NAHUEL GALLO. El gendarme argentino se encontraba detenido en la cárcel El Rode I de Venezuela.

Resumen para apurados
- Nahuel Gallo, gendarme argentino, relató su cautiverio de 448 días en Venezuela tras ser detenido en 2024 por agentes de Maduro debido a críticas políticas halladas en su celular.
- Detenido en la frontera, Gallo sufrió torturas y aislamiento tras revelarse su profesión. El detonante fue un chat privado de WhatsApp donde se cuestionaba la gestión del gobierno.
- Este testimonio inédito expone la vulnerabilidad de extranjeros en Venezuela y el impacto psicológico del encierro. El caso profundiza las tensiones diplomáticas con Argentina.
Nahuel Gallo contó por primera vez detalles del cautiverio que sufrió en Venezuela durante 448 días, luego de haber sido detenido el 8 de diciembre de 2024 por agentes vinculados al gobierno de Nicolás Maduro.
En una entrevista exclusiva con la periodista Carolina Amoroso para TN Internacional, el gendarme relató cómo comenzó su pesadilla en la frontera entre Colombia y Venezuela, los golpes que recibió y el profundo deterioro emocional que atravesó durante el encierro.
“Siempre me preguntan si quise quitarme la vida. Y la respuesta es que lo había pensado”, confesó.
La entrevista completa será emitida este sábado a las 14.
Según relató Gallo, el 6 de diciembre salió de la Argentina rumbo a Colombia. Primero viajó a Chile, luego tomó un vuelo hacia Bogotá y más tarde llegó a Cúcuta. Desde allí cruzó por tierra hacia Venezuela.
El 8 de diciembre, cerca de las 8 de la mañana, se presentó en Migraciones para ingresar al país. En ese momento, le informaron que antes de sellarle el pasaporte debía pasar por una entrevista.
“Cuando vino el agente a entrevistarme, yo no sabía quién era. No sabía si era el SEBIN, la Policía, no entendía la diferencia entre una fuerza y la otra. Estaban de civil. Tenían arma, pero no tenían placa identificatoria”, recordó.
Gallo explicó que presentó toda la documentación reglamentaria y que incluso llevaba dólares en efectivo, aunque aseguró que eso no despertó interés en los agentes.
“Tenía dólares en efectivo, pero no le dio mucha importancia. Lo que le importaba era ver mi celular”, contó.
El gendarme aseguró que en su teléfono no tenía imágenes vinculadas a su trabajo. “No soy de sacar muchas fotos, ni posando con las armas, nada. Tenía fotos del bebé, de las carreras, paisajes”, afirmó.
Sin embargo, relató que el agente avanzó sobre sus conversaciones privadas de WhatsApp. “Le pregunté qué hacía y me dijo que quería ver si hablaba mal de su presidente. Puso ‘Chávez’, no salió nada. Puso ‘Maduro’ y ese fue el detonante”, explicó.
Según contó, en un chat con su esposa, María Alexandra Gómez, aparecía una conversación vinculada a la situación del país. “Me dijo que yo hablaba mal de su presidente, que quién era yo para decir eso. Le dije que era una conversación vieja, que no tenía nada que ver, que era una conversación privada con mi mujer”, recordó.
Incluso aseguró que otros policías que estaban afuera relativizaron la situación. “Me dijeron ‘todo el mundo habla mal de Maduro’. Pero el agente no lo tomó igual”, señaló.
En ese primer momento, Gallo ocultó que pertenecía a la Gendarmería Nacional Argentina. “Dije que era aduanero, que trabajaba en la Aduana en el área de Seguridad. Nunca dije que era gendarme”, explicó.
Sin embargo, durante la revisión del celular encontraron una fotografía que reveló su pertenencia a la fuerza. “Ahí ya me trataban diferente. Me esposaron los pies, me esposaron las manos. Y también se enojaron porque les había mentido, porque no era aduanero sino personal de una fuerza”, relató.
Según afirmó, uno de los agentes le dijo: “Acá en Venezuela nadie habla mal del presidente porque si no la pasa mal”. Antes incluso de confirmar que era gendarme, Gallo aseguró que ya había comenzado a sufrir agresiones físicas. “Estaban enojados por lo de Maduro. Entonces me taparon la cabeza por primera vez. Yo decía, ¿por qué me tapan la cabeza?”, recordó.
El integrante de la fuerza argentina permaneció 448 días detenido en Venezuela sin posibilidad de comunicarse con su familia. Al recordar ese período, definió diciembre como el momento más duro del cautiverio. “Para mí lo peor es diciembre. No saber qué iba a pasar conmigo, no saber de María, de mi bebé. Los golpes que te pegan por ser gendarme o por ser argentino. Estar 24 horas los siete días en la celda... uno piensa muchas cosas”, expresó.
Y finalmente admitió el nivel de desesperación que llegó a atravesar durante el encierro: “Siempre me preguntan si quise quitarme la vida. Y la respuesta es que lo había pensado”.







