonio en U$S401.000 millones entre 2014 y 2018, mientras pagaron una tasa federal efectiva del impuesto a las ganancias de apenas el 3,4%.
Estados como Washington, Massachusetts y California impulsan reformas para aumentar la tributación sobre los patrimonios más elevados con el objetivo de reducir la desigualdad económica y limitar la concentración de poder financiero. Sin embargo, los expertos advierten que estos mecanismos presentan dificultades prácticas y riesgos de fuga de capitales hacia jurisdicciones con menor carga impositiva.
La profesora de derecho del Boston College Ray Madoff afirmó que el sistema actual “impone una carga excesiva” sobre quienes perciben ingresos salariales, mientras permite que los grandes patrimonios eviten buena parte de los impuestos mediante estrategias financieras y legales.
Según explicó, gran parte de la riqueza de multimillonarios como Mark Zuckerberg o Elon Musk proviene de la valorización de acciones y no de salarios tradicionales, lo que reduce significativamente la carga tributaria efectiva. Además, sostuvo que muchas fortunas logran postergar o minimizar el pago de impuestos sobre ganancias de capital mediante distintos mecanismos legales.
Ante la falta de reformas federales, distintos estados avanzan con iniciativas propias, aunque especialistas recuerdan que varios países abandonaron los impuestos al patrimonio en las últimas décadas por problemas de competitividad o dificultades para evitar la salida de capitales.
“Gravar a los ricos resulta mucho más eficaz cuando se lleva a cabo a nivel federal”, concluyó Madoff.







